Ángelus
Escrito por -Oración del Papa en la Basílica de la Virgen de los Desamparados
Ante la Patrona de Valencia y antes de rezar el “Ángelus”, oró con los familiares de las víctimas del accidente de metro en el que perdieron la vida 42 personas el lunes anterior
”Ante la Virgen de los Desamparados, le pedimos que sea consuelo para todas las familias que han sufrido las consecuencias del accidente, que ha sumido en el dolor y el luto a sus hijos en esta ciudad.
Con el corazón puesto en la misericordia divina, recemos todos juntos un Padrenuestro en sufragio de quienes están ahora en la presencia de Dios.
Todos:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Dales, Señor el descanso eterno,
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.”
Palabras del Papa al rezar el Ángelus junto a la Basílica de la Virgen de los Desamparados
Queridos hermanos y hermanas:
Al llegar a Valencia, he querido ante todo visitar el lugar que representa el centro de esta antiquísima y floreciente Iglesia particular que me recibe: su bella Catedral, donde he orado ante el Santísimo Sacramento y me he detenido ante la renombrada reliquia del Santo Cáliz. Allí he saludado a los Obispos, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, que según su propio ministerio y carisma se esfuerzan por mantener viva la luz de la fe.
Después, ante la Virgen de los Desamparados, que los valencianos veneran con gran fervor y profunda devoción, le he implorado que sostenga su fe y llene de esperanza a todos sus hijos. Allí, acompañando a las familias de las víctimas del Metro, he rezado también con ellas un Padrenuestro por el eterno descanso de sus seres queridos.
Ahora deseo saludaros con afecto, queridos seminaristas, acompañados de vuestros familiares, que viven con gozo la dicha de vuestra vocación. El amor, entrega y fidelidad de los padres, así como la concordia en la familia, es el ambiente propicio para que se escuche la llamada divina y se acoja el don de la vocación. Vivid intensamente los años de preparación en el seminario, con la ayuda y el discernimiento de los formadores, y con la docilidad y confianza total de los Apóstoles, que siguieron a Jesús prontamente. Aprended de la Virgen María cómo se acoge sin reservas esta llamada, con alegría y generosidad. Esto lo recordamos y lo pedimos precisamente en la bella oración del Ángelus que a continuación rezaremos todos juntos, rogando también «al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9, 38).
Y ahora, con amor filial y en valenciano, me dirijo a la Virgen, vuestra Patrona. «Davant de la Cheperudeta vullc dirli: "Ampareumos nit i dia en totes les necessitats, puix que sou, Verge María, Mare dels Desamparats".» [«Ante la Jorobadita quiero decirle: "Ampáranos noche y día en todas las necesidades, ya que sois, Virgen María, Madre de los Desamparados"».]
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