La OMS admite que los médicos puedan objetar en el diagnóstico prenatal
Escrito por Santiago MataBioética-Ciencia - Aborto y anticoncepción
El informe, realizado por los consultores D. Wertz, J. Fletcher, y K. Berg, aconseja ofrecer servicios de diagnóstico prenatal, pero reconoce que su finalidad es abortar a los fetos con malformaciones y que, por tanto, “los médicos pueden elegir no practicar el diagnóstico prenatal por motivos de conciencia, si se oponen al aborto”. De hecho, aconsejan a los países donde el aborto no es legal que no ofrezcan el diagnóstico prenatal indiscriminadamente, ya que ello “puede hacer que algunas mujeres recurran a un aborto ilegal e inseguro”.
Sólo un ginecólogo español ha llevado a los tribunales lo que considera “derecho fundamental del médico a no practicar un aborto”.
Según Andoc, los programas de cribado genético, de varias comunidades autónomas, “como País Vasco, Andalucía y Cataluña, incluyen la realización de pruebas de diagnóstico prenatal generalizado para detectar posibles taras genéticas en fetos, hasta la semana 22 de gestación, límite que ley actual establece para practicar un aborto. Hasta el momento, sólo un ginecólogo español, el doctor Esteban Rodríguez Martín, al que el Servicio Andaluz de Salud denegó la objeción de conciencia al diagnóstico prenatal, ha llevado a los tribunales lo que considera “derecho fundamental del médico a no practicar o cooperar en la práctica de un aborto”. Cautelarmente, se le ha eximido de dicha práctica.Tercer supuesto
Según declaró Rodríguez Martín, el diagnóstico prenatal es responsable del aumento de los abortos bajo el tercer supuesto (malformaciones fetales) en España, pero con él no se obtienen beneficios para los pacientes: “La generalización a toda la población de las técnicas de diagnóstico prenatal en sus diversas formas, como diagnóstico preimplatancional, screening de riesgo bioquímico-ecográfico, ecografías de cribado de malformaciones de la semana 20 y pruebas invasivas, como la amniocentesis, es lo que propicia que las cifras de estos abortos aumenten año tras año.También son víctimas del diagnóstico prenatal, según este ginecólogo de Algeciras, “los abortos que se producen como consecuencia de las complicaciones de las pruebas invasivas y que no se computan en las estadísticas. Si en España se hacen 100.000 amniocentesis al año, —probablemente se hacen muchas más— eso quiere decir que otros mil niños más mueren víctimas del diagnóstico prenatal, con independencia de que estuvieran sanos o enfermos”.
Rodríguez Marín precisó que no es contrario a los diagnósticos que sirven para curar, pero que la realidad es que en España sólo ocho hospitales realizan cirugía fetal y que el 80% de los diagnósticos prenatales se hacen para detectar cromosomopatías incurables. “Podrían beneficiarse del diagnóstico algunas cardiopatías congénitas, la espina bífida, los casos de incompatibilidad sanguínea y otras causas de anemia fetal, así como algunos tumores y hernias diafragmáticas. Pero se abortan niños Down, espinas bífidas, enanismos y hasta labios leporinos, o hijos de madres con diabetes o toxoplasma, aduciendo no una malformación, sino el riesgo de desarrollarla.
Comunicado de la Asociación para la Defensa de la Objeción de Conciencia ANDOC
OMS: "Aunque en todos los países deberían tener disponible un completo abanico de servicios genéticos, incluido el diagnóstico prenatal los médicos individuales pueden elegir no practicar el diagnóstico prenatal por motivos de conciencia, si se oponen al aborto".
En un informe oficial sobre “Medicina Genética”, publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics,
En el mismo documento, la OMS reconoce la ideología proelección que subyace a los sistemas de diagnóstico prenatal al afirmar "Las naciones que prohíben la terminación de embarazos con un feto afectado tienen la obligación de examinar las condiciones bajo las cuales se ofrece el diagnóstico prenatal. Ofrecer el diagnóstico prenatal sin la posibilidad de un aborto seguro y accesible puede hacer que algunas mujeres recurran a un aborto ilegal e inseguro. La prohibición categórica es contraria a la premisa bajo la que el diagnóstico prenatal es ofrecido proporcionando a la gente opciones reproductivas" . Es decir, no tiene sentido ofrecer el diagnóstico prenatal, si no es con la opción de proponer el aborto.
Esta afirmación del principal organismo internacional en materia de salud, se engarza con la política sanitaria, que tratan de implantar algunos responsables de la Sanidad pública, a través del “Programas de Cribado Genético”, aprobados en varias Comunidades Autónomas, como País Vasco, Andalucía y Cataluña. Tales programas, incluyen la realización de pruebas de diagnóstico prenatal (DPN) generalizado para detectar posibles “taras genéticas” en fetos, hasta la semana 22 de gestación, límite que ley actual establece para practicar un aborto.
Sin embargo, llama poderosamente la atención que esas políticas sanitarias digan cumplir las recomendaciones de la OMS respecto al DPN, y pase por encima de lo que esta institución recomienda expresamente en materia de objeción de conciencia y respeto a los derechos individuales de los médicos.
Hace algunos meses, saltó a los medios de comunicación la noticia de un ginecólogo andaluz, el Dr. Esteban Rodríguez, al que el Servicio Andaluz de Salud había denegado la objeción de conciencia a aquellas prácticas de DPN, vinculadas directamente a la cooperación necesaria en abortos eugenésicos.
En este caso, por tanto, la actitud del SAS, no sólo vulnera el derecho fundamental del médico a no practicar o cooperar en la práctica de un aborto, sino que pasa por encima de los criterios establecidos por la OMS para cualquier facultativo que se encuentre en circunstancias similares, e impone la ideología proelección a facultativos con ideología contraria violando lo que establece el art 16 de la CE en materia de libertad ideológica.
Médicos como el Dr. Rodríguez se ven obligados, en estos casos, a luchar contra dos géneros de violencia: una abierta y patente contra su libertad ideológica y de conciencia, otra solapada, contra un clima social opresivo que lleva a un buen número de padres a consentir el aborto de aquellos hijos afectados por presuntas “malformaciones”, que en muchos casos son, por lo demás, compatibles con la vida: diagnosticar, por ejemplo, un síndrome de Down para permitir la elección de acabar con su vida no es medicina, ni terapéutica; es ideología.
19 de febrero de 2009
Para más información:
Juan
Prensa
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