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Las independencias americanas y el “traspaso de lealtades”

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Escrito por María Isabel González del Campo. Doctora en Filosofía y Letras

Sociedad - Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas

La independencia de las naciones latinoamericanas, cuyo bicentenario se celebra en estos años, puede ser enfocada desde múltiples puntos de vista. Quizá uno de los más certeros sea el expresado como “traspaso de lealtades”, con las que el profesor Lucena Giraldo define sucintamente el proceso emancipador. Porque, en efecto, en breve tiempo se pasó de la lealtad incondicional a Fernando VII, a la ruptura con la metrópoli y a la declaración de independencia.


 

Pero ¿cómo se llegó a esta decisión? ¿cuáles fueron las causas que llevaron a esta ruptura?

Si nos remontamos a los años anteriores a 1810, observamos que ya desde mediados del siglo XVIII  se habían producido fricciones con la metrópoli, derivadas del acusado centralismo instaurado por la dinastía Borbón, y especialmente  por el establecimiento en América de la organización administrativa de la “Nueva Planta”, lo que chocó frontalmente con las autoridades americanas, ya que su aplicación suponía más impuestos, aduanas, padrones, y la supresión de legislaciones locales, muy arraigadas por la tradición, y que habían demostrado su eficacia durante siglos. Se alzaron voces muy críticas contra estas imposiciones, ya que se consideraba que, si bien ya estaban vigentes en la península, “no siempre los remedios convenientes a la cabeza pueden ser de beneficio a las demás partes del cuerpo”

 

Sin embargo, como resalta Lucena, nunca se puso en duda la legitimidad  monárquica. La respuesta universal se concretaba en el grito “Viva el rey y abajo el mal gobierno”

 

La guerra de la independencia española, y las guerras de independencia americanas

La situación cambió cuando se produjo la invasión francesa de la península, y el pueblo se alzó en armas contra Napoleón. Las noticias llegadas a América sobre la situación española, el traslado de la familia real a Bayona, la sumisión del rey a Napoleón, la creación de una Regencia para gobernar en nombre de Fernando VII, y la guerra de la independencia, tuvieron una influencia decisiva en el proceso político de la emancipación.

 

La primera reacción americana fue de apoyo incondicional a la metrópoli, que se tradujo en manifestaciones patrióticas y de lealtad al rey, así como el envío de dinero para sufragar los gastos de guerra.

 

El apoyo económico ofrecido por la América española a la península para sostener el conflicto fue muy importante, ya  que se calcula en unos 30 millones de pesos. También conviene subrayar un aspecto poco conocido de la Guerra de la Independencia, como es la colaboración en ella de españoles americanos, entre los que destaca la brillante actuación de José de San Martín, más tarde libertador de Argentina, en la batalla de Bailén. También es de destacar la participación como miembro del Consejo de Regencia creado en la península, del mexicano Miguel de Lardizábal.

 

Pero el desconcierto provocado en América ante la situación bélica en la península, los rumores sobre la ineficacia de la Regencia y de las autoridades españolas, y el desgobierno de España, fueron minando en gran parte la confianza del pueblo americano en la metrópoli. Por su parte, los agentes de Napoleón se encargaron de apoyar y difundir estos rumores, con el fin de preparar el terreno para la aceptación del hermano del emperador, José Bonaparte, como rey de España y de las Indias. Sin embargo, la reacción de los americanos fue totalmente contraria, y ante la eventualidad de depender de un rey francés, justificaron su propio autogobierno, basándose en el principio de que, ante un rey ausente, el pueblo tiene derecho a ser soberano.

 

Con todo, la fidelidad americana se mantuvo hasta 1810, fecha en que comienza el “traspaso de lealtades” a que antes aludíamos. Se crearon Juntas en las principales capitales para gobernar en nombre de Fernando VII, se formaron bandos opuestos, a favor y en contra de España, que aceptaban o rechazaban la Regencia establecida en la península, y surgieron las primeras revoluciones americanas, bajo la influencia decisiva de Francisco de Miranda y Simón Bolívar en Venezuela, con gran repercusión en el vecino virreinato de Nueva Granada, así como en Perú, Chile y Río de la Plata.

 

Las Cortes de Cádiz, y los diputados americanos

Mientras tanto, en España se procedía a convocar unas Cortes extraordinarias en Cádiz, último reducto de la península libre del dominio francés. Se llamó a participar en ellas a los americanos, y se estableció el proceso para la elección de diputados, así como el plazo para llegar a la península y representar a sus respectivos territorios. La convocatoria para participar en las Cortes, las diferentes proclamas de la Regencia afirmando la igualdad con los peninsulares, contribuyeron crear un clima que pudo frenar en ciertos sectores la animadversión contra la metrópoli. Finalmente, se proclamó la Constitución de 1812, que resalta en su comienzo que “la nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”, y fue firmada por 51 diputados de América y Asia, junto con 127 peninsulares.

 

 

El regreso de Fernando VII y el temor a perder lo conseguido en las Cortes de Cádiz

El liberalismo proclamado en la Constitución, y la participación en las Cortes alentó muchas esperanzas en los americanos, que creyeron ver reconocidos por fin sus derechos como españoles iguales a los peninsulares.

 

Pero cuando en 1814 vuelve a España  Fernando VII, trayendo consigo la vuelta al absolutismo más radical, y declarando abolida la Constitución de Cádiz, los americanos temieron  perder las libertades ya conseguidas, lo que terminó minando la fidelidad a la metrópoli, y dando el empujón definitivo a las guerras de independencia.

 

Realistas y patriotas. Dos ejércitos enfrentados

Las revoluciones y batallas de los ejércitos  realista y patriota a favor y en contra de la emancipación, ensangrentaron el suelo americano entre 1810 y 1825. Fue un conflicto de extrema crueldad, con la exasperación de los dos bandos contendientes, la terrible declaración de  “guerra a muerte”, y en el que  destaca la valentía  y el heroísmo en defensa de las posiciones logradas por ambos ejércitos. Las grandes batallas: Boyacá, Carabobo, Maipú, Pichincha, Ayacucho, fueron jalonando la independencia de los distintos territorios.

 

Las tropas realistas al frente de Morillo, encargadas de mantener para España las posesiones americanas, tuvieron una actuación muchas veces heroica, destacando su resistencia ante las crecientes dificultades para recibir relevos y ayuda desde la península. Un factor influyente en su derrota fue la habilidad de Bolívar para atraer a sus fuerzas a algunas facciones del ejército realista, como los temibles llaneros de Boves, o los batallones de mulatos, que pasaron de ser   realistas a  patriotas.

 

Los Libertadores

La figura de los llamados Libertadores conoció una época de gran sublimación en los años posteriores a la independencia. Como afirma Lucena Giraldo en su valioso estudio “Naciones de rebeldes”, en la época post-revolucionaria se creó en Latinoamérica una mitología nacional, con la exaltación extrema de las grandes figuras de la independencia, y la ignorancia o el menosprecio de otras realidades subyacentes en el mismo período.

 

La biografía de los Libertadores, especialmente Simón Bolívar y José de San Martín, se divulgó profusamente en los países latinoamericanos respondiendo a estos criterios, y creando una especie de culto a sus figuras, especialmente en el siglo XIX y hasta mediados del XX.

 

De acuerdo con lo que afirma Lucena, este planteamiento simplista está superado por los historiadores actuales, que continúan resaltando la indiscutible personalidad de los Libertadores, brillantes protagonistas de las guerras de independencia, su actuación y estrategias militares,  pero aportan puntos de vista diferentes y complementarios a la historiografía anterior, situando a los Libertadores en un marco histórico más completo, y enriqueciendo así la visión de conjunto del proceso de las independencias americanas, que se conmemoran en este bicentenario.



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