A propósito de los profesores de religión

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Principios que deben seguir los que imparten esta materia


A comienzos del curso escolar se despertó una polémica -principalmente ataques de ciertos medios de comunicación a la Jerarquía de la Iglesia Católica- en torno a unos supuestos "despidos" de dos profesoras de Religión Católica. Ambas profesoras ejercían su tarea en colegios públicos de Almería y Canarias. En ambos casos los obispos responsables de la propuesta anual han estimado -sin abundar en los detalles para no dañar a nadie- que existen motivos de falta de sintonía existencial con la doctrina y la moral católicas que justifican que no se les considere idóneas para impartir la asignatura.

Para valorar los hechos en su justa medida hay que tener en cuenta la tarea que desempeñan los profesores de religión: quién los contrata y con qué finalidad; así como el tipo de contrato que laboral por el que se rigen estos profesores.

Según la Constitución Española "los poderes públicos garantizarán el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones"
En los Acuerdos Iglesia Estado del 3 de enero de 1979 entra el tema de la enseñanza entre otros. Art. 3: "la enseñanza religiosa será impartida por las personas que, para cada año escolar, sean designadas por la autoridad escolar entre aquellas que el Ordinario diocesano proponga para ejercer esa enseñanza".
Existe, para reglamentar este acuerdo, un convenio del 26-II-1999 sobre el régimen económico-laboral de los profesores de Religión en centros públicos, sucrito por Iglesia y Estado. Este convenio señala que los profesores de religión "prestarán su actividad en regimen de contratación laboral, de duración determinada y coincidente con el curso o año escolar".

Sentencia del Tribunal supremo: la no inclusión en la propuesta del Ordinario no equivale a un despido.

El Código de Derecho Canónico estipula "Cuide el Ordinario del lugar de que los profesores que se destinan a la enseñanza de religión en las escuelas, incluso las no católicas, destaquen por su recta doctrina, por el testimonio de su vida cristiana y por su aptitud pedagógica"

La conferencia episcopal aprobó un documento (24-IV-2001) "Principios y criterios para la inspección del área y el seguimiento de los profesores de Religión Católica".

- Se les considera sujetos de una misión: enviados por la Iglesia a enseñar con las garantías necesarias de idoneidad ante la comunidad educativa

- Esta identidad supone un compromiso que se manifiesta en la comunión con la Iglesia y sus Pastores, en la integridad de la fe y de las costumbres, y en el testimonio de vida cristiana.

-La orientación del significado compete a los padres no al estado ni a los políticos. El Estado debe respetar y son las comunidades religiosas de la sociedad quienes se ocupan, sean católicas o no.

-La religión católica es una solicitud voluntaria de los padres, y sus hijos tienen derecho a que la enseñanza que reciban sea fiel a la doctrina de la Iglesia y se dé con coherencia de vida.

- La naturaleza propia de la enseñanza religiosa reclama el testimonio personal del profesor acorde con lo que enseña.

- Los profesores de Religión católica saben que han de desarrollar una docencia ajustada a la doctrina y moral de la Iglesia y han de mantener un compromiso personal acorde con ella.

-Lo han firmado en el contrato laboral que ellos libremente suscriben.

No se contraviene "la igualdad ante la ley o que se discrimina a ciudadanos por sus convicciones". En el caso de la enseñanza de religión hay una singularidad: la fidelidad a la doctrina de la Iglesia y la coherencia de vida. Y el derecho de los padres a la formación religiosa de los hijos.

El reciente documento de los Obispos españoles que trata de este tema, a la vez que lamenta que se hayan producido estos casos alaba a los más de 15.000 profesores de religión que cumplen fielmente su tarea.

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