Voluntaria simplicidad

Escrito por Carlota Sedeño Martínez. - GEA Málaga. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

En la sociedad norteamericana actual se está produciendo un fenómeno nuevo: la revolución "antiyupìe". A los seguidores de esta tendencia se les denominan "downshiftres" o VS (voluntariamente simples). Duane Elgin escribió un libro, hace años, "Voluntaria simplicidad", que fue calificado de ingenuo y romántico, pero que el tiempo ha demostrado tener un planteamiento que atrae a muchos.


Según algunos estudiosos de este tema, el 15% de los jóvenes profesionales americanos elegirán esta forma antes de que acabe el siglo. El "voluntariamente simple" renuncia a ganar más dinero, no quiere ascender de categoría profesional si ello le resta tiempo de dedicación a la familia o a otras actividades que considera más valiosas, rechaza el consumismo y sólo compra aquello que realmente necesita sin hacer caso de la publicidad; está convencido de que en las ciudades se puede vivir de otro modo.

Cecilie Andrews, asistente social, afirma en la publicación "Seattle Times": "Se trata de disfrutar la vida sin los excesos que nos impone la sociedad consumista. Hemos llegado a un punto en que las prioridades de la gente son el ir de compras y el volcarse obsesivamente en el trabajo".

Los VS han formulado una extensa serie de "mandamientos", veamos algunos de ellos como muestra:

- Cancela todas las tarjetas de crédito menos una y resérvala única y exclusivamente para las emergencias.

- Funciona con una sola cuenta bancaria, guarda la chequera bajo la llave y paga siempre al contado.

- Renuncia al coche y, si es imprescindible, compra uno de segunda mano. Usa el transporte público.

- Vive lo más cerca del trabajo, de manera que puedas comer en casa e ir y venir andando.

- Deja de fumar y pierde peso. Reduce el estrés al mínimo.

- Sal de compras únicamente cuando lo necesites.

Etc.

El nuevo espíritu de los VS se resume así: "El valor que damos al dinero, al estatus y a la competencia envenena nuestras relaciones personales. La vida feliz será imposible mientras no simplifiquemos nuestros hábitos y no moderemos nuestros deseos".

Se trata de reflexionar un poco cada día y, así, en una ocasión se puede cambiar el tiempo de televisión por un buen libro o por tener una grata charla con la familia, etc. Son pequeñas metas a conseguir para llegar a vivir una vida más humana.

El VS prefiere no sacrificar las relaciones con la familia, los amigos y la comunidad en la que vive, por llegar a conseguir una promoción de su trayectoria profesional, ni anteponer un mejor nivel de vida material a sus ideales esperanzas. No quiere sucumbir a la trampa del consumismo sin fin.

Son de destacar unas palabras del escritor Mario Benedetti refiriéndose a la situación actual del llamado mundo civilizado: "Si no hay un cambio, caminamos hacia la destrucción y el suicidio", todo ello provocado por "el poder, el dinero y la tendencia al consumismo y la frivolidad".

No son de extrañar los relactos de algunos profesionales en la cumbre del éxito que han reflexionado sobre su vida y han decidido variar el rumbo. Citaré el ejemplo de dos mujeres aunque no ha sido algo exclusivo de ellas, también podrían citarse hombres. La británica Maeve Haeren, en su autobiografía "¿Tenerlo todo?", relata como decidió dejar de ser productora de televisión, estando en la cúspide del éxito y del poder, porque "me di cuenta de que mi profesión me exigía dejar a un lado mi vida privada y me impedía educar a mis hijos tal y como yo deseaba". Otra británica, Penny Hughes, a los 35 años, habiendo logrado ser presidenta de Coca-cola en el Reino Unido, con un sueldo de unos 50 millones de pesetas anuales, al quedarse embarazada, dio una patada al sueldo millonario, al poder y a la mesa del consejo. Dijo: "La maternidad es la más importante", y se marchó.

Estas consideraciones y estos hechos de personas concretas no nos pueden llevar a la conclusión de que éstas son posturas excluyentes, que esto es lo que todos tendíamos que pensar y hacer necesariamente, o que el trabajo profesional y la vida familiar son incompatibles, pero, quizás nos ayuden a reflexionar sobre nuestra propia vida y ver en qué situación nos encontramos. Posiblemente habrá bastante que cambiar o matizar.

Lo que parece evidente es que no podemos cruzarnos de brazos ante esa ola de materialismo que parece envolverlo todo y que deja agostada la capacidad para desarrollar lo más elevado del ser humano; para no dejarnos atrapar por ese sentido de la vida que sólo ve el aspecto rentable de cada circunstancia o puesto de trabajo.

La solidaridad es algo a fomentar en cada uno de nosotros, el compartir con los demás, ser más fraternos y acogedores con los que nos rodean, desarrollar el sentido de justicia de disponibilidad, de servicio; querer abrirnos a la luz, en definitiva, a Dios.

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