Bioética y Ciencia

A favor de la vida

Escrito por Dolores Voltas. Publicado en Defensa de la vida.

En el caso del embarazo de la niña nicaragüense de nueve años, subyace una doble problemática de protección a la infancia. Hay que proteger la vida de la niña violada, con un embarazo de alto riesgo, y hay que salvar el nuevo ser humano concebido y no nacido.


Cualquier país avanzado tiene protocolos sanitarios para atender embarazos de riesgo. En casos como éste hay que aplicarlos con una especial atención y delicadeza. Además de los aspectos sanitarios, las instituciones y personas de su país deberían cuidar los aspectos afectivos, educativos y económicos, y ayudar a los padres de la niña a solucionar el grave drama humano en que se encuentran.

El aborto provocado no es inocuo para la salud de la niña embarazada, y en este caso ha sido la causa directa de muerte de su hijo concebido. Siempre es más justo buscar soluciones no violentas y no traumáticas.

La niña embarazada abortó anteayer en una clínica privada de Nicaragua. Nosotros hubiéramos aconsejado a la familia que no diera este paso porque existen otras opciones. Si sus padres hubieran decidido que la niña siguiera con su embarazo a pesar de no sentirse con fuerza para atender al hijo-nieto, una alternativa sería la búsqueda de unos padres adoptantes entre los miles de matrimonios que están en las listas de espera.

Otra opción es que después de dar a luz, la niña madre podría haber sido ayudada en el domicilio de los padres-abuelos o ingresada un tiempo en una institución de acogida al menor de su país para facilitarle su maduración personal y el seguimiento de su escolaridad, en un entorno de afabilidad y acogida.

Si un caso similar se produjera en España -donde nuestra organización ha ayudado al nacimiento de 21.000 niños- la niña nicaragüense embarazada hubiera sido ingresada en un centro sanitario donde se controlaría adecuadamente su salud, se le hubiera practicado una cesárea electiva en el momento adecuado y se hubiera procurado con todos los medios técnicos actuales estabilizar la salud de la madre y de su hijo.

Después de dar a luz, siempre de acuerdo con los padres-abuelos y la niña, uno de los centros de ayuda a la vida existentes en España -la mayoría de iniciativa privada sin ánimo de lucro- el más cercano a su domicilio, le hubiera ofrecido gratuitamente atención médica, y asistencia psicológica y acogida y, dependiendo de las circunstancias, también facilitaría ayudas para alimentación y alojamiento.

Los Centros de Ayuda de Pro Vida ofrecíamos a esta familia nicaragüense estas ayudas en España y confiábamos en que puede haber en su propio país organizaciones capaces de ofrecer a esta familia ayudas adecuadas.

Los centros de ayuda a la vida trabajan para resolver de forma inmediata, real y eficaz los problemas de las mujeres que se enfrentan con una maternidad difícil por circunstancias sociales o económicas. En 2002 ayudaron a más de 3.000 mujeres y facilitaron el nacimiento de 1.748 niños y niñas. El total de beneficiarios de ayuda el año pasado fueron 9.224 personas.

Pro Vida se centra fundamentalmente en la asistencia personalizada a la mujer embarazada sola en situación de marginación, pobreza e inseguridad o con hijos menores a su cargo. De hecho, el perfil de mujer que acude a los servicios de pro vida coincide con el de una joven entre 20-30 años, algunas entre 15 y 20 años, con estudios primarios o sin estudios. Más de la mitad son solteras y extranjeras.

No es raro el caso de jóvenes que, de quedar embarazadas, se van de casa, porque se sienten solas y abandonadas. A estas chicas hay que ofrecerles una alternativa de acogida para evitar que interrumpan su embarazo, como desgraciadamente ha sucedido en Nicaragua.

Cuando llega una mujer embarazada a un Centro de Ayuda, éste asume la tarea de intervención rápida; es una acción de emergencia: primero hay que escucharla, qué le pasa, qué le sucede, cual es su dificultad, qué es lo que le agobia... hay que atenderla a ella, a la mujer, saber qué es lo que la hace sufrir.... Generalmente, lo que hace sufrir más no son las dificultades económicas, sino la soledad y el abandono. Después hay que decirle que ella puede, que tiene gran capacidad para la acogida y que está preparada para ello. La naturaleza la ha dotado especialmente. Que no se asuste. El embarazo no tiene por qué romper sus planes. No es el final de sus expectativas vitales. Todo tiene arreglo. E inmediatamente se le facilita atención gratuita médica, psicológica, acogida y, si es preciso, alojamiento.

Pro Vida es una Organización No Gubernamental (ONG) de acción social, que promueve el respeto a toda vida humana desde la concepción hasta su extinción natural, favoreciendo una cultura de la acogida a los más débiles e indefensos. Posee el estatuto de ONG Consultiva Especial del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas.

(Dolores Voltas Baró es Presidenta Federación Española de Asociaciones Pro Vida y este artículo fue publicado parcialmente en el diario El Mundo el día 2 de marzo de 2003)

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