Bioética y Ciencia

ONU: Propone contra la pobreza el aborto libre, pero no alimentos ni equipos médicos básicos

Escrito por diario La Razón (Madrid) 13-07-05. Publicado en Defensa de la vida.

Preservativos, píldoras para el control de la natalidad, DIU's y un aspirador manual para abortos por succión. Este es el «kit de salud reproductiva» que el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) distribuyó a cerca de cuarenta mil personas en 1999 en los campos de refugiados de Kosovo.

Mientras tanto, decenas de médicos que trabajaban allí denunciaron la falta de aparatos de rayos X, ecógrafos, vendas, suero, medicamentos, tensiómetros e incluso alimentos. Y sin embargo, tenían «todo lo que se necesita para el control de los nacimientos, esterilizaciones y abortos».

El último informe publicado hace dos semanas por este organismo, titulado «Reducir la pobreza y lograr las metas de desarrollo del Milenio: argumentos para invertir en salud y derechos reproductivos», ha levantado las iras de los cientos de grupos pro vida que trabajan diariamente en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. 
   
La ONU camufla el aborto bajo el término "salud reproductiva".

El polémico informe argumenta que la «salud reproductiva» es necesaria para erradicar la pobreza y el hambre, para combatir el sida, y también para garantizar un crecimiento sostenible de la población.

Remediar la mortalidad infantil... matando a los niños en edad prenatal.

El documento también sostiene que esta «solución» puede acabar con la mortalidad infantil, amén de elevar el nivel educativo en los países menos desarrollados del Tercer Mundo.

Y es que el aborto –ahora más generosamente llamado «salud reproductiva»– es la bomba de relojería que hace crispar permanentemente los ánimos y los acuerdos, pues los grupos que defienden el derecho a la vida del no-nacido y los apodados pro familia fueron excluídos de las negociaciones previas.

El embajador de EE UU ante Naciones Unidas presentó una queja formal al Presidente de la Asamblea General de este organismo porque todos los grupos admitidos a las mesas redondas militan sin sonrojos en la izquierda y se dedicaron a pronunciar discursos oficiales a favor de los derechos del lobby gay y del aborto libre.
   
Enemigo número uno para la ONU: la Iglesia Católica.

Pero, desgraciadamente, no son los únicos excluidos en los pasillos de la ONU. Sandro Magister, vaticanista del conocido semanario italiano «L'Espresso», explicaba que «los representantes permanentes de la Santa Sede en la ONU son frecuentemente tratados allí como el “enemigo número uno”, en cuanto representantes de una religión considerada como generadora de intolerancia». En la práctica, Magister subraya que la Iglesia Católica es excluída por «oponerse a la filosofía de los “derechos reproductivos”, que es el verbo indiscutible dentro de Naciones Unidas y de la Unión Europea en todas las materias que tengan que ver con la familia y la procreación».

La periodista Eugenia Rocella, autora del libro «Contra el Cristianismo: La ONU y la UE como nueva ideología», denuncia que «los “derechos reproductivos” se han concretado en el control de los gobiernos sobre la fertilidad femenina en una política de difusión mundial del aborto, de la contracepción y especialmente de la esterilización».