Bioética y Ciencia

Los bebés no tienen la culpa de los errores que cometemos los adultos

Escrito por C. Herrera. Publicado en Aborto y anticoncepción.

La Escuela de Rescate ha logrado en dos años evitar que más de 300 madres aborten. El grupo apoya y orienta a las mujeres que acuden a este tipo de clínicas.

 

Cristina llevaba todavía inyectado en su brazo el catéter que le habían colocado para anestesiarla cuando decidió salir corriendo. “Nada más entrar, sentí que no debía hacerlo”, afirma ahora. Era 6 de diciembre –una fecha que nunca olvidará, asegura–, y “la presión y muchos apuros económicos” la empujaron a la Clínica Dator para abortar. “Me había hecho ya todas las pruebas y justo cuando me iban a poner la anestesia decidí tener al niño”, cuenta esta madrileña de tan sólo 21 años.

Este cambio repentino de opinión tiene un curioso culpable. Se llama Mamen y, al igual que cada sábado, hacía guardia a las puertas de la clínica. Ella es “rescatadora”. De esta forma se hacen llamar los más de 50 miembros que forman parte de la Escuela de Rescate a la madrileña, promovida por el doctor Jesús Poveda, que orienta y asesora in extremis a las mujeres que se dirigen a abortar.

“Le dijimos que hay otras salidas y que podría contar en todo momento con nuestra ayuda”, recuerda Mamen, una de las más veteranas de este grupo.

Ese pequeño apoyo valió para que Cristina, que se encontraba en paro y que tenía ya otros cuatro hijos, decidiera continuar con su embarazo. “No me arrepiento de nada. Los bebés no tienen la culpa de los errores que cometemos los adultos”, señala mientras habla orgullosa de su hija Yanira, que tiene ya cuatro meses.

Cristina no es la única madre que cambió de opinión en el último momento. La escuela ha rescatado ya a otras 300 madres en los 2 años y medio de vida que tiene. “Llegan a la clínica muy presionadas, pero les enseñamos otras alternativas”, informa Poveda. Lo más importante –señala el doctor– es preguntarles “qué necesitan para no abortar”. A partir de ahí se les facilita un folleto informativo con los recursos a los que pueden acceder y se les dirige a las asociaciones que trabajan con mujeres en situación de riesgo.

Una difícil misión a pie de calle que no siempre cursa efecto y que en más de una ocasión genera incluso algún conflicto. “Hemos tenido problemas con alguna pareja de las chicas, que han llegado hasta a insultarnos. Pero nosotros acudimos con la firme voluntad de ayudar y respetar a la mujer, decida lo que decida”, apunta Poveda.

Falta de apoyo

Desde su nacimiento, en abril de 2009, esta escuela ha realizado un registro de las causas que llevan a las mujeres rescatadas a las puertas de los centros abortistas. Entre las más frecuentes se encuentran los problemas económicos, alguna complicación médica durante la gestación, malformaciones en el feto o embarazos en mujeres maltratadas o abandonadas.

La falta de apoyo es precisamente lo que condujo a Lidia a la Clínica Dator el pasado mes de enero. “Conocí a un chico, me dejó y me enteré después de que estaba embarazada de gemelos”, cuenta esta mujer de 35 años. Ella fue víctima también de los rescatadores de Poveda. Ahora, asegura estar “feliz” por haber sacado adelante a sus hijos.

El grupo de personas que forma parte de la Escuela de Rescate recibe formación en psicología e información práctica sobre las redes de ayuda a las embarazadas antes de acometer su misión. Aunque hasta ahora sólo han actuado en Madrid, esta red solidaria ya se ha extendido por Valencia, Castellón, Sevilla y Navarra. “La lucha por la vida es un asunto global, en el que todo el mundo puede hacer algo: no es un tema de abogados, médicos o enfermeras”, destaca Mamen. Por eso, entre los rescatadores hay jubilados, estudiantes, empleados de banca y hasta catedráticos.

Publicado en La Gaceta

Artículo original el La Gaceta

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