Bioética y Ciencia

Los peligros del sexo seguro

Escrito por Administrator. Publicado en Aborto y anticoncepción.

Resumen de dos capítulos del "Epidemiología y prevención de enfermedades infecciosas. Vacunas", de Miguel Angel Martínez González y Enrique Gómez Gracia (Publidisa, Sevilla).


La principal instancia para el Control y Prevención de las enfermedades en los Estados Unidos, los llamados Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Atlanta, ya en 1989 declararon: "Las únicas estrategias de prevención totalmente efectivas son la Ia abstinencia y la relación sexual con una pareja mutuamente fiel y no infectada. El uso adecuado del preservativo en cada acto sexual puede reducir, pero no eliminar el riesgo de ETS. Los individuos que tengan probabilidad de contagiarse o ya están infectados con el VIH, deberían ser conscientes de que el uso del preservativo no puede eliminar por completo el riesgo de contagiarse o de contagiar a otros".

Falsa impresión de seguridad

El preservativo no elimina por completo el riesgo de contagio por el VIH, incluso aunque se utilice correctamente. El preservativo se conoce desde hace tiempo como anticonceptivo y es un método poco eficaz (índice de Pearl = 10%). Debe tenerse en cuenta que el virus del SIDA es 500 veces más pequeño que el espermatozoide. El preservativo falla además por deslizamientos, rupturas y, sobre todo, por mal uso. Las mejores evidencias disponibles acerca de la efectividad del preservativo en la prevención del SIDA se han recopilado en el metanálisis realizado por la Colaboración Cochrane.

En el metanálisis más reciente se concluye que, en términos relativos, la estimación de la efectividad del preservativo es de una reducción del riesgo del 80% si se usa en todas y cada una de las relaciones sexuales en parejas sero-discordantes respecto al VIH en comparación a cuando no se usa nunca. Se trata de lo que se conoce como fracción preventiva y corresponde al porcentaje de casos que se evitarían en los expuestos si siempre se usase el preservativo comparativamente a cuando no se usa sistemáticamente. Debe tenerse en cuenta que en muchos de los estudios incluidos en el metanálisis en el que se fundamenta este informe no se observaron diferencias estadísticamente significativas en la tasa de transmisión del VIH entre los que lo usaban siempre y los que no lo usaban nunca.

Por otro lado, lanzar a la población un mensaje que identifique el preservativo con la idea de "sexo seguro" puede resultar contraproducente, ya que -además de ser falaz- puede dar una falsa impresión de seguridad haciendo que no se reduzca el número de parejas sexuales y manteniendo un alto nivel de transmisión de la epidemia.

Resultados en España

La realidad en España es que no solo no se ha experimentado una reducción del número de parejas o un retraso del inicio en las relaciones sexuales entre los adolescentes y jóvenes, sino que es preocupante el incremento en las parejas y el adelanto en las relaciones, especialmente entre los grupos marginales y los que tienen más bajo nivel socioeconómico o educativo. Lo desafortunado es que esto ha ocurrido precisamente después de comprobar que la prevalencia de infección VIH en España está entre las más altas del mundo desarrollado. Desde las autoridades sanitarias no se han oído casi nunca voces que basen la prevención en la abstinencia, retraso de relaciones en adolescentes y fomento de la monogamia, sino lamentablemente solo o fundamentalmente se insiste en usar preservativos, a veces con una complicidad tácita hacia la promiscuidad, dándose por vencidos de antemano.

Una visión completa de la sexualidad implica tener en cuenta que solo puede considerarse propiamente humana aquella sexualidad en la que los aspectos más personales -afectivos e intelectuales- estén suficientemente integrados y sometidos a la recta razón. La sexualidad no es mera genitalidad, ni mero instinto.

Enfermedades de transmisión sexual

La creciente importancia de las ETS virales en el mundo desarrollado, la mayor parte de las cuales son incurables y algunas de ellas están asociadas a procesos potencialmente mortales (SIDA, tumores), subraya el papel central de la prevención primaria. Mientras que la detección y el tratamiento precoces pueden controlar la extensión de ETS bacterianas, el control de las ETS virales depende casi enteramente de evitar el contacto sexual con personas infectadas.

La expansión de estas epidemias (ETS, VIH) puede estar reflejando el fracaso al que han conducido estrategias de prevención y control basadas fundamentalmente en el concepto de "sexo seguro", equiparando falsamente la seguridad con el uso del preservativo y eliminando en sus mensajes cualquier referencia a una educación completa que fomente una conducta sexual adecuada a lo que es específico de la persona humana (sexualidad como donación incondicionada y perpetua de carácter personal, dominio racional de las pasiones, visión completa, armónica y digna de la sexualidad, sin trivializarla).

Sin embargo, no existe tanta evidencia de la eficacia del preservativo en la reducción de la transmisión de otras ETS. Un reciente estudio comprobó que el uso de preservativo se asociaba a una reducción, pero no eliminación del riesgo de transmisión de infección por herpes virus. Los preservativos protegen menos frente a otras infecciones que se transmiten más por contagio externo genital, como son el virus del papiloma humano, el de la hepatitis B y otros.

La principal fuente de ineficacia de los preservativos es su uso incorrecto. Se teme, no obstante, que una excesiva confianza en el preservativo, como garante del "sexo seguro", lleve a confiarse y a iniciar relaciones casuales y aumentar el número de parejas.

Esfuerzos contraproducentes

Aunque el médico debe poseer los conocimientos científicos para valorar adecuadamente la efectividad real del preservativo, las estrategias generales dirigidas a toda la población basadas en este método de barrera pueden acabar haciendo más daño que bien, porque es fácil que transmitan indirectamente un peligroso mensaje de aprobación social a la promiscuidad. De hecho, después de dos décadas usando este enfoque, las ETS han seguido creciendo.

Resulta instructivo comprobar cómo las instancias que antes solo recomendaban el preservativo como "sexo seguro", ahora también insisten en retrasar el inicio de las relaciones sexuales y reducir el número de parejas. Especialmente contraproducentes han resultado ciertos esfuerzos por lograr que exista disponibilidad de preservativos en las escuelas secundarias. Esto ha sido muy desacertado, ya que está comprobado que una mayor precocidad al tener la primera relación sexual está fuertemente asociada con el número de parejas sexuales que se van a tener a lo largo de la vida y la tasa de cambio de pareja.

Si los adolescentes observan que son las propias autoridades sanitarias las que promueven el reparto de preservativos, fácilmente interpretarán que se da la aprobación tácita al comportamiento promiscuo. Aunque no existan fuertes evidencias que apoyen que la disponibilidad de preservativos incremente la precocidad de las relaciones, realmente se trata de una hipótesis difícil de evaluar y tampoco existen evidencias en sentido contrario, siendo más decisivo el retraso del inicio de las relaciones tanto desde el punto de vista de la salud física (riesgo de ETS) como desde el punto de vista de la armonía y estabilidad psicológica y familiar de los adolescentes.

Existen diversas iniciativas que han basado la lucha contra las ETS en una educación más completa e integral que fomenta la responsabilidad y el retraso del inicio de relaciones sexuales entre adolescentes y jóvenes.

El papel de los padres es insustituible. Son los mejores y primeros educadores en todos los temas, y especialmente en este. Su efectividad es muy superior a la de los servicios sanitarios y tienen el derecho irrenunciable a la educación de sus hijos. Sería un error impedir la actuación de los padres o actuar completamente al margen de ellos, facilitando ocultamente anticonceptivos a los adolescentes desde los servicios sanitarios con la excusa de la "confidencialidad". Junto a la labor que llevan a cabo los padres, también resulta clave colaborar y apoyarse en aquellos colectivos que buscan, a través de la influencia social, lograr un ambiente favorable para las conductas más adecuadas.

©ACEPRENSA .- (http://www.aceprensa.com)

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