Bioética y Ciencia

Personalidades por el final del aborto

Escrito por Rafael Cobo. Publicado en Aborto y anticoncepción.

Cientos de personajes públicos se adhieren a la moratoria del aborto Giuliano Ferrara, quien ha presentado en España su propuesta a la ONU. Pide que se añada al artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que contempla que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona", una enmienda en la que se inserte, tras la primera coma, la aclaración "desde la concepción hasta la muerte natural".


El pasado 18 de diciembre, el periodista italiano Giuliano Ferrara caminaba hacia el estudio del canal italiano La 7, donde presenta un programa de televisión. Cavilaba sobre la satisfacción con que los medios de comunicación estaban celebrando la moratoria de la pena de muerte aprobada por la ONU. Ciento cuatro países habían afirmado, en esa votación, que la vida es un derecho sagrado que hay que proteger. "Y si la vida es sagrada siempre, me planteé que los 1.000 millones de abortos de los últimos 30 años son un horror".

Así surgió su iniciativa de proponer ante la ONU una moratoria similar sobre el aborto, donde hace "un llamamiento a los gobiernos para que respeten escrupulosamente los derechos humanos".

Adhesiones en España
Ayer llegó a Madrid para explicar su propuesta, invitado por la Fundación San Pablo CEU y el Grupo Intereconomía. Tras las miles de adhesiones que ha conseguido en Italia, en nuestro país ya se han sumado a su propuesta decenas de personalidades de la cultura, la ciencia, la judicatura, el mundo financiero, los medios de comunicación y la política. Entre ellos, el director de cine José Luis Garci, el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, los periodistas José María García o Nieves Herrero, el filósofo Gustavo Bueno, el escritor Fernando Sánchez Dragó, el portavoz del CGPJ Enrique López, el presidente del Consejo de los Notariados Europeos, Juan Bolás, el abogado Adolfo Suárez Illana, la ex senadora socialista Mercedes Aroz, los directores de los periódicos ABC, Ángel Expósito, LA RAZÓN, Francisco Marhuenda o LA GACETA DE LOS NEGOCIOS, José Mª García-Hoz.

Carta de derechos humanos
Giuliano Ferrara, director del diario Il Foglio, se preguntaba ayer en la Fundación San Pablo CEU: "¿Cómo podemos alegrarnos de un gesto humanitario como la moratoria sobre la pena de muerte si no somos capaces de favorecer una moratoria sobre el aborto?

Ferrara es tan grande como la meta que se ha propuesto. Este ex comunista, católico por bautismo pero que dice no tener fe, se propone modificar un artículo de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948. En una carta dirigida al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pide que se añada al artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que contempla que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona", una enmienda en la que se inserte, tras la primera coma, la aclaración "desde la concepción hasta la muerte natural".

Para Ferrara su propuesta es la gran batalla de nuestro tiempo. Considera que es "la más importante en el frente cultural, civil y político" de nuestro siglo.

El debate de la vida

El debate entre los dos candidatos a la presidencia del Gobierno no fue el único gran debate que tuvo lugar ayer en España. Un entorno intelectual, menos proclive a la pandemia del márketing y de lo políticamente correcto, departió  ayer con Giuliano Ferrara, director del semanario italiano Il Floglio e impulsor de la moratoria del aborto, quien explicó que su iniciativa trata más que nada de identificar el problema del aborto no como una cuestión religiosa, sino como un drama de la sociedad actual en su conjunto, del que la sociedad es responsable, tanto en sus consecuencias como en la búsqueda de vías que permitan solucionarlo.

Podría interpretarse como un mensaje simplista, pero no lo es cuando, en muchos casos, los partidarios a ultranza del aborto parecen olvidar que su lucha tiene como objeto la defensa de mujeres a las que puede suponer una carga con consecuencias impredecibles continuar con su embarazo. La iniciativa de Ferrara, de impulsar una moratoria, persigue precisamente defender a las mujeres que se encuentran en esas circunstancias límite, pero proporcionándoles alternativas a la única vía de la que parecen disponer ahora. De esta manera, se podrá defender también al no nacido, a la madre que apostó por la vida, e incluso paliar las secuelas psicológicas que puedan sufrir aquéllas que tomaron la difícil decisión de abortar.

El debate de la vida no se ha planteado correctamente en España, fundamentalmente porque algunos lobbies esgrimen el aborto como un acto de autoafirmación del derecho de las mujeres a decidir sobre la vida y han olvidado buscar soluciones al drama que éstas viven cuando se enfrentan a ese dilema.

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