Bioética y Ciencia

Aborto y salud sexual, las dos caras de una ley

Publicado en Aborto y anticoncepción.

Con ser grave el aborto, la “ley del Aborto” encierra más peligros, precisamente por su sumisión a la ideología radical “perspectiva de género”, que propone entre otras cosas, la desaparición de la familia y la creación de cinco formas diversas de sexualidad: homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis.

Así lo primero que hay que tener en cuenta sobre la denominada “Ley del aborto”, es que tiene otro contenido, en muchos aspectos tan graves, como es el adoctrinamiento sexual en las escuelas a los niños desde los 7 años, desde la particular idea de la sexualidad del Gobierno.

La misma Ley (publicada en el Boletín Oficial del Estado del 4 de marzo de 2010) se denomina Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Por cierto, que la educación sexual (adoctrinamiento) está en primer lugar.

No sé por qué hemos querido olvidar la verdadera gravedad de esta ley que pone en manos del Gobierno los aspectos más íntimos y sensibles de nuestra libertad individual y aún más la de nuestros hijos. No solo elimina de un plumazo la condición de ser humano a los no nacidos, para entrar a saco en su asesinato legal y masivo, sino que corrompe a nuestros niños desde la escuela, a través de una educación sexual disparatada y fuera de todo sentido e impartida por “especialistas” adoctrinados.


Se comprende la risa constante de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. No es pequeña hazaña haber introducido de matute, en la sociedad española, con toda suerte de artimañas, una auténtica bomba de relojería, que entra en vigor nada menos que el 4 de junio.


El adoctrinamiento sexual en las escuelas de los niños españoles desde los 7 años (algunos dicen que desde los tres los años) es un auténtico envilecimiento de nuestra primera juventud, en una ley que parte de afirmar que existen cinco formas diversas de sexualidad. Repito: homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y travestis.


La perspectiva de género –única fuente de inspiración de esta Ley- es una ideología radical que pretende abarcarlo todo. No existe la naturaleza, todo es artificial. La división en dos sexos es una adquisición cultural impuesta a lo largo de los siglos. Es de suponer que también es una creación artificial la vida sexual de los animales, incluso los más fieros. No existen “clases de sexo”.


Para algunos la “perspectiva de género” se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Para las feministas de género “los marxistas fracasaron por centrarse en soluciones económicas sin atacar directamente a la familia, que es la verdadera causa de las clases”.


La tan citada “perspectiva” es un puro disparate, aboga por llegar a una sociedad sin “clases de sexo”. Para ello proponen hacer desaparecer del lenguaje las relaciones familiares (la familia en fin de cuentas), la reproducción, la sexualidad, la educación, la religión....


Su ataque a la familia contrasta con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada por la ONU, en 1948. En su artículo 16 dice: las Naciones Unidas defienden enfáticamente la familia y el matrimonio. “los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna, por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia y disfrutarán de iguales derechos durante el matrimonio”


Más adelante añade: “Solo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio” y “la familia es el elemento natural fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”

No parece que las “relatoras” de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, las ministras Trinidad Jiménez y Bibiana Aido (Dios las perdone), hayan tenido en cuenta para nada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ya que su única fuente de información son las directrices de la “perspectiva de género” que figura no sólo en el preámbulo de la Ley sino en buena parte de su articulado.


No hace referencia a los Derechos Humanos, salvo para decir que los derechos humanos de las mujeres incluyen el tener el control y la decisión libre y responsable de su sexualidad, incluida la salud sexual y reproductiva, libre de presiones, discriminación y violencia.


En el preámbulo de la Ley empieza por negar el derecho de los no nacidos al afirmar que “no pueden considerarse como titulares del derecho fundamental a la vida que garantiza el artículo 15 de la Constitución”


En el capítulo III, la Ley se refiere a “la incorporación de la formación en salud sexual y reproductiva, concluyendo un enfoque “integral” que contribuya a la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres con especial aceptación de “la diversidad sexual”. Es decir que no existen dos sexos (hombre y mujer), sino los cinco inventados.


En definitiva la Ley quiere cambiar la sociedad de arriba abajo, apoyada en una ideología teórica, y llega hasta la formación de los médicos y sanitarios en general. Así pontifica que a los servicios públicos de salud deben tener acceso a prácticas clínicas efectivas de planificación de la reproducción, proporcionar métodos anticonceptivos adecuados a cada necesidad”. Es decir, que la Sanidad Publica debe correr con los gastos de las medicinas y los tratamientos anticonceptivos.


En un país donde el envejecimiento de la población es tan grave como en España, de tal forma que existen un millón mas de mayores de 65 años que niños hasta 14 años, parece una frivolidad abogar, aún mas, por la limitación de los nacimientos, cuando está en peligro la propia existencia de la sociedad española. La verdad, todo parece muy artificial. No se explica como puede perderse el tiempo.


Pero volvamos a la Ley: También se incluye la obligatoriedad de estudiar salud sexual y reproductiva “con perspectiva de genero” en los contenidos formales de todo sistema educativo”. Parece un bálsamo mágico que todo lo cura esta “perspectiva”.

Es decir, se impone por ley toda la ideología de la “perspectiva de género”, sin haber tenido en cuenta la opinión de la mayoría de los españoles, sin haber estudiado previamente, a través de especialistas o teniendo en cuenta la opinión de diversas instituciones.


Y la obligatoriedad de estudiar salud sexual y reproductiva en los programas de las carreras relacionadas con la medicina y ciencias de la salud ”incluyendo investigación y formación en la práctica clínica del aborto”, es otra de las lindezas de esta Ley. Los médicos no serán destinados a sanar a los enfermos sino a tener conocimiento para matar a los no nacidos. Para las creadoras de esta ley esto es algo vital, está por encima de todo.