Bioética y Ciencia

Definición y valoración de la clonación

Escrito por AGEA. Publicado en Clonación.

Algunos conceptos básicos


Definición de clon

Un individuo clónico, con respecto a otro, es aquél que contiene su misma información genética. Los gemelos univitelinos o monocigóticos originados por un proceso natural de fisión embrionaria, son en realidad individuos clónicos, ya que contienen idéntico genotipo.

Tipos de clonación en el laboratorio

a- Clonación por transplante nuclear: Es fácil encontrar ejemplos de clonación natural: las protozoos o bacterias generados por división, o los gemelos monocigóticos. En el laboratorio, los experimentos de clonación están ligados a los trabajos sobre transplante nuclear o a los métodos de gemelación experimental. Nos ocuparemos primero de la clonación por transplante nuclear.

Las células del adulto muestran un importante grado de diferenciación, cada tejido u órgano se encuentra comprometido en la realización de diferentes funciones, por ello es muy dificil que esas células puedan recuperar la capacidad que tienen las del embrión para originar todo tipo de tejidos (totipotencia), muchos de los genes de las células diferenciadas quedarían bloqueados (impronta) para expresar sus capacidades. En el adulto la Impronta del genoma es impresionantemente estable. El grado o tipo de diferenciación de los cromosomas en cualquier célula adulta, podría imposibilitar la capacidad de esa dotación genética para revertir el proceso, desdiferenciarse, y manifestar la totipotencia del genoma. Para responder a la pregunta de si es posible que el genoma de una célula no embrionaria, sea capaz de revertir a una situación de menor diferenciación y asumir la capacidad de dirigir todo el desarrollo embrionario, se han realizado experimentos de transplante nuclear.

Muy sugestivos a ese respecto son los trabajos realizados sobre anfibios. Se ha demostrado que cuando se inyecta en un ovocito de sapo, -del que previamente se ha eliminado su núcleo original- el núcleo de una célula diferenciada procedente de otro sapo, por ejemplo un núcleo de una célula intestinal de un renacuajo, el citoplasma del ovocito es capaz de interactuar con el núcleo del donante y borrar la impronta génica, de modo que sea capaz de dirigir la segmentación y posterior desarrollo embrionario del ovocito, dando lugar a un sapo adulto que será clónico (idéntica información genética) con respecto al renacuajo donante del núcleo intestinal Estos experimentos, demostraron por un lado, que ningún gen esencial para el desarrollo embrionario, se pierde o queda inhibido irreversiblemente en las células diferenciadas, y por otra parte, la posibilidad de la clonación de animales inferiores mediante el transplante nuclear.

En mamíferos, el asunto parecía mucho más difícil de conseguir. De todos modos, se han realizado experimentos de transplante nuclear en mamíferos, incluidos primates, utilizando núcleos procedentes de células embrionarias, consiguiéndose animales adultos.

El problema fundamental de la clonación en mamíferos usando núcleos de células no embrionarias, reside en que, una vez introducido el núcleo en el ovocito, es necesario un tiempo bastante largo para que el citoplasma actúe eliminando la impronta nuclear y posibilite la activación del genoma. Durante ese tiempo los cromosomas del núcleo transplantado deben de estar en reposo en lo referente a la duplicación del ADN y a su entrada en el denominado ciclo celular (situación quiescente). Esto es difícil de conseguir en los animales usuales de laboratorio (ratones). Sin embargo, en algunas especies (la oveja, por ejemplo), tras la fertilización natural, el genoma del cigoto permanece muchas horas inactivo dando lugar al desbloqueo génico. Esta circunstancia ha sido aprovechada por Wilmut y colaboradores para efectuar la clonación por transplante nuclear en ovejas.

El procedimiento de clonación, comienza por la obtención de ovocitos de una oveja. Estos ovocitos son cultivados In-Vitro y desposeidos de su núcleo mediante irraadiación con rayos ultravioleta. Por otro lado se dispone de un cultivo de células epiteliales de glándula mamaria de otra oveja (células completamente diferenciadas y adultas), estas células debidamente preparadas serán las donantes de los núcleos que se transplantarán a los ovocitos ya indicados. Antes de efectuar el transplante, la población celular donante es sometida a un tratamiento especial que consigue sacar del ciclo celular a los núcleos a transplantar, convirtiéndoles en núcleos quiescentes o en reposo, este es un punto clave para el éxito de la técnica, ya que estos núcleos situados fuera del ciclo de proliferación, se asemejan más a los núcleos de los gametos, y al penetrar en el citoplasma del ovocito tardan más tiempo en activarse, lo cual permite que los factores citoplásmicos del ovocíto actúen en la reorganización del genoma del núcleo inyectado para la desinhibición de los genes responsables del desarrollo embrionario.

La transferencia de los núcleos mamarios, se efectúa del modo siguiente: se cultivan juntos los ovocitos enucleados con las células de glándula mamaria quiescentes y, mediante una pequeña descarga eléctrica, se consigue que las células mamarias fusionen su citoplasma con los ovocitos. De tal manera, se obtienen ovocitos que han incorporado el núcleo de las células epiteliales mamarias de la oveja donante. Un pequeño porcentaje de esos ovocitos se activan y comienzan el desarrollo embrionario. Al cabo de unos días de cultivo In-Vitro, los embriones mejor desarrollados se implantan en el útero de otra oveja que se ha preparado hormonalmente para desarrollar un embarazo. De todos los embriones implantados, algunos se desarrollan a término y la oveja receptora pare corderos que serár clónicos con respecto a la oveja donante de los núcleos transplantados.

b-Clonación por fisión gemelar: Decíamos que una manera por la que en la naturaleza se producen individuos genéticamente idénticos (clónicos), es la gemelación. En el laboratorio se puede aprovechar el carácter regulativo de los embriones de muchas especies animales para realizar experimentos de gemelación artificial, y por lo tanto para producir clonos de individuos gemelos.

Como siempre, ha sido en animales inferiores donde se comenzó la experimentación en este terreno. Ya a primeros de siglo, los embriólogos consiguieron fragmentar embriones de erizo de mar y desarrollar cada fragmento hacia un embrión completo, y, finalmente hasta el estadio adulto.

La gemelación artificial en mamíferos es algo más reciente, a comienzos de los años 80 se obtienen terneras clónicas por gemelación artificial, y en 1993, Jerry Hall y Robert Stillman de la George Washington University, en Estados Unidos, informan de la primera gemelación artificial realizada con éxito sobre embriones humanos. Dado que es el primer caso publicado de un intento de reproducción asexual por clonación en seres humanos, merece que describamos con más detenimiento todo el suceso.

Para este experimento, Hall y Stillman dispusieron de un grupo de 17 embriones humanos en etapas de dos a ocho células, producidos por fecundación In-Vitro, y que no se habían implantado por ser considerados defectuosos.

Después de disociar las células de esos embriones en un medio de cultivo libre de iones calcio, cada célula individual fue recubierta por una cubierta artificial, que remeda a la zona pelúcida propia del cigoto. A continuación, cada célula se cultivó en un medio adecuado y comenzaron a segmentarse. El resultado: 48 nuevos embriones, un promedio de 3 por cada embrión original. Ninguno de estos embriones clónicos se implantaron en el útero, por lo que el experimento se detuvo en este punto.

Nunca se dió la intención de implantar esos embriones, ya que, en primer lugar, los embriones originales eran defectuosos, y en segundo lugar, todo el asunto se planteó como un simple experimento, científicamente poco original, ya que desde hace años se vienen obteniendo resultados similares en otras especies, pero periodísticamente muy llamativo, ya que constituyó el primer intento de clonación (conocido), que se ha realizado sobre seres humanos, más adelante nos ocuparemos de los aspectos éticos de esta experiencia.

Clonación en humanos con fines reproductivos

Todo lo que se ha dicho hasta ahora es necesario para comprender el entronque de las modalidades de clonación con las técnicas de reproducción asistida extracorpóreas. La clonación por transplante nuclear aún no se ha efectuado con éxito en humanos, y como veremos más adelante puede tener más interés en lo que se ha dado en denominar clonación con fines terapéuticos, en este apartado nos referiremos fundamentalmente a la clonación por fisión gemelar. Ya que la fecundación In-Vitro se realiza en el exterior del cuerpo de la madre, hace posible la manipulación del cigoto en orden a su multiplicación asexual.

¿Donde podría radicar el interés práctico del uso de la gemelación artificial en el contexto de la FIVET?. Hay diversas razones, por las que la clonación podría ser incluida dentro de algunos protocolos de FIVET, veamos las más relevantes:

a- Una aplicación potencial de la clonación por gemelación podría radicar en la generación de múltiples embriones para la implantación después de la fecundación In-Vitro. Sabemos que para aumentar las posibilidades de éxito de la FIVET, ordinariamente se implantan de 3 a 5 embriones. Se evitaría el almacenamiento de embriones congelados, ya que solo se multiplicarían los embriones precisos para la implantación, además se soslayaría la necesidad de repetir la hiperestimulación ovárica, en el caso de un fracaso inicial de la FIVET.

b- Otra posible aplicación radicaría en la posibilidad de obtener abundante material, todo él genéticamente idéntico, en orden a estudiar posibles defectos genéticos de un determinado embrión. Sería como realizar copias de un original, donde también están presentes posibles defectos, que así podrían ser diagnosticados y estudiados cómodamente.

c- Satisfacer el deseo de aquellos padres que quieren tener un hijo gemelo con relación a un embarazo por FIVET previo, estableciendo bancos de embriones clónicos, a partir de los cuales los padres puedan elegir el hijo con las características genéticas deseadas.

Este último apartado es utópico, pues es en humanos, la identidad genética no supone la identidad de los individuos. Es experiencia común el hecho de que los gemelos univitelinos naturales, a pesar de ser genotípicamente idénticos, tienen modos de comportamiento muy diversos, a pesar incluso de su educación en un mismo ambiente familiar. Esta diversidad es una prueba de que el ser humano es algo más que su herencia biológica y de que existe la libertad individual. Los hombres clónicos, a pesar de su identidad genética, son diversos entre sí en la medida de que son seres humanos distintos y libres.

Clonación en humanos con fines terapéuticos

El embrión es una fuente de células madre totipotentes (células indiferenciadas, capaces de originar todas las estirpes celulares del organismo). Diversas líneas de investigación biológica pretenden aislar esas células y conseguir diferenciar distintos tipos celulares (neuronas, células sanguíneas, musculares, etc.) que podrían ser utilizadas para transplantes en variadas enfermedades. Si además estas células proceden de un embrión clónico del paciente destinatario del transplante, su organismo reconocería a las células transplantadas como propias (tienen el mismo genoma) y el peligro de rechazo sería nulo.

Por lo tanto la clonación terapéutica hace referencia al uso de embriones clónicos como fuente de células para un trasplante y funcionaría del siguiente modo: supongamos un enfermo de aplasia medular (su médula ósea no es capaz de fabricar las células de la sangre); se podría "consh-uit" un embrión clónico de dicho paciente mediante el transplante a un ovocito anucleado, de un núcleo de cualquier tejido del enfermo, una vez que el desarrollo del embrión así generado alcanzara un determinado estadío se destruiría dicho embrión para obtener células madre, que a continuación serían transformadas en células de médula ósea que podrían ser transplantadas al paciente sin ningún problema de rechazo.

Frente a los grupos que sostienen que el embrión es la única fuente rentable de células madre, diversos científicos están consiguiendo dichas células a partir de tejidos adultos (médula ósea), o de cordón umbilical: estas células son también capaces de diferenciarse hacia una gran variedad de tejidos y su utilización evitaría la manipulación y destrucción de embriones humanos.

Valoración ecológica de la clonación

La reproducción asexual natural, tiene menos ventajas biológicas que la reproducción sexual. Aunque permite la perpetuación de la especie y la confiere una cierta estabilidad genética. también ocasiona el estancamiento biológico al no posibilitar la incorporación de caracteres genéticos nuevos y por lo tanto impedir la actuación de la selección natural. Además perpetúa las mutaciones perjudiciales, lo que conlleva al envejecimiento y a la eventual desaparición de la especie. De hecho, es muy raro en la naturaleza que se dé reproducción asexual en estado puro, la mayoría de las especies con este tipo de reproducción, experimentan ciclos con reproducción sexual, o por lo menos con mecanismos similares a ésta (conjugación bacteriana, por ejemplo), que permiten una cierta renovación del genotipo.

Extrapolando lo anterior al plano de la reproducción en el laboratorio, hay que llamar la atención sobre el peligro ecológico que supone la realización masiva de técnicas de clonación en animales. Para una especie dada, el sustituir su modo de reproducción natural por la multiplicación clónica, en aras de la obtención animales con determinadas características ventajosas desde un punto de vista económico (mayor producción de carne, por ejemplo), implicaría la supresión de la biodiversidad, la desaparición de la variabilidad de ciertas especies. Además, un clon determinado podría desarrollar una susceptibilidad para sufrir diversas patologías, ya sean infecciosas o tumorales, con lo que toda la estirpe afectada podría sucumbir ante esos agentes dañinos.

Todavía es demasiado pronto para saber si los animales obtenidos por clonación con transplante de núcleos de células mucho más viejas que el ovocito receptor, no serán susceptibles a cambios de envejecimiento muchos más rápidos que en la situación natural, o bien, si el genoma del núcleo donante, aunque haya sido capaz de realizar el desarrollo embrionario, con el paso del tiempo exprese algunos genes responsables del desarrollo de tumores (oncogenes), de modo más intenso o precoz, causando la aparición de cánceres en los animales clonados. Parece necesario el seguimiento de los animales obtenidos, o que se obtengan en el futuro mediante ~plante nuclear, para detectar esas posibles anomalías que no se han presentado en el momento del nacimiento pero que podrían aparecer en el curso de su vida de adultos

Valoración bioética de la clonación en humanos

Los peligros ecológicos indicados en el apartado anterior, son susceptibles de una valoración bioética, pues el hombre no puede considerarse dueño absoluto de las demás entidades biológicas y por lo tanto, desde el punto de vista ético, no le sería licito el manipularlas de modo que se ponga en peligro su subsistencia. Esto no es debido al hecho de que los animales no racionales sean sujeto de derechos, sino más bien, por que las especies vivas forman un todo armónico, que el hombre, por respeto a su propia dignidad como persona, debe de respetar y administrar para su propio bien.

Pero la valoración bioética más acuciante en relación con las técnicas de clonación con fines reproductivos o terapéuticos, reside en la posibilidad de su aplicación a los seres humanos. Uno de los más importantes sistemas de referencia para la valoración bioética de la reproducción asistida convencional (FIVET) consiste en la consideración del estatuto ontológico del embrión humano. También utilizaremos ese mismo referente a la hora de la consideración ética de la práctica de la clonación en el hombre.

Si partimos de la realidad de que toda persona humana es un fin en sí misma, y que ningún ser humano puede ser instrumentalizado con vistas a otra cosa, o usado en aras de algún otro fin, aunque éste se considere como bueno, y además tenemos en cuenta que ya el cigoto manifiesta todas las potencialidades de un nuevo ser humano, llegamos a la conclusión de que el embrión humano, cualquiera que sea su estado de desarrollo ha de ser considerado como plenamente humano y por lo tanto acreedor al mayor respeto por su integridad biológica.

Es evidente que todas las manipulaciones descritas en los apartados anteriores y que hacen referencia a la posibilidad de la reproducción asexual en el hombre, ya sea la inducción artificial de gemelos o la clonación por uwsplante nuclear, implican la disposición de embriones humanos para fines experimentales, lo cual atenta contra la integridad biológica de los mismos, o bien suponen su manejo por conveniencia de los progenitores o de la sociedad (ver las razones por las que se podría aplicar la gemelación artificial en la FTVET). De un modo o de otro, todos estos procedimientos aplicados al hombre resultan altamente anti-éticos y no se justifican bajo ningún concepto. Del mismo modo la "construcción" de embriones humanos con miras a utilizarlos como fuente de células para transplante implica el considerar a la persona humana de modo exclusivamente instrumental, no como un fin en si misma, además, el que esa instrumentalización concluya con la destrucción del embrión añade a la manipulación la gravedad de la eliminación voluntaria de una vida humana.
La clonación está enraizada en una mentalidad claramente eugenista con tendencia a la fijación arbitraría de un determinado contenido genético que se considera como el más adecuado: el valor del ser humano no depende de su identidad personal, sino de cualidades biológicas que pueden seleccionarse. Tiende a considerar la bisexualidad como un residuo funcional y adopta la lógica de la producción industrial.

En el proceso de clonación reproductiva se pervierten las relaciones fundamentales de la persona humana: la filiación, la consanguinidad, el parentesco y la paternidad o maternidad. Así mismo la clonación reproductiva merece un juicio negativo en relación a la dignidad de la persona clonada, que vendrá al mundo como "copia" (aunque sólo sea copia biológica) de otro ser. La identidad síquica del clonado correría serio peligro por la presencia real o incluso virtual de su "otro".

El crecimiento de la popularidad de la reproducción asistida, sobre todo de la extracorpórea (FIVET, técnicas de micromanipulación de gametos, etc.), está disminuyendo de un modo alarmante la sensibilidad general ante las diversas posibilidades de manipulación del embrión humano, y subyace el peligro de que, procedimientos como la clonación de seres humanos, que aún en la actualidad chocan con la sensibilidad de la sociedad, en un futuro más bien próximo queden desposeídos de ese carácter negativo y puedan ser aceptados como algo nonnal e incluso deseable ante determinadas circunstacias que implican el recurrir a la reproducción asistida.

Es deseable, que para evitar esa desensibilización, se valore de manera mucho más rigurosa la no eticidad de las técnicas extracorpóreas de reproducción asistida, y especialmente, la posibilidad de experimentación con embriones humanos, y que se incremente el respeto por la integridad del embrión, considerándolo como plenamente humano y por lo tanto no susceptible de manipulación y uso.

La clonación y el progreso de la ciencia biomédica

Hay que armonizar las exigencias de la investigación científica con los valores humanos. El científico no debería considerar el rechazo ético de la clonación humana como una ofensa; al contrario, esta prohibición devuelve la dignidad a la investigación, evitando su degeneración deshumanizante. Además, la investigación sobre clonación tiene un espacio abierto en especies animales o vegetales, siempre que se eviten los inconvenientes ecológicos ya indicados. La investigación científica, realizada en beneficio del hombre, representa una esperanza para la humanidad cuando tiende a buscar remedio a las enfermedades y alivio para el sufrimiento. Hay que esforzarse para que la investigación biomédica mantenga y refuerce su vínculo con el verdadero bien del hombre y de la sociedad.


Bibliografía
1- Aceprensa (1997): "Una declaración de la Academia Pontificia para la Vida: Reflexiones sobre la clonación". Servicio 111/97.
2- Juan Pablo H (1995): "Carta Encíclica Evangelium Vitae".
3- Polaino A. (1994): "Manual de Bioética General". Ed. Rialp. Madrid, I'Edición.
4- Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe (1987): "El Respeto de la Vida Humana Naciente y la Dignidad de la Procreación". Folletos MC. Madrid, 1ª Edición.