Bioética y Ciencia

El empeño por clonar embriones amenaza el derecho a la vida

Escrito por Josu de la Varga. Publicado en Clonación.

El empeño por clonar embriones amenaza el derecho a la vida. Un amplio sector de la ciencia y de la industria biotecnológica sigue menospreciando los avances con células madre adultas


El anuncio del posible nacimiento del primer bebé clonado ha vuelto a situar en los titulares de actualidad el controvertido tema de la clonación. Mientras tanto, la curación de pacientes aquejados de enfermedades como la diabetes, el Parkinson, el Alzheimer y el cáncer, o la de aquellos que esperan angustiados la posibilidad de un transplante, parece ser el objetivo prioritario de los partidarios de la llamada clonación terapéutica. Sin embargo, no se debería obviar otro tipo de intereses en los que el enfermo no es el principal objetivo, sino la obtención de sustanciosos beneficios económicos. ¿Qué otra razón podría existir, si no, para que se infravaloren de forma tan flagrante los avances obtenidos hasta ahora en la investigación con células madre adultas? Dos líneas de investigación para un mismo objetivo. Y surge una pregunta: ¿Tan difícil es, para la ciencia, la industria biotecnológica y los responsables sanitarios de la Administración, contrastar ambas propuestas y, sin ignorar las cuestiones éticas, escoger y apoyar decidida y prioritariamente la más válida?

En los últimos meses se han sucedido las noticias que hacen referencia a la posibilidad de clonar humanos, con el supuesto objetivo de dar solución a las graves enfermedades que padecen millones de personas en el mundo. El pasado 14 de diciembre, el diario AVUI publicaba que la Universidad de Stanford (Palo Alto, California) tiene la intención de iniciar un proyecto de clonación de embriones humanos con finalidades terapéuticas. El objetivo del director de este proyecto, Irving Weissman, es el de convertir a Stanford en líder de Estados Unidos en la producción de embriones clónicos gracias, entre otras cosas, a una donación anónima de 12 millones de dólares.

El 26 de noviembre, también el AVUI se hacía eco de la intención de uno de los creadores de la oveja Dolly, Ian Wilmut, de pedir permiso para clonar embriones humanos. Se trata del mismo Wilmut que, como publicábamos el 18 de julio (click aquí ), se mostraba arrepentido de haber clonado a la artrítica oveja y calificaba de monstruosidad la posibilidad de clonar niños. Afirmaba entonces el inventor de Dolly que las técnicas aplicadas a la clonación terapéutica distan mucho de ser la solución eficaz que prometen los investigadores. "Son defectuosas y generan, si no monstruos, al menos seres anómalos", decía el profesor Wilmut. ¿Tanto han avanzado los resultados de las investigaciones en esa línea como para estar ahora de nuevo en el campo de los clonadores? ¿Se le ha despertado su adormecido interés por los enfermos? ¿O se trata quizá de que ha encontrado una nueva, motivadora y remuneradora razón para "volver al redil"?

Otro científico empeñado en llevar a cabo su proyecto de crear embriones clónicos es el español Bernat Soria. A pesar de que la actual legislación española prohíbe de forma explícita desde 1988 "crear seres humanos idénticos por clonación u otros procedimientos dirigidos a la selección de raza", la Junta de Andalucía está elaborando una normativa para garantizar las investigaciones que coordinará Soria, de acuerdo con lo publicado por ABC el 13 de diciembre. El presidente del gobierno andaluz, Manuel Chaves, expresó su "compromiso personal" con el proyecto, cuyas primeras investigaciones se llevarán a cabo a partir del primer semestre de 2003, según anunció Francisco Vallejo, consejero de Salud de la comunidad andaluza. Contra esta decisión, la plataforma Hay Alternativas, que agrupa entre otros a científicos opuestos a la investigación con células madre embrionarias, ya ha anunciado que presentará una demanda penal contra la Junta de Andalucía y contra Bernat Soria.

Dioses de la clonación reproductiva

Más grave aún, si cabe, es el anuncio hecho por la secta de los raelianos del nacimiento del primer bebé clonado. Erigiéndose en portavoz de una especie de "dioses de la clonación reproductiva", Brigitte Boisselier, presidenta de Clonaid, empresa con sede en Bahamas especializada en el tema, comunicó en rueda de prensa en Miami que el pasado 26 de diciembre había nacido Eva, una niña obtenida a partir de material genético replicado. Boisselier, miembro de los raelianos, dijo que la niña fue concebida a partir de una célula de la piel de su madre mediante una técnica similar a la que se empleó en la creación de la oveja Dolly. Tanto la madre, de 31 años, como el padre son norteamericanos y, para poder alumbrar tan "modélica" niña, han tenido que pagar 200.000 dólares, que es el precio estipulado por Clonaid para llevar a cabo este tipo de experimentos antinaturales. Y esta no es la única fuente de ingresos para los raelianos. El ex periodista francés conocido como Rael, fundador y líder de la secta, se ofrece a través de Internet para dar conferencias al módico precio de 100.000 dólares, entre otras sugerencias para aumentar su particular fortuna.

No hay, de momento, datos, ni fotos, ni pruebas científicas que confirmen la autenticidad de la noticia, aunque ya se han producido reacciones desde todos los ámbitos de la sociedad en contra de la posibilidad de que sea cierta. Entre otros expertos científicos, los responsables del Instituto Roslin de Edimburgo (Reino Unido), creadores junto a Ian Wilmut de Dolly, advierten que la clonación crea malformaciones y genera serios problemas éticos. En el mismo sentido se manifestaba también Glenn McGee, del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania. También el Vaticano ha mostrado su más enérgica repulsa hacia este tipo de comunicados, sean ciertos o no. Y el director general de la UNESCO. Koichiro Matsuura, condenó la clonación reproductiva y pidió la urgente prohibición universal de estas criminales prácticas.

Incluso el desprestigiado ginecólogo italiano Severino Antinori ha afirmado que el anuncio de los raelianos "no tiene credibilidad porque no está respaldado por una base científica y sólo puede crear confusión". Precisamente, Antinori había vuelto a la carga hace unos días con sus confusos anuncios de que "su" clónico niño estaba a punto de nacer, aunque en esta ocasión decía haber actuado sólo como asesor. Afirmaba que el alumbramiento sería dentro de este mes de enero del 2003 y que la madre espera un hijo varón. Según dijo, actualmente hay dos embarazos más en marcha que reúnen estas mismas características.

Amnesia institucional

Mientras tanto, el Gobierno español parece nadar en un mar de confusión a la hora de mostrar una postura firme con respecto a la llamada clonación terapéutica. El pasado 18 de diciembre, el ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, se decantaba por la investigación con células estaminales embrionarias de animales y con células madre adultas, en lugar de hacerlo con las resultantes de embriones clonados. Eso sí, dejaba una puerta abierta a que en el futuro se pueda permitir la investigación con embriones humanos, tal como publicaba EL MUNDO.

Días antes, según el mismo diario, la ministra de Sanidad, Ana Pastor, en un cierto ejercicio de amnesia institucional, declaraba que su departamento está estudiando la posibilidad de permitir investigaciones con células embrionarias. Estas afirmaciones las hacía aprovechando el Día Mundial de la Diabetes -¿mera coincidencia?- y azuzada por la oposición socialista y su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, que han convertido el tema de la clonación terapéutica en otro oportunista caballo de batalla. La ministra de Sanidad parece no recordar las declaraciones que hacía tres meses antes cuando descartaba cualquier investigación con embriones humanos: "Las leyes españolas prohíben investigar con embriones. Se puede avanzar científicamente sin manipular los embriones. Hay que investigar con células madre adultas, no con embrionarias. Es más seguro y eficaz y no plantea problemas jurídicos y éticos. En estos momentos, hay suficientes garantías como para evitar la investigación con embriones humanos". Y también: "Quienes, por imprudencia y por urgencias científicas y sanitarias, hacen campaña a favor de la investigación con embriones humanos cometen una irresponsabilidad y ocultan los riesgos de estas prácticas. Mal apoyo ése para los ciudadanos".

La voz de la ética

Dada la indefinición del Gobierno español con respecto al tema, son otras voces las que se encargan de manifestar su oposición a la manipulación de embriones. En artículos anteriores ya hemos hecho mención a las posturas de colectivos que proponen otras vías de investigación. Es el caso de Hay Alternativas que, como mencionábamos antes, impugnará el acuerdo entre la Junta de Andalucía y Bernat Soria. Rafael Rubio, profesor de Derecho de la Universidad Complutense, afirma: "La interpretación de la ley que han hecho Bernat Soria y la Junta de Andalucía es manifiestamente sesgada y va claramente contra su letra y su espíritu". Hasta un total de 1.232 científicos se ha adherido a las propuestas de esta plataforma en defensa de la vida desde el primer instante de la concepción.

Según los expertos de Hay Alternativas, "las terapias con células madre adultas son una realidad, mientras que las que implican la destrucción de embriones humanos son todavía mera hipótesis". Los últimos avances en investigación con células madre de tejidos adultos para investigar contra la diabetes, comparados con las expectativas creadas alrededor de la clonación terapéutica, les lleva a afirmar que "no hace falta usar células madre embrionarias para luchar contra la diabetes". Se puede obtener toda la información al respecto en http://www.hayalternativas.com.

¿Y el derecho a la vida?

Veintinueve países en todo el mundo se han unido para pedir un pronunciamiento de la Organización de las Naciones Unidas a favor de la prohibición total de la clonación humana, tal como informaba Zenit el pasado 5 de noviembre de 2002 (http://www.zenit.org/spanish). La iniciativa, surgida de un "Memorando" presentado por España, cuenta con el apoyo de países como Argentina, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, Italia, Nicaragua, Nigeria, Panamá, Paraguay o República Dominicana. El documento considera que "la clonación, cualquiera que sea su finalidad, es una práctica de investigación insegura y contraria a la dignidad humana y por ello debe ser prohibida". Por último, el "Memorando" asegura que "la clonación no es la única estrategia de investigación para desarrollar la medicina regeneradora: la investigación con células madre adultas, además de presentarse como una alternativa más segura y respetuosa con el embrión, está dando ya resultados muy relevantes".

Se trata, pues, de garantizar al colectivo de pacientes que dependen de este tipo de investigaciones que se está trabajando de forma seria, digna y fiable para obtener unos resultados que cubran sus expectativas. Y todo ello sin menospreciar al embrión desde el mismo momento de su concepción. La ciencia no puede ignorar, en ese sentido, el derecho que asiste a este nuevo ser para continuar con un proceso natural que le llevará, del seno materno, a su primer contacto con la vida externa -momento que ilustra la fotografía que acompaña este artículo-. Y los poderes públicos tienen la obligación de poner todos los medios a su alcance para que las investigaciones lleguen a buen fin, sin atentar contra el derecho a la vida. Es éste un derecho que todos nosotros hemos tenido la oportunidad de experimentar, incluidos los que se muestran favorables a destruir embriones; un momento mágico y maravilloso que bajo ningún concepto deberíamos arrebatar a nadie. Que esta afirmación sirva de reflexión a los que puedan albergar dudas al respecto.

(Artículo publicado por e-cristians http://www.e-cristians.net/ )

Recomendamos

Noticias de ageanet

Escriba su correo electrónico