Bioética y Ciencia

Células madre como las embrionarias a partir de la piel

Escrito por F. J. Gutiérrez y Zenit.org. Publicado en Clonación.

La medicina regenerativa, que busca un método viable para obtener tejidos humanos que sirvan para reparar órganos dañados, dio ayer un paso de gigante que, además, abre una nueva vía para obtener células madre y permitirá prescindir de forma definitiva de la clonación terapéutica, que requiere la destrucción de embriones.

Dos equipos científicos, uno japonés y otro estadounidense, han logrado reprogramar células somáticas de la piel humana hasta un estado embrionario, obteniendo así un tipo de células madre similares a las embrionarias, esto es, con la misma capacidad pluripotencial.

Hasta ahora se conocían dos tipos de células madre: embrionarias y adultas. Las primeras se obtienen a partir de embriones de dos semanas y gozan de la capacidad de convertirse en cualquier célula o tejido del cuerpo. Sin embargo, suscitan un dilema ético, ya que sólo pueden lograrse de embriones sobrantes de fecundación in vitro o por clonación a partir de cualquier célula adulta.

Las segundas están localizadas en los órganos adultos (cerebro, músculo, grasa corporal, hígado...), pero los expertos sostenían que eran escasas y que no proliferaban de la misma forma que las embrionarias. No obstante, el pasado mes de junio un equipo dirigido por Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto, ya logró obtener un tercer tipo de células madres: las células iPS (células madre pluripotenciales inducidas), diferentes de las adultas (proceden de células de la piel) y con la misma capacidad pluripotencial de las embrionarias.

Entonces, en el estudio que publicó la revista Cell Stem Cell, Yamanaka lo consiguió con células de la piel adultas de ratones. Ayer, la investigación que aparecía en Cell demostraba que el proceso también se puede replicar a partir de las células de la piel de una mujer de 36 años y del tejido conectivo de un hombre de 69 años.

Al mismo tiempo, aunque con un método diferente, James Thomson, de la Universidad de Wisconsin-Madison, ha logrado resultados similares en un trabajo que publica Science. Thomson, el primer científico que consiguió extraer células madre de embriones humanos en el año 1988, utilizó células de piel fetal y células de prepucio de un niño recién nacido.

"Estas células son más relevantes a nivel clínico que las células madre embrionarias y además evitan el problema del rechazo inmune", explica Thomson.

La nueva técnica desarrollada por Yamanaka consiste en la reprogramación de las células de la piel mediante la activación artificial de cuatro factores de transcripción (genes que regulan a otros genes) que, con la ayuda de un retrovirus, permitieron revertir el proceso de estas células hasta llevarlas a un estado embrionario. Por su parte, Thomson se basa en la estrategia de Yamanaka, pero en lugar de utilizar los mismos genes (Oct4, Sox2, Klf4 y Slc7a1), empleó sólo los dos primeros y añadió otros dos (Nanog y Lin28).

A pesar de todo, esta metodología aún no puede ser probada en pacientes y sigue presente el riesgo de que se desarrollen tumores.

 

El Vaticano considera un gran paso científico el último hallazgo sobre células madre

El canciller de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano, Ignacio Carrasco, valora como "muy positiva e importante" la demostración de que es posible obtener células madre para regenerar órganos y tejidos sin necesidad de recurrir a la clonación ni utilizar embriones.

Se trata del hallazgo que han alcanzado de modo paralelo y a través de procedimientos diferentes los equipos científicos del japonés Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto, y el estadounidense James Thomson, de la Universidad de Wisconsin, cuyos resultados han sido recientemente publicados por las revistas 'Cell' y 'Science', respectivamente.

Ambos han logrado obtener células madre a partir de células somáticas de la piel en lugar de a partir de un embrión, descubrimiento que la comunidad científica ha catalogado como revolucionario al permitir la creación de tejidos humanos para regenerar órganos enfermos.

Carrasco consideró que, además de ser "un gran paso científico", esta noticia demuestra que muchos científicos se han "tomado en serio" las "objeciones éticas" que planteaba la clonación de embriones.

En este sentido, el hecho de que dos grupos de científicos distintos se hayan empeñado en sacar adelante este proyecto demuestra que "el investigador también tiene su conciencia ética", subrayó Carrasco, que también es director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica del Sacro Cuore de Roma.

No obstante, lamentó que la polémica sobre la investigación con embriones "continuará", ya que la clonación terapéutica de embriones "sólo era una justificación" y la manipulación de embriones sigue "interesando", sobre todo desde el punto de vista "económico".

Por su parte, el profesor del Instituto de Patología Clínica de la Universidad de Viena y desde hace poco también miembro de la Pontificia Academia para la Vida, Lukas Kenner, aseguró que este descumbrimiento confirma que "la investigación con embriones no tiene futuro", de modo que  "quien insiste en seguir por este camino lo hace por otros intereses".

Motivos ideológicos y económicos

En una entrevista al diario 'Avvenire', Kenner, destacó los motivos "ideológicos" que se esconden detrás de la investigación con embriones.

"Hay que dejar claro que cualquier tentativo para colocar el inicio de la vida en un momento diverso de la fusión entre el óvulo y el espermatozoide no es justificable desde el punto de vista biológico. Al contrario, separar la atribución de la dignidad humana del inicio de la vida biológica es bioéticamente explosivo", consideró.

Kenner también subrayó los intereses económicos que existen detrás del apoyo a la investigación con embriones, sobre todo, teniendo en cuenta que la experimentación con animales "es mucho más costosa", como prueba el hecho de que un solo embrión de chimpancé, que es el más parecido al humano, puede llegar a costar unos 3.000 euros, concretó. Con todo, "liberalizar la investigación con embriones implicaría un fuerte ahorro económico para los laboratorios". (Ep)

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