Bioética y Ciencia

El cuento de la eutanasia holandesa

Escrito por Joseluís García - piensaunpoco.com. Publicado en Eutanasia y Eugenesia.

Holanda es, el primer país del mundo que reconoce la práctica de la eutanasia dentro de la Ley. Con la vitola de "progresista" toda la prensa nacional -supongo que también la internacional- se hace eco de una información difundida desde Holanda que por su alarmante uniformidad da toda la impresión de estar sustancialmente manipulada. El gobierno holandés ha difundido una nota de claros tintes propagandísticos y esto es lógico que suscite en el lector crítico la señal de alarma. ¿Quién se va a creer -como dice la nota- que el 85% de los ciudadanos -todo un plebiscito- apoya sin fisuras la ley?


El diario El Mundo, por ejemplo, después de dar a bombo y platillo la noticia realiza al final este breve comentario: "Los sectores más conservadores y la Iglesia ven en la eutanasia una potencial amenaza de abusos contra el derecho a la vida".

Se equivoca el Mundo una vez más, importa poco si con buena o mala fe. El lector juzgue. No sé que pensarán esos sectores "conservadores" a los que se refiere. No los conozco. Sin embargo, sí sé lo que dijo la voz más autorizada de la Iglesia hace unos días. En un momento en el que la actualidad internacional lleva a la Iglesia a recordar su oposición a la eutanasia, Juan Pablo II alertó frente al "ensañamiento terapéutico", y exhortó, en cambio, a ensañarse en la investigación médica.

El llamamiento pontificio tuvo lugar el sábado, 23 de marzo, al recibir a una delegación de miembros de Organización Mundial de Gastroenterología que se reunieron en Roma para afrontar la prevención del cáncer en el aparato digestivo. . "Un exasperado ensañamiento terapéutico, incluso con las mejores intenciones, además de ser inútil, no respetaría en definitiva plenamente al enfermo, que ha llegado ya a un estado terminal", afirmó el Papa. El pontífice constató "la creciente disponibilidad de recursos técnicos y farmacológicos que permiten discernir con prontitud, en la mayoría de los casos, los síntomas del cáncer e intervenir así con mayor rapidez y eficacia".

Por eso, invitó a los doctores a "proseguir con confianza y tenacidad la investigación y la terapia, empleando los recursos científicos más avanzados". Por lo que se refiere a sus relaciones con los pacientes, el obispo de Roma recordó a los médicos que "el ser humano es limitado y mortal". "Hay que acercarse al paciente con un sano realismo que impida dar a la persona que sufre la ilusión de la omnipotencia de la medicina. Hay límites que no es humanamente posible superar; en esos casos es necesario saber aceptar con serenidad la propia condición humana, que el creyente sabe leer a la luz de la divina providencia".

Como se ve, la Iglesia propugna morir con dignidad, se opone tanto a la eutanasia activa como a la aplicación de medios desproporcionados para mantener viva a una persona con el único fin de dilatar un desenlace que posiblemente ya se ha producido. Y con claridad exige que se evite el ensañamiento terapéutico al que los excesos tecnológicos y lo que es peor, la falta de preparación técnica y humana, pueden conducir. No es aventurado afirmar que cualquier agonía "salvaje", ante la que nos rebelamos internamente, es injustificable en cualquier país desarrollado hoy en día. Los adelantos en los cuidados paliativos son asombrosos y la experiencia demuestra que bien empleados casi reducen a cero los deseos de "morir por la vía rápida" de los enfermos terminales.

Cuando el parlamento holandés aprobó en su día esta polémica ley, el ex ministro Belloch -nada sospechoso de conservadurismo- comentaba: "Si propugno ralentizar la toma de decisiones en un tema como la eutanasia es porque sigue habiendo demasiadas preguntas sin respuesta. ¿Por qué, por ejemplo, crece en Holanda la demanda de plazas en los hospitales que garantizan desde luego "el buen morir" pero que al propio tiempo aseguran la exclusión de la eutanasia? ¿Por qué, por ejemplo, un creciente número de ancianos holandeses, aprovechando los convenios que en materia de Seguridad Social existen entre los países del Benelux prefieren acudir a centros belgas en vez de permanecer en Holanda? Y de manera más global ¿constituye la despenalización de la eutanasia un elemento insoportable de presión sobre los más débiles?"

"Mientras las respuestas no sean claras y precisas es aventurado excluir las dudas", continuaba afirmando el ex ministro. "Y, sin embargo, el derecho a una muerte digna es algo muchísimo más amplio del concreto tema de la eutanasia activa. En la actualidad, los casos de eutanasia representarían tan sólo el 0,3 por ciento de la práctica médica del buen morir. El 99,7 por ciento restante no son sino manifestaciones del derecho a morir dignamente, frente al cual nuestro derecho penal no tiene nada que decir". "Lo significativo es que no siempre los pacientes o sus familiares reciben en la vida hospitalaria el tipo de tratamiento a que ya tienen derecho. Creo por ello más útil en este momento centrar nuestra atención en temas como la conveniencia o no de cambiar el modelo tradicional de relación entre el médico y los pacientes, en lograr que éstos sigan siendo en el interior de los hospitales ciudadanos de pleno derecho o en la posibilidad de normalizar en la vida hospitalaria los tratamientos paliativos que conduzcan a garantizar que el momento de la muerte venga acompañada del rigor, la seriedad y la dignidad que merece. Son temas estos últimos sobre los que resulta urgente avanzar. En el tema de la eutanasia sin embargo, hoy por hoy, es preferible seguir acumulando información fiable antes de tomar decisiones".

Por lo tanto, basta de simplismos "progresistas" y vamos a estudiar y a trabajar en serio sobre un tema que hay mucho que decir. Otro día hablaremos. La ley aprobada en Holanda es una aberración y no garantiza en absoluto -por mucho que los papeles lo afirmen- que un agente "sanitario" cualquiera tome la decisión por el enfermo: las garantías previstas ya se sabe por años de práctica que son papel mojado

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