Bioética y Ciencia

Valoración moral del Proyecto de ley sobre técnicas de reproducción humana asistida

Escrito por Juan Carlos García de Vicente. Publicado en Reproducción asistida.

 

1. El documento fundamental de la Doctrina de la Iglesia para la valoración moral, tanto del empleo de esas técnicas, como de las leyes civiles que las regulan, es la Instrucción Donum vitae sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación, de la Congregación para la Doctrina de la Fe (22-II-1987).

2. El Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española hizo pública una Nota, fechada el 25-V-2004, al anunciar el Gobierno una nueva reforma de la Ley.

3. El actual Proyecto de Ley 121/000039 confirma las “graves preocupaciones” que los Obispos señalaban en la Nota citada y la valoración moral negativa que recogen en esa Nota.

4. Ya ante la reforma de la Ley de 1988 y que culminó en la Ley aprobada en noviembre del 2003, el Comité Ejecutivo de la CEE, señaló que “la reforma que el Gobierno piensa realizar –de la ley de 1988- es insatisfactoria (...) La ley reformada seguirá siendo injusta, porque continuará haciendo legalmente posible la producción de seres humanos y muchos de los males que acabamos de mencionar. Sin embargo, la reforma proyectada limitaría los daños que ya se están causando al amparo de la vigente ley de 1988 y, en este sentido, aunque muy insuficiente, tal reforma no resulta rechazable sin más” (vid. Nota del 25-VII-2003, nn. 2 y 3).

5. Las leyes de reproducción humana vigentes en los diversos países están diseñadas en función de qué intereses o deseos deben prevalecer. Hay actualmente dos tipos de leyes en este sentido: las que tutelan –en mayor o menor medida- al embrión humano (Alemania, Italia y España, con la Ley de Noviembre del 2003 que ahora se quiere reformar) o aquellas que fomentan los deseos de la mujer, de la ciencia, de las industrias de la reproducción asistida, etc., (Inglaterra, Grecia, Países Bajos, por citar sólo tres) y para tutelar esos deseos, deben negar la individualidad humana del embrión hasta un cierto número de días, acogiéndose al concepto -carente de fundamento científico- de preembrión (1).

6. La ley 45/2003 de noviembre del 2003 que quiere reformarse ahora, era una ley moralmente imperfecta, con elementos de grave injusticia, pero contenía algunos elementos positivos para limitar los graves abusos que se estaban realizando al amparo de la ley de 1988: depósitos cada vez mayores de embriones congelados, acceso libre de los investigadores a los embriones, etc. Concretamente esa ley de 2003 estaba diseñada con la intención de proteger (si mejor o peor no es momento de enjuiciarlo ahora) los siguientes bienes fundamentales:

1) Establecía la responsabilidad de los padres por sus embriones. Los embriones eran considerados siempre hijos, bien suyos o para donación a otros padres (en la excepción de que se hubiese debido congelar alguno).

2) Establecía el respeto al embrión exigiendo que no serían producidos embriones con otro fin que el reproductivo; se excluía la fabricación de embriones con el fin de servir de "material de construcción”, o “de experimentación".

3) Establecía el respeto por la vida embrionaria con la prohibición de la congelación, de la "reducción embrionaria" (es decir, el aborto de los implantados a la madre "en exceso" respecto a los que ella había "encargado"), y de la investigación sobre embriones vivos.

7. En el actual Proyecto de ley:

- Se trata a los seres humanos como cosas, que se pueden fabricar a elección o destruir. Un objeto "vale" porque sirve para algo que quieren otros, un sujeto en cambio vale por sí mismo. Esta ley prevé que el hijo pueda nacer sin una familia (un hombre o una mujer solteros pueden solicitarlo), que puedan eliminarse a los embriones humanos portadores de alguna enfermedad, que puedan usarse seres humanos para fines científicos en perjuicio de ellos mismos, etc.

      -Se producirán seres humanos de 2ª clase, ya que podrán ser instrumentalizados en beneficio de otros. Además el Proyecto de ley no protege jurídicamente al ser humano ni en cuanto tal ni, menos aún, en cuanto hijo.

      - El actual Proyecto de ley destruye el principio de solidaridad. La ley en los Estados modernos busca cada vez más proteger al débil frente a la fuerza (de la violencia física o verbal, de un colectivo, de la ciencia, de la autoridad...). Si el embrión es un individuo vivo en desarrollo perteneciente a la especie humana (y esto es un dato científico, no ideológico), debe ser defendido y tutelado en sus derechos fundamentales (a la vida, a la salud, a una familia, a no ser maltratado, a conocer su origen y sus padres). Esto es más perentorio aún por el hecho de encontrarse en la situación más extrema y precaria de debilidad por la que cada uno hemos pasado en nuestra vida.

8. El actual Proyecto de Ley elimina las medidas protectoras de los tres apartados señalados en n. 6, y permite todo tipo de manipulaciones en embriones humanos, bajo pretexto o ”justificación” de que se realiza en beneficio de la salud, de la ciencia y de la investigación. Concretamente, el Proyecto de Ley da vía libre a:

1) disponer de nuevos depósitos de embriones congelados;

2) el uso de los embriones “sobrantes” (no aceptados por los padres) para cualquier experimentación;

3) la destrucción o el uso para investigación de los embriones portadores de enfermedades;

4) las investigaciones de clonación de seres humanos;

5) que cualquier adulto, casado o soltero, pueda solicitar tener un hijo;

6) en algunos aspectos, la letra del actual Proyecto de Ley abre preocupantes pendientes resbaladizas. Por ejemplo:

- la ley permite la realización del diagnóstico preimplantatorio, legitimando la destrucción de los embriones que sean portadores de alguna enfermedad. Dentro de la misma lógica utilitarista, nada impide que en poco tiempo se pueda elegir el sexo de los embriones, congelar a los de sexo no deseado y destinarlos a la investigación;

- la ley limita el número de los embriones que pueden ser transferidos a la madre, pero no limita el número de los producidos en el laboratorio. Nadie controla ni garantiza que los laboratorios produzcan cuantos estime útiles para su propia investigación o para un mercado con las industrias “científicas”.

9. El presente Proyecto de Ley olvida el contexto histórico-cultural español y la normativa que internacionalmente está siendo aplicada (2). Fácilmente puede convertir a España en un paraíso de turismo reproductivo.

10. El Proyecto de ley no favorece la responsabilidad de los investigadores ni de los poderes del Estado. Concretamente, por señalar algunos puntos:

- Aunque concede bastante espacio a la sección de Infracciones y Sanciones, no establece, en cambio, los mecanismos de control o inspección, con el riesgo de que las Infracciones y Sanciones queden en letra mojada;

- Abrirá un periodo de vacío legal. Es muy efectiva en derogar la legislación anterior, pero elude en su Disposición Final segunda todo plazo para el desarrollo normativo: "Se faculta al Gobierno para dictar cuantas normas resulten necesarias para el desarrollo de esta ley", después de haber dicho varias veces que el Gobierno desarrollará por Real Decreto bastantes puntos. Favorece el caos normativo, y que las Comunidades Autónomas decidan por su cuenta ante la indeterminación.

- Se plantea un problema jurídico difícil con la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida. Porque no recibe el encargo de asesorar meramente, sino que se le confieren poderes cuasi legislativos. Una lectura atenta del Artículo 19.4 induce la sospecha de que una interpretación literal de los puntos a) (autorizar casos no previstos en la Ley), c) (autorización - no cualificada, ilimitada - de proyectos de investigación) y e) (elaboración de disposiciones generales que versen sobre materias ... directamente relacionadas con la reproducción humana) pone en manos de la Comisión un poder que no sería fácil de justificar desde una perspectiva constitucional. Los miembros de la Comisión son designados por diferentes instituciones (lo que ya plantea un problema de conflicto de intereses), pero no por los ciudadanos. Y asombrosamente pueden asumir poderes que ni son delegados directamente por el Parlamento ni quedan debidamente perfilados en la Ley.

- En contraste con la asignación de amplias atribuciones cuasi-legislativas a la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, se echa de menos que no se le señale la obligación de hacer públicos sus informes y de dar respuesta a las consultas o denuncias que le sean formuladas por los ciudadanos.

 

Juan Carlos García de Vicente

Madrid, 24 de enero de 2006



[1] En efecto, el concepto preembrión no es un concepto científico. Se introdujo en Inglaterra, de mano de una conocida embrióloga, en un estudio de política sanitaria destinado a permitir la investigación sobre embriones. Quería proporcionar una base para permitir legalmente la destrucción de embriones que llevaría consigo la investigación y el uso de la reproducción artificial. Con este término se anulaba la identidad humana del embrión hasta que no alcanzaba unos días de vida.

 

[2] Se citan algunos ejemplos.

 

USA (Human Reproduction Bill del 2001: penas de cárcel para quienes forman embriones con fines distintos al reproductivo, o mediante técnicas que no sean fecundación de óvulo); AUSTRIA (ley 293 en vigor desde el 1-7-1992: prohíbe la creación de embriones supernumerarios, donación de embriones, experimentación sobre ellos, y cualquier destino de los embriones distinto al reproductivo);

 

ITALIA (ley aprobada en el Parlamento el 10-2-2004: prohíbe cualquier experimentación sobre el embrión, la producción de embriones con fin distinto al reproductivo, cualquier tipo de selección eugenésica de embriones, la clonación terapéutica, la crioconservación, la producción de híbridos y quimeras, la producción de más embriones de los necesarios para la transferencia uterina);

 

ALEMANIA (ley 745 en vigor desde el 1-1-1991: prohíbe toda experimentación sobre embriones, toda producción que no tenga finalidad reproductiva, la crioconservación, y la investigación sobre embriones).

 

También POLONIA, LITUANIA Y ESLOVAQUIA prohíben la producción de embriones para investigación.

 

El CONVENIO DE OVIEDO también establece la prohibición de producir embriones para investigación. La Asamblea General de la ONU ha rechazado recientemente (8-3-2005) la clonación humana.

 

El PARLAMENTO EUROPEO (Resolución del 7-9-2000) ha rechazado la distinción clonación reproductiva/terapéutica. Y el mismo organismo, en el punto 53 de la Resolución del 21-11-2002, recuerda la obligación de respetar la vida de todo ser humano en cualquier fase de su desarrollo y sea cual sea su estado de salud, rechazando cualquier forma de investigación o de uso de la tecnología que viole este principio.

 

La CARTA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA UNIÓN EUROPEA (Niza, diciembre-2000) prohíbe las prácticas eugenésicas.

 

Con el actual Proyecto, España quedará alineada con FINLANDIA, GRECIA, PAÍSES BAJOS, DINAMARCA, SUECIA (aunque su ley prohíbe la producción de embriones con fines de investigación), FRANCIA (aunque su ley también prohíbe la producción de embriones con fines de investigación), e INGLATERRA.