Bioética y Ciencia

El preservativo

Escrito por Evaristo de Vicente y agencias. Publicado en Sida AIDS Drogodependencia.

Nuevamente las interpretaciones periodísticas, erróneas unas, sesgadas otras, deforman la verdad creando una falsa polémica. Recogemos un artículo de Evaristo de Vicente en Análisis digital, la noticia de los hechos aportada por la agencia Zenit y dos notas aclaratorias de las Conferencias Episcopales de España y Argentina, que tratan de devolver las aguas a su cauce.

 

El preservativo

Evaristo de Vicente. Doctor en Derecho y periodista

Análisis digital.com

 

Quizá a partir de ahora "ABC" para algunos ya no solo será un periódico o una cadena de televisión, ahora, además significará, traído de la lengua inglesa: Abstinencia, fidelidad (de Be faithful) y la “C” de Condon. Así se publicó en la revista médica número 1 de Europa, Lancet (27-11-2004) muy citada últimamente.

Podríamos traer a este artículo ahora abundantes citas de estudiosos y prestigiosos hombres de ciencia que nos hablarían de lo grave y terrible que es el SIDA y de cómo el preservativo –nadie pone en duda que la abstinencia y la fidelidad conyugal no trasmiten esta enfermedad— puede en algunos casos, en muy pocos por otra parte, impedir que se trasmita el SIDA.

Pero no es este el punto central de lo que hoy es actualidad. Hay que distinguir entre lo que puede ser un modo de prevenir enfermedades y el juicio moral sobre el acto en sí mismo de prevención; es decir, el método que se emplea para prevenir. Se ha dicho hasta la saciedad que “no todo lo que se puede hacer es lícito hacerlo”; qué duda cabe que un dolor de muelas se quita decapitando a una persona, pero ese modo de proceder es una acción grave aunque lo que le moviera al compasivo decapitador tuviera un fin saludable.

Una cosa es lo que previene enfermedades y otra que sea lícito el método empleado. Es verdad lo que dice Martínez Camino de que el “ABC” es un método que previene el SIDA, pero el juicio moral sobre el uso del preservativo, del que no se habló en ese momento, es gravemente malo. Si usted me pregunta modos de quitar dolores de muelas, incluso le hablo del más arriba aludido, pero si me pregunta si eso está bien, le diré, sin dudar, que ese método es francamente malo.

Tengo la seguridad de que ésta distinción no ha sido hecha por la prensa y por los distintos medios de comunicación en los titulares del día 19 de Enero, porque no puede ser más claro el Catecismo de la Doctrina de la Iglesia Católica cuando –en su número 2370— afirma “es intrínsecamente mala toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación”. También es manida la frase de que se puede decir más alto pero no más claro.

Este mensaje podría ser fundamentado entre otros muchos argumentos con aquellas palabras de Juan Pablo II que comentando éste número del Catecismo arriba citado dice que "al lenguaje natural que expresa la recíproca donación total de los esposos, el anticoncepcionismo (el uso del preservativo, por ejemplo) impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir, el de no darse al otro totalmente: se produce no sólo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal". Por esto dice la Iglesia no al preservativo, porque dice sí al amor y a la unión verdadera –no falsa— entre los que se aman de todo corazón.

No sé por qué estoy diciendo yo estas cosas cuando la encíclica Veritatis splendor (n.80) citando a Pablo VI lo dice de maravilla: “Sobre los actos intrínsecamente malos y refiriéndose a las prácticas contraceptivas (el preservativo, por ejemplo, lo es) mediante las cuales el acto conyugal es realizado intencionalmente infecundo, Pablo VI enseña: « En verdad, (…) no es lícito, ni aun por razones gravísimas, hacer el mal para conseguir el bien (cf. Rom 3, 8), es decir, hacer objeto de un acto positivo de voluntad lo que es intrínsecamente desordenado y por lo mismo indigno de la persona humana, aunque con ello se quisiese salvaguardar o promover el bien individual, familiar o social”. Ven, lo que yo les decía, pero mejor dicho.

 

 

Propuestas del secretario del episcopado español al gobierno para prevenir el SIDA
Encuentro del padre Camino con la ministra de Sanidad

MADRID, martes, 18 enero 2005 (ZENIT.org).- El portavoz de la Conferencia Episcopal Española informó este martes a la ministra de Sanidad del gobierno español que la Iglesia, para prevenir el sida, está en contra de la generalización sistemática y unilateral del preservativo como única medida profiláctica, y sí considera más pertinente la «Estrategia ABC», siglas inglesas de abstinencia, fidelidad y preservativos.

Según informa Análisis Digital, publicación de la Fundación «García Morente», el padre Juan Antonio Martínez Camino y la ministra Elena Salgado se reunieron para tratar el tema de prevención y lucha contra el SIDA.

Dicha reunión, marcada por un diálogo, según el portavoz de los obispos, «muy distendido y muy amable», trató únicamente sobre la actualidad médica y social de la enfermedad.

El padre Martínez Camino aseguró que la Iglesia está «muy preocupada y muy interesada» por este «problema grave», y garantizó que la postura del Episcopado «está avalada también por propuestas científicas», como la llamada «Estrategia ABC», siglas inglesas de abstinencia («abstinence»), fidelidad («be faithfull») y preservativos («condoms»).

Esta estrategia, publicada en noviembre por la prestigiosa revista médica «The Lancet», persigue encontrar «una base común» para la prevención de la transmisión sexual del SIDA y está respaldada por más de 150 expertos de 36 países.

Tras indicar que el encuentro les permitió comprobar que existen «determinados prejuicios» sobre la postura de la Iglesia en la prevención del sida, el portavoz de la Conferencia Episcopal y la ministra de Sanidad aprovecharon la cita para destacar que la colaboración de «cada uno desde sus ámbitos y responsabilidades respectivas es lo adecuado para tratar de solucionar un problema tan grave como este en España y en todo el mundo».

El padre Martínez Camino explicó, además, que solicitó la entrevista «para poder comprender bien las posturas (del Gobierno) en cuestión», para poder así «entenderse» con la ministra y «colaborar». «Este es nuestro deseo --concluyó el portavoz-- y espero que en el futuro pueda avanzarse en este camino».

La ministra de Sanidad calificó el encuentro de «cordial» y manifestó al padre Martínez Camino su respeto hacia la acción pastoral que la Iglesia realiza con sus fieles.

Sin embargo, Salgado pidió a la Iglesia católica que no se cuestione la validez del preservativo en la prevención del sida, una validez, «que ha sido confirmada por numerosas investigaciones científicas y que está en la base de las políticas de lucha contra esta enfermedad avaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y otros organismos internacionales».

Ante la campaña lanzada por el Ministerio de Sanidad para fomentar el uso del preservativo entre los jóvenes como método de prevención del sida, el padre Martínez Camino había afirmado en una rueda de prensa concedida el 29 de noviembre que «el único ejercicio seguro de la sexualidad es el que se ejerce con responsabilidad y con fidelidad».

«No es cierto que el uso del preservativo sea sexo seguro, no es cierto, estadísticamente no es cierto, hay un alto grado de contagio incluso cuando se usa el preservativo, por tanto decir que el uso del preservativo es igual a sexo seguro es desinformar a la sociedad y es no decir toda la verdad», afirmó en el encuentro, según recogió la agencia Veritas.

Según Martínez Camino, la aportación de la Iglesia a la solución de problemas como el sida, «pandemias que están vinculadas indudablemente a la promiscuidad sexual» está «basada en la antropología cristiana y en el concepto integral de las relaciones humanas».

Para el portavoz de la CEE, el preservativo no es la solución al problema del sida: «usando estos instrumentos se puede evitar un mal mayor pero no se evita el mal; incluso hay estadísticas que afirman que el incitar al sexo promiscuo, a la multiplicación de relaciones sexuales, presuntamente seguras, en conjunto incrementa el peligro de contagio».

«Hay que decir toda la verdad y toda la verdad es que el ideal para que haya unas relaciones sexuales sanas es la fidelidad y el ejercicio responsable de la sexualidad integrado en las relaciones personales no mutiladas», dijo entonces.

 

«No es cierto que haya cambiado la doctrina de la Iglesia sobre el preservativo»
Nota de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española, aclaratoria de las interpretaciones periodísticas de las declaraciones que hizo este martes el padre Juan Antonio Martínez Camino, secretario general de la Conferencia Episcopal Española

El Secretario General de la Conferencia Episcopal, P. Juan Antonio Martínez Camino, visitó ayer a la Ministra de Sanidad y Consumo, Dña. Elena Salgado, con el fin de conversar sobre el modo de colaborar del mejor modo posible en la prevención de la pandemia del SIDA. Es un asunto que preocupa mucho a la Iglesia, a los católicos y a las instituciones eclesiales que trabajan, de modo destacado, en España y en todo el mundo, en la atención social y sanitaria a los afectados por esta enfermedad.

El Secretario General comentó con la Sra. Ministra el programa de prevención conocido como ABC y propuesto por prestigiosos científicos y especialistas de rango internacional. (Véase la revista médica «The Lancet» de noviembre de 2004). El consejo de los especialistas es que las políticas de prevención de la transmisión del SIDA por vía sexual, para ser completas y eficaces, han de basarse en la recomendación - por este orden - de la abstención, la fidelidad y el uso de preservativos. Lo mismo afirma también la Organización Mundial de la Salud.

Se explicó, por tanto, a la Sra. Ministra que no son ciertas las afirmaciones que aseguran que la Iglesia, cuando promueve el recto uso de la sexualidad humana, encauzada por la virtud de la castidad, se sitúa en contra de las recomendaciones científicas a la hora de prevenir el contagio de SIDA. Por el contrario, la abstención de relaciones sexuales indebidas y la fidelidad mutua entre los cónyuges, constituyen la única conducta segura generalizable frente al peligro del SIDA. Las recomendaciones de los expertos en salud pública coinciden en esto con la doctrina moral de la Iglesia.

El Secretario General respondió brevemente a los periodistas que le esperaban a la salida del Ministerio de Sanidad que el uso del preservativo tiene un lugar en ese programa llamado ABC, un plan integral técnico de prevención del SIDA. Esta declaración ha de ser entendida en el sentido de la doctrina católica que sostiene que el uso del preservativo implica una conducta sexual inmoral. Por eso, la Iglesia colabora eficaz y racionalmente en la prevención del SIDA promoviendo la educación de las personas para el amor conyugal fiel y abierto a la vida, tratando de evitar de este modo las relaciones indebidas y promiscuas, que dan lugar a las llamadas «situaciones de riesgo» sanitario. De acuerdo con estos principios no es posible aconsejar el uso del preservativo, por ser contrario a la moral de la persona. Lo único verdaderamente aconsejable es el ejercicio responsable de la sexualidad, acorde con la norma moral.

En conclusión, a diferencia de lo afirmado desde diversas instancias, no es cierto que haya cambiado la doctrina de la Iglesia sobre el preservativo.


 «La Iglesia no aprueba el preservativo»

Aclaración del Secretariado para la Familia del episcopado argentino ante interpretaciones periodísticas de las declaraciones del padre Martínez Camino.  La declaración está firmada por Carlos Camean Ariza, director de Comunicación del Secretariado.

El Secretariado Nacional para la Familia de la Conferencia Episcopal Argentina se ve obligado a aclarar:

- Que de ninguna manera la Iglesia ha aprobado ni justificado el uso del preservativo.

- La posición de la Iglesia no ha cambiado en cuanto a que el único camino para prevenir cualquier enfermedad de transmisión sexual es la fidelidad y la abstinencia.

- Fomentar las relaciones promiscuas bajo el argumento de la protección, es al menos temerario, considerando que la falla de este sistema oscila (dependiendo de la enfermedad) de entre un 3 al 10%.

- Los estados tienen obligación de ser claros al momento de informar a la población sobre estos aspectos, no engañando sobre beneficios que no son ciertos.

- El católico, más allá de su adhesión a los principios de la Iglesia en su accionar personal, tiene obligación de procurar que toda la sociedad viva disfrutando de los beneficios que tales normas le proporcionan. Actuar de otra manera sería necio y antisocial. Dentro del marco democrático, como ciudadano, tiene el derecho y la obligación de peticionar a las autoridades en estos aspectos y coadyuvar a que la verdad sea dicha y que el estado no engañe a los conciudadanos.

- Separar en este aspecto lo público de lo privado sería como reconocer que no le interesa el bienestar de los demás mientras no le afecten en lo personal. Aceptar que las políticas públicas pueden ir en contra de sus principios sería aceptar que los mismos no son más que normas autoimpuestas, antes que bienes que propenden a la felicidad de todos los hombres.

- Hace pocos días hemos celebrado la Epifanía (comúnmente llamada Fiesta de Reyes) por la que Dios manifiesta a todos los hombres, sin excepción, el camino hacia la felicidad plena en su seno. Todo lo que cierre el camino a ese encuentro amoroso con Dios, como lo es el uso indebido de las propias potencias, seguirá siendo condenado por la moral católica y anunciado a todos los hombres en busca de su bien y armonía.