Bioética y Ciencia

Carta abierta a la ministra de Sanidad

Escrito por Francisco Javier Romero. Publicado en Sida AIDS Drogodependencia.

Señora ministra: La reciente presentación de los resultados de las encuestas sobre drogas ha sobrecogido a la opinión pública. A usted la sorprende y la preocupa la lamentable primera posición que ocupamos en Europa en el consumo de cocaína, así como el resto de avances en el consumo de otras drogas, empezando, si mucho me apura, por el tabaco. No parece posible, en esta ocasión, echar la culpa de esto también a los Gobiernos anteriores, al menos, no a los de los últimos ocho años. Todo lo que la LOGSE y otras reformas educativas han conseguido (permitir a la población adolescente hundirse progresivamente en el vacío y la falta de ilusión, principalmente por una educación no fundamentada en la familia y los valores) es responsabilidad exclusiva de ustedes.


Esta generación que encabeza la liga europea de las drogas es la que nació cuando ustedes diseñaron su reforma educativa. Por suerte, ninguno de ellos tiene menos de ocho años. Los primeros cien días de su gobierno en materia de drogodependencias han sido bastante desilusionantes para todos los que de una manera u otra nos dedicamos a esto.

El anuncio hecho por la responsable del Plan Nacional sobre Drogas de eliminar las subvenciones para proyectos de investigación que otorgaba dicho plan (basadas en evaluaciones muy rigurosas, y que nos habían hecho progresar en muchos campos de la neurobiología de la dependencia), excusándose en la supuesta necesidad de coordinación de las inversiones en investigación desde el Ministerio de Educación y Ciencia, ciertamente nos permitirá estar más coordinados. Sin embargo, mi petición sería que en ese baile de partidas presupuestarias no aprovechen, usted y su gobierno, para reducir el presupuesto neto para investigación, resultante de todas las partidas que van a transferirse desde todos los departamentos. Esas cuentas son difíciles de hacer transparentes para el votante, y el uso electoralista demasiado fácil. La investigación no es ciertamente lo más visible para la opinión pública (y por tanto para los votantes) en materia sociosanitaria, pero sí lo más efectivo a medio plazo.

La transferencia del Plan a su Ministerio, desde el Ministerio de Interior, no es un modelo nuevo. Este descubrimiento ya fue puesto en marcha por el Gobierno valenciano de Francisco Camps que transfirió las competencias de la correspondiente Dirección General a Sanidad, con todo su presupuesto, desde la Conselleria de Bienestar Social. Esto fue algo que muchos aplaudimos porque este concepto otorga al toxicómano su condición de enfermo, cosa que en otros países ya se había hecho hace bastantes años.

 

Lamento comunicarle que una de las luchadoras incansables de esta idea ha sido y es la doctora Nora Volkow, actual directora del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas norteamericano (NIDA), que es asesora personal del presidente Bush en esta materia.

 

Usted propone una reflexión profunda de la que deben salir medidas para la mejora de la situación, mi insistencia en el mantenimiento de los presupuestos para investigación viene de la mano de la importancia de esta para cualquier enfermedad, como lo es la dependencia, no curada a fecha de hoy. Tanto desde el IDYCA como desde la Fundación Sida y Drogas de la Comunidad Valenciana, de la que soy vicepresidente, se ve con mucha preocupación que se pueda dejar de lado la inversión específica para investigación en materia de toxicomanías o drogodependencias. Resultaría sorprendente que un gobierno socialista, de carácter teóricamente más social que otros, olvide el esfuerzo para descubrir los mecanismos de curación de estos enfermos.

 

No contribuyen mucho al resultado positivo de esta reflexión, que usted propone, las iniciativas de sus socios de gobierno en Cataluña cuando se pronuncian como se pronuncian en materia de cannabis, y emprenden campañas auspiciadas por el Govern en las que se banaliza su consumo. Hay una enorme responsabilidad detrás de estas campañas (pregúntese a las familias que han sufrido la plaga de la droga en sus casas), cuando, en primer lugar, lo que se constata con la encuesta escolar es, efectivamente, la pérdida de la percepción del riesgo de su consumo, y, en segundo, que los consumidores de cocaína lo son también y previamente de cannabis y otras sustancias como el alcohol y el tabaco, en porcentajes elevadísimos.

Finalmente, no se puede objetar nada a su iniciativa de comenzar la prevención en escolares, pues ese es un documento publicado por el NIDA en 1997 por primera vez, y la segunda edición en el año 2003 ( Prevención del Uso de Drogas en Niños y Adolescentes. Una Guía Basada en la Investigación para Padres, Educadores y Responsable Sociales ).

 

Mi sensación es que su propuesta de reflexión le tiene que llevar a revisar en profundidad, y en compañía de su Gobierno, sus políticas familiares. La percepción de la opinión pública respecto a su modelo de familia es muy difusa (si es que existe en su propuesta política un modelo de familia). Todo lo que no vaya dirigido a defender la familia compuesta por padre, madre e hijos, no supone un apoyo real a cualesquiera política preventiva que se quiera diseñar. No es posible consolidar la escala de valores, ni la personalidad, ni los roles sociales de los niños, si no disponen de referentes familiares.

 

Pretender que los niños de matrimonios separados o divorciados se estabilicen viviendo una semana en casa de cada uno de los progenitores, como ocurrirá con la custodia compartida, es imposible. Pretender que la pérdida del rol masculino o femenino en el entorno del hogar (como ocurriría en las uniones homosexuales) no afecte a los niños y, además, ejerza de mecanismo preventivo de la dependencia a las drogas, o a cualquier otra cosa, es ridículo.

 

En mi opinión, hará usted muy bien si reflexiona sobre la prevención de la dependencia en escolares y adolescentes, y si en esa reflexión incluye al gobierno del que usted forma parte, y le explica que la protección a la familia, compuesta por padre, madre e hijos, es con mucho la mejor política preventiva de los 6 a los 16 años, y me atrevería a decir que después también.

Francisco Javier Romero es Vicerector de la Universidad Cardenal Herrera CEU y presidente de la Fundación Sida y Drogas - Carta publicada en "Las Provincias" de Valencia