Bioética y Ciencia

Fundamentos antropológicos de las directrices del Magisterio en Bioética

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Esquema:
1. Qué es la bioética.
2. Qué es el hombre: la antropología natural y la revelada.
3. Cómo plasmar una antropología acorde con la revelada en las leyes y costumbres de una sociedad pluralista.


1. Qué es la bioética.

- Es el estudio de la conducta humana que afecta a la vida y la salud de los hombres.

- Los problemas bioéticos constituyen las "cuestiones estrella" de la Doctrina Social de la Iglesia, parte del teología moral.

- Porque el fin de la Iglesia consiste en redescubrir y hacer redescubrir la dignidad de la persona humana. Por eso, "toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida" (Evangelium vitae, 3). De ahí el empeño del Papa y de la Iglesia, tan coherente con su misión, de defender la dignidad de toda vida humana.

2. Qué es el hombre: la antropología natural y la revelada.

- Los derechos humanos -también los relativos a la vida-deben fundamentarse en una antropología correcta, no en el simple consenso.

- Para saber qué es el hombre, la revelación es una ayuda inestimable: tanto en las cuestiones más sencillas como las más difíciles, la fe ha sugerido y sugiere aún posibles vías al pensamiento racional. "Una filosofía en la que resplandezca algo de la verdad de Cristo, … será una ayuda eficaz para la ética verdadera" (Fides et ratio, 104). La razón, autónoma de la fe, debe beneficiarse de ella.

- La antropología revelada la podemos resumir en 5 puntos:

- Dignidad de la persona humana, desde su concepción, destinada en su cuerpo y alma a la bienaventuranza eterna;

- El hombre es un ser social por naturaleza;

- Dotado de entendimiento y voluntad, es capaz de vida moral;

- Caído por el pecado, su vida es un combate;

- Es capaz de vencerlo porque Cristo ha liberado su libertad del dominio del pecado y de la concupiscencia.

- Con esta base, el Magisterio ha iluminado los grandes problemas bioéticos: aborto, procreación, investigación clínica y eutanasia. Los documentos más importantes podrían ser:
- CDF, Declaración sobre el aborto provocado , 18-XI-1974;
- CDF, Declaración sobre la eutanasia, 5-V-1980;
- CDF, Instrucción Donum vitae , 22-II-1987;
- Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae, 25-III-1995.

3. Cómo plasmar una antropología acorde con la revelada en las leyes y costumbres de una sociedad pluralista.

- El campo de la ley humana es mucho más restringido que el de la moral: nunca puede aprobar conductas inmorales; sí puede y, muchas veces, debe tolerarlas.

- El fin de la sociedad y, por tanto, el de la autoridad en la sociedad es el bien común, que se resume en la justicia: respetar los derechos de la persona, el desarrollo o paso de situaciones menos humanas a situaciones más humanas, y la paz entendida como la seguridad de un orden justo.

- Contra la prohibición de una conducta injusta, no se puede invocar la libertad de las conciencias, porque la conducta injusta afecta a los derechos de terceros. Es diferente de la libertad religiosa, que no es objeto de tolerancia porque es un derecho y fundamental.

- Los fieles, ciudadanos corrientes, contribuyen a asentar los derechos humanos en la sociedad en que viven de varias maneras:

- Proponiendo, nunca imponiendo, continuamente la verdad conocida acerca de lo que es el hombre y sus implicaciones éticas (Cfr. Centesimus annus, 46);

- Lo hacen siempre en diálogo con los demás hombres, método implícito en el mandato de la caridad y en el respeto a la dignidad de las personas;

- Empleando el lenguaje común a todos, deben desarrollar una reflexión 'comprensible y sensata' (Cfr. Fides et Ratio, 104).

- Los políticos deben guiarse por la prudencia cristiana, de manera que:
- no desoigan la voz de su conciencia rectamente formada; y
- no dejen de cumplir sus deberes públicos, sin huir por tanto del mundo.

- Cuando no tienen más opción práctica, es lícito aprobar una ley injusta que sustituya a otra peor, siempre que se evite el escándalo: actuando así "no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos" (EV, 73).