Familia y Educación

El histérico

Escrito por Julio Gallego Codes. Psicopedagogo. Publicado en Conoce a tus hijos.

Hay chicos que presentan una historia fantástica con la que pretenden evitar enfrentarse con una situación real, que a veces puede ser incómoda. Su interés es intentar huir de un problema, obligación o peligro. Su comportamiento es como el de un "niño pequeño".

En la histeria infantil lo normal es la presencia de un desequilibrio entre las pretensiones del sujeto y el rendimiento escolar: a veces son "justificaciones imposibles", poner las causas de los problemas en otros, curiosas llamadas de atención para que sus intereses sean atendidos, concentración enfermiza en "sus razones o motivos", etc.

Manifestaciones de la histeria.

La histeria es capaz de "imitar" el cuadro clínico de todas las enfermedades somáticas y psíquicas: infantilismo somático o psíquico; regresiones a etapas inferiores de la vida, etc.

Pueden por lo tanto aparecer: vómitos y diarreas; trastornos cardiacos y muy especialmente fenómenos sensoriales, con marcada sensibilidad en dolores orgánicos: de cabeza, u otros órganos.

El carácter del histérico es bastante problemático. En el fondo padece un trastorno afectivo serio. Su deficiente capacidad de amar constituye el motivo que le empuja y le hace correr constantemente tras el amor, impulsándole a una continua búsqueda de lo sensacional y lo insólito. Así se desarrolla con fuerza su fantasía histérica que origina sus mentiras sensacionalistas. Mentir es algo importante dentro de la personalidad histérica: mentiras conformadoras de sueños de grandeza, de persona importante, de víctima,...

Esta deformación de su carácter está englobada dentro de un fuerte egocentrismo y una hábil facilidad en la verbosidad persuasiva y gracia en el hablar.

Cómo ayudar al histérico.

1. Padres y profesores no deben:

* entrar en su juego.
* dejarle al descubierto.

2. La conducta de los educadores ante él será serena y objetiva. Emplear pocas palabras y usar un tono enérgico. Escucharle con calma, sin echar leña al fuego.

3. Dejar libre curso a las reacciones histéricas, pero dando a entender claramente que esas reacciones no pueden tomarse en serio.

4. Lograr equilibrar pretensiones y rendimiento del sujeto. Preparar un plan para que mejore su rendimiento académico.

5. Fomentarle la generosidad haciéndole participar en encargos o tareas escolares que supongan un servicio a los demás.

6. Procurar que las mentiras detectadas no le reporten beneficio alguno.

7. Alabar públicamente al chico de la clase que afrontó una situación difícil con sinceridad.

8. Ofrecerle recursos para que solucione su problema afectivo, principal causa de todo su mal.

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