Familia y Educación

La movida. Análisis de unas redacciones

Escrito por GEA - Valencia. Publicado en Adolescencia y juventud.

Algunas características de la movida entresacadas de unas redacciones de varios adolescentes de 13 y 14 años que andan reñidos con las notas. Si en un principio el concepto de movida era bastante general, puesto que lo aplicaban a todo tipo de situación de diversión, luego fueron desgranando con su estilo peculiar todo aquello que se origina en una movida


HECHOS

1. La definen como el lugar donde se divierten con gritos, con peleas y que no tiene hora de vuelta.

2. Es donde se muestran accidentes, droga, alcohol, peleas, ligar tías, con la presencia de unos pintillos que terminan haciendo contigo lo que quieran.

3. Todos pensaban que a ellos no les pasará nada, pues se sienten dominadores de la realidad, y se presentan con la capacidad de elegir entre el bien y el mal. Valoran lo que denominan voluntad de fuerza.

4. Me atrae la movida porque tengo necesidad de divertirme.

5. Nos molesta que los padres nos esperen despiertos. Somos mayores.

6. También aparecían hechos como: no salgo porque mis padres son muy protectores, de los que dicen no hagas esto...

7. En las redacciones se fijaba la siguiente secuencia: movida / beber / droga / sexo / accidente.

ESTUDIO

1.Se contempla a la persona no desde la perspectiva interior, sino desde datos externos, como son las consecuencias de la borrachera, el disfrute del sexo desgajado del amor... De hecho son muchos los padres que con tal de que no suceda nada externo lo dan por normal.

2. Que ¿qué se entiende por aspecto interno? Lo que más debería importar en la movida es que los adolescentes ciegan los crecimientos de sus capacidades personales, morales, éticas, de valores. La movida resulta artificial y ficticia.

El entorno de la movida ¿acrecienta la fuerza del carácter, el rasgo de la generosidad, la capacidad de elegir la libertad, la otra libertad? Más aún, el entorno de la movida genera pérdida de libertad, y sobre todo el gusto para mejorar, ya que conlleva un descontento interior, y una desazón por no cubrir las metas propias de esa edad.

Aspecto interno significa: saber encontrar motivaciones trascendentes que muevan a actuar; que uno lleva el control de los estudios, que ya sabe deleitarse con una buena página literaria, una buena interpretación artística. Y lo que conlleva la movida es pérdida de voluntad y de fortaleza, pérdida del interés por la vida de familia, abandono por las pocas aficiones que tenía, descenso del rendimiento académico, relajación de las normas morales y deformaciones de la conciencia, trastornos psíquicos y físicos graves por cambio horario...

3.Si nos fijamos, quienes tan lúcidos fueron en entresacar las características de la movida resaltaron los aspectos extrínsecos: accidentes de tráfico, afición a drogas de diseño, agresiones sexuales y la violencia por la violencia.

4. Y aunque todos mostraron indicios de la importancia de la fuerza de la voluntad, de la preocupación por sus padres... no lograron sistematizar lo que es tan apropiado a una persona: saber responder según el deber, la voluntad, el amor a los padres. Y es que su orientación iba regida por su gusto, su necesidad de divertirse, que ya es un ejemplo de degradación personal.

CONCLUSIÓN

La conclusión es obvia: la movida genera la pérdida de la luz de la conciencia, la perdida de algunos valores, y, sobre todo, la necesidad de que los padres -ayudados también por las normas de los Ayuntamientos, de la sociedad...- incidan en el alumbramiento de una educación que se tomen en serio todos los valores en la formación de los jóvenes, incluida la castidad que es el triunfo y la afirmación gozosa del amor. Nunca como hoy se habla tanto de amor y queda tan dañado.

COMENTARIO

Que hagan lo que dicen que hacen todos los demás puede ser un camino aberrante en el que se destruye el maravilloso mundo moral y espiritual, el patrimonio genético de la civilización.

Cuando los padres y educadores enfundamos nuestra conciencia con que todos hacen lo mismo estamos cayendo en la trampa de lo externo. Y la persona es además de circunstancias, de economía, algo más, espíritu, que casualmente es donde habita la libertad, y lo que le distingue del mundo animal.

Lo que importa no es el 90% de semejanza que se tenga con el animal. Interesa educar y alumbrar ese 10% de diferencia que tiene: pensar, hablar, buscar el bien de los demás, dialogar con Dios para encontrarse con nuevos espacios de libertad, ver al prójimo como hecho a semejanza de Dios y mía... La grandiosidad queda al calor de esta diferencia.

A todos nos ayudará a pensar si somos capaces de ver la íntima relación que existe entre estos conceptos enlazados: Verdad---valor---educación.

Mientras la verdad esté presente en nuestra educación, los valores se manifiestan como esplendores de la verdad y, por consiguiente, no se descarta ninguno. En consecuencia la educación se define como valiosa y verdadera.

Pero si la verdad se oscurece, se sustituye por intereses, economía, buena salud, egoísmo, buenas notas, eficacia..., entonces, es cierto que se sigue hablando de valores, pero ya son ficticios, fingidos. Y en consecuencia se escogen valores, eliminando a otros que nos molestan.

Es el origen de los valores hipócritas. El valor va perdiendo su condición de valor, a medida que se desraíce de la verdad.

Es entonces cuando la educación se convierte en ficticia, en falsa. Y se termina aceptando la movida como algo necesario y bueno. Opinión, por cierto, que es aplaudida por quienes obtienen pingües ganancias.

Y así es como se pisotean las posibilidades de que los adolescentes crezcan y se desarrollen en su plenitud personal.

Se piden actuaciones concretas a los padres y a las autoridades. No podemos asistir como espectadores a tanta degradación moral, personal y social. El sexo no puede devorar al amor porque no gusta la castidad; el divertirse no puede devorar la formación intelectual y moral, porque esto no mola.

Comencemos a aprender a saber esperar, retrasando las ansias locas por comprar algo. Sobran muchas cosas en sus habitaciones. Veamos qué pasa en una disco, sobre todo en el parking de esos lugares denominados de ocio juvenil, cómo es el comportamiento de tus hijos. Suelen decir cosas que no están en consonancia con la realidad.

Promovamos reuniones con los padres de los amigos de nuestros hijos y se aclararán muchas cosas. Ponerse de acuerdo con otros padres ayuda a tomar decisiones y dar respuestas adecuadas con la realidad.

Comencemos a aprender a no transigir, que no significa inflexibilidad, pero sí significa firmeza, fortaleza, coherencia con las creencias individuales. Comencemos a aprender a exigir cumplimiento de los encargos y horarios en casa, aunque se haya trasnochado, y educaremos en fortaleza. Si se controla el estado en que llegan los hijos, se educa en la prudencia.

Si fomentamos el humor, aunque a uno le caen las cejas por haber dormido poco por el trasiego de horas de la movida, estamos educándonos todos en la fortaleza. Ser constante y hacer cumplir un castigo es educar en coherencia. Como pedir perdón, es educar en humildad.

SÍNTESIS

Conste que lo que gusta, lo que anhelan, lo que prefieren los adolescentes es que alguien les enseñe a divertirse adquiriendo las virtudes de la fortaleza, coherencia, prudencia... mediante las cuales se alcanza el dominio de si mismo por medio del ejercicio libre de la voluntad. No hay ningún adolescente que no desee verse como señor de si mismo. Mientras de la verdad nacen las personas coherentes, luchadoras, que aspiran a encontrar lo mejor de sí para servir mejor, de la mentira surgen las movidas con su secuela negativa al florecimiento de la vida del espíritu. Si hoy se confunde o se sustituye verdad por mentira, parece lógico que la próxima tertulia la dediquemos a la verdad de los adolescentes.

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