Familia y Educación

Los botellódromos no son la solución

Escrito por Administrator. Publicado en Adolescencia y juventud.

no es con campañas en prensa o creando ‘botellódromos’, esos modernos guetos para jóvenes consumidores de alcohol, como el Ejecutivo de Zapatero solucionará el incremento de adicciones al alcohol.

Con 15 años, borrachos y en urgencias: anuncios y ‘botellódromos’ no son la solución

Las campañas del Gobierno dicen “habla con tus hijos”, pero tolera botellones y horarios nocturnos exagerados

Uno de cada tres menores de 14 a 18 años manifiesta haberse emborrachado en el último mes”, informa un anuncio en prensa del Ministerio de Sanidad y Consumo. “Habla con tus hijos”, recomienda el Gobierno en la misma campaña.

 

Sin embargo, no es con campañas en prensa o creando ‘botellódromos’, esos modernos guetos para jóvenes consumidores de alcohol, como el Ejecutivo de Zapatero solucionará el incremento de adicciones al alcohol.

 

A pesar de sus campañas preventivas, las administraciones no hacen cumplir la ley, consienten ‘botellones’ y aprueban la ampliación de horarios nocturnos.

 

El resultado es que “las urgencias de los hospitales tienen un aumento progresivo de chavales de hasta 15 años que están borrachos”, constata Alcohólicos Anónimos (AA).

 

“Habla con tus hijos”

 

La campaña del Gobierno contra el abuso del consumo de alcohol incluye un anuncio en prensa en el que advierte de que “no siempre son los hijos de los demás quienes se emborrachan los fines de semana”. Su recomendación a los padres es: “habla con tus hijos”.

 

Además de constatar que “uno de cada tres menores de 14 a 18 años” se emborrachó en el último mes, también informa a los padres de que “el alcohol puede causar a tus hijos daños cerebrales irreversibles”.

 

Ante el anuncio, cabe preguntarse: ¿es eficaz la publicidad para contrarrestar el incremento de adicciones al alcohol por parte de los jóvenes? ¿Cómo se ha llegado a este punto?

 

Ante la primera pregunta, hay que recordar que el Gobierno ha adoptado medidas tajantes en temas controvertidos como el consumo de tabaco o los accidentes de tráfico. Medidas coercitivas y bastante eficaces que conllevan la imposición de multas ejemplares.

 

En el caso del consumo de alcohol, sólo con que se hiciera cumplir la ley ya se evitarían muchos males y se avanzaría. Falta más control sobre la venta de alcohol, sobre el creciente fenómeno del ‘botellón’, sobre los horarios nocturnos y sobre la admisión de menores en muchos locales para adultos.

 

Los expertos consideran que también sería útil la aplicación de más disciplina con los jóvenes, sobre todo en el ámbito familiar.

 

Por otra parte, la iniciativa de muchos ayuntamientos, como los de Granada, Málaga o Sevilla, de apostar por acotar espacios para que los jóvenes puedan practicar el botellón sin afectar al mobiliario urbano, los llamados ‘botellódromos’, tampoco ayuda a resolver el problema, sino todo lo contrario.

 

Hogares rotos

 

En cuanto a la segunda pregunta, ¿cómo se ha llegado a este punto?, hay que apuntar a las causas profundas que se ocultan tras el consumismo, individualismo y trasgresión de un gran número de jóvenes que acaban siendo adictos a las drogas o al alcohol.

 

Un testimonio de Alcohólicos Anónimos ofrece alguna pista: “Buscaba una realidad diferente, mi hogar estaba desestructurado y tuve que ponerme a trabajar desde muy joven”, recuerda Jorge.

 

Jorge alerta de que “hay muchos alcohólicos jóvenes que no lo saben porque no se le da importancia al hecho de ver a un chaval borracho”.

 

“Empecé bebiendo como todo el mundo”, cuenta, “con 12 años bebía litronas y luego, cuando mis amigos se iban a casa, me quedaba en los bares yo solo hasta que se me acababa el dinero”.

 

Socialización y botellón

 

Según AA, en dos años el número de menores de 30 años en esa organización de ayuda al alcohólico ha crecido un 50 por ciento. El psiquiatra Javier Camarasa considera que las dificultades de socialización y el ‘botellón’ están detrás de la mayoría de los casos:

 

“Las urgencias de los hospitales están sufriendo un aumento progresivo y exponencial de chavales de hasta 15 años que están borrachos, lo que es el primer paso para convertirse en alcohólico”, añade Camarasa.

 

José A., miembro de AA, asegura que la incomunicación de los chicos con su entorno, junto con la idea de que “estar borracho es divertido”, es el caldo de cultivo para engancharse a esta adicción.

 

“Lo que hace el alcohol es que pone una venda y oculta los problemas emocionales de los chavales, con lo que puede caer cualquiera”, concluye Jose A. en su testimonio.

 

 

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