Familia y Educación

Siete maneras de destriur a nuestros jóvenes

Escrito por -. Publicado en Adolescencia y juventud.

El Gobierno, el Partido Socialista, los partidos que le apoyan, una determinada cultura mediática que tan bien expresa el grupo PRISA, Público, la Sexta, y el grupo Zeta, están destruyendo a nuestros jóvenes. Es decir, los está condenando a un futuro más bien negro, infame en algunos casos. Esto sucede sin demasiada oposición política ni protestas de los padres de los afectados, que son muchísimos y que en teoría deben velar por el futuro de sus hijos. Por no despertar iras, ni tan solo las provocan entre los propios concernidos, los jóvenes. La mayoría, en un estado alienado, pasan, y una minoría se dedica a mirar a otros problemas, que son importantes pero que no representan ni mucho menos algo tan decisivo como es cómo van a vivir los próximos 40-50 años. 

Se les destruye de esta manera:

 

  1. Manteniendo legalmente, es decir enviando el mensaje favorable, de que a una edad tan temprana como los 13 y ahora, ridícula modificación, a los 14 años son libres de mantener relaciones sexuales del tipo que quieran, con quien quieran sin que los padres tengan autoridad legal para intervenir.
  2. La novedad, la propuesta de aborto a los 16 años sin autorización de los padres. Un fardo más encima de las espaldas de las chicas, un factor más favorable al machismo creciente de los muchachos, y un problema añadido a los padres de estas jóvenes. No tendrán edad para fumar, beberse una cerveza, conducir, votar, ni tan siquiera para hacerse un pearcing sin permiso paterno, pero sí podrán embarcarse en el oscuro túnel del aborto sin que los padres puedan hacer ni decir nada.
  3. Póntelo, pónselo” El título de aquella campaña explica el proyecto político dominante, absolutamente absurdo, irracional, peligroso pero levantado como la bandera de la progresía.  mantén relaciones sexuales cuanto puedas porque lo único importante es tener el condón puesto. Es así de brutal y así de estúpido, pero así funciona. El resultado es que crecen las enfermedades de contagio sexual entre las adolescentes, que el preservativo por diversas razones falla y que en casos concretos, como el del virus del papiloma humano, simplemente no sirve. Entonces, la gran solución en una sociedad que se pretende cada vez más ecológica, es meterles la vacuna a las chicas. En ningún caso intentar procurar reducir la relación sexual, implantar la cultura de la contención y la prudencia. Apesar de que, como se ha constatado, esta vacunación masiva entraña riesgos y se desconoce su eficacia en un plazo mayor de cinco años.  No se sabe si se deberán usar dosis de recuerdo, se desconoce cuál es el mínimo necesario para obtener protección, se desconoce que factores modifican su eficacia, y, también, si la vacunación masiva modificará los patrones de conducta sexuales y alentará la promiscuidad al infundir una falsa seguridad. Por no saber ni tan siquiera saben si las dos vacunas existentes Gardasil y Cervarix, son intercambiables. No saben nada, sí sabemos que producen efectos adversos, y la están aplicando masivamente.
  4. Se fomentan hábitos que mermarán sus capacidades futuras. Los fines de semana insomnes, el uso intenso del alcohol y de determinadas drogas va a generar grupos numerosos de personas que a los 30 o 40 años tendrán serios problemas de salud que limitarán sus capacidades profesionales y de desarrollo personal. El uso generalizado de los auriculares, unido a la costumbre de oír música a elevado volumen, la adicción a los móviles, es también otra fuente de enfermedades futuras.
  5. La proletarización de su trabajo. En un modelo laboral como el nuestro, los jóvenes están condenados a engrosar las filas del trabajo a precario. En España existe una gran flexibilidad en contra de lo que se dice pero que afecta solo a una parte laboral: la que se va incorporando más tarde, y que no ha tenido y no tiene demasiadas posibilidades de pasar a incorporarse a los contratos fijos. En este proceso hay que apuntar la clara proletarización de los universitarios. Tener un titulo de licenciado hoy en día no significa ni garantía de trabajo ni buenos ingresos a los 10 años de haber finalizado la carrera. Másabajo todavía en la estructura laboral encontraremos los resultados de un irresponsable sistema educativo que condena al 30% de los jóvenes a ser unos fracasados escolares, lo cual en una sociedad tecnifica y competitiva es anunciar antes de que empiecen a vivir con plenitud una posible vida de estrechez. Esta dificultad es muy superior en los muchachos que en ellas, porque su tasa de fracaso es mucho más amplia.
  6. La deuda pública. La crisis está enfocando a los gobiernos a utilizar el endeudamiento público como una vía de solución. Quizás no exista otra solución –cosa de lo que personalmente discrepo- pero en cualquier caso hay que decir con claridad que a partir de un determinado nivel de endeudamiento público, que España ya ha sobrepasado, estamos sacrificando el futuro de nuestros hijos en beneficio nuestro. Vamos a depositar sobre sus espaldas otra pesada mochilla, la de asumir lo que nos hemos gastado, la solidaridad integeneracional está más olvidada que nunca. Mucho discurso, mucha boquilla, mucho carné joven, pero la factura la van a pagar ellos.
  7. Y, para redondearlo, las pensiones. Como los gobiernos, los partidos, la propia sociedad no han sido capaces de encarar con tiempo las reformas necesarias para obtener un sistema más equilibrado, ahora, deprisa y corriendo, vamos a combinar la crisis del sistema de pensiones con un déficit público que paralizará la capacidad de compensarlo por parte del Estado. Resultado: los más afectados serán los más jóvenes, que en un gran número tendrán unas pensiones de miseria que no podrán compensar con planes privados porque su salario no se lo permitirá, y que tampoco podrán esperar del Estado ayudas complementarias porque estará empeñado hasta el tuétano.

Hasta ahora cada generación pensaba que podría encontrar una situación mejor que la que habían vivido nuestros padres, ahora ya no es así. Pero lo que está por escribir es que lo que les vamos a aportar como herencia va a ser una situación difícil y adversa. Estas generaciones de adultos serán recordadas en un futuro en términos abrumadoramente negativos ¿Pero a quien diablos le interesa el futuro?

 

 

 

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