Familia y Educación

Adolescencia y juventud

La paciencia en la familia

Escrito por -. Publicado en Adolescencia y juventud.

 

 Virtudes y valores humanos relacionados con la paciencia:

Caridad, condescendencia, constancia, equilibrio, esperanza, firmeza, freno, generosidad, humildad, insistencia, justicia, perseverancia, persistencia, responsabilidad, serenidad, sobrellevar, sosiego, tesón, tolerancia, voluntad, etc.

 Actitudes antagónicas de la paciencia:

 Angustia, ansiedad, desasosiego, enojo, intolerancia, intranquilidad, intransigencia, ira, tensión, etc.

 La paciencia en las relaciones familiares.

 Hay que considerarla como una de las virtudes humanas más importantes, para el dominio de uno mismo y para poder llevar una familia feliz. Después de bien estudiadas y aprendidas sus características, beneficios y mecanismos para ejercitarla, hay que dominarla bien para ponerla en práctica, primero con uno mismo y posteriormente practicarla con la esposa o el esposo, los hijos, los padres, los hermanos y demás familiares y amigos. La paciencia empieza en uno mismo, sigue por aplicarla con la familia y termina esparciéndose, en los distintos estamentos de la sociedad. Es una virtud que como todas, se aprende y se va mejorando con la práctica. Los resultados son extraordinarios para llevar por buen camino, la formación de la familia y de la sociedad.

 La paciencia se puede u debe aprender, a través de libros especializados que se encuentran gratuitamente en las Bibliotecas Públicas. Ahí podemos aprender de los consejos, que escritores especializados en esa materia, han demostrado que sirven para cada una de las ocasiones, donde en el curso de la vida necesitaremos ejercitarla. También en las conferencias de profesionales, en las Iglesias y centros cívicos.

 

Pero la paciencia es muy difícil de practicar, si no va acompañada entre otras cosas, de mucha creatividad. No se puede ser paciente nada más que por serlo, hace falta construir un sistema mental, hacia dentro de uno mismo y hacia fuera, para que la paciencia funcione. Tiene que haber algún motivo superior, como el amor a Dios o al prójimo para practicar la paciencia. Ser paciente y demostrar una mala cara o mal genio, no ayuda a las otras personas a ser conscientes de la paciencia, que se ha desarrollado. La paciencia no debe ir acompañada de actitudes de "perdonavidas" A poder ser, debe ir acompañada con gestos de sonrisa o por lo menos, de no mal humor, aunque sea difícil no expresar que esos actos de paciencia, corresponden a un fuerte acto interno o externo de dominio personal.

La práctica de la paciencia, que muchas veces se convierte en auto dominio de la personalidad, tiene que tener varios objetivos, muy concretos y un programa, para poder alcanzarlos. Ser pacientes por el simple hecho de ser pacientes, no es la mejor forma de fomentar esta costumbre, para convertirla después en habito y posteriormente en virtud. Los objetivos variarán según para lo que queramos practicarla. Por ejemplo la paciencia con la familia, nos llevará a conseguir una familia bien educada y feliz. La paciencia con un carácter religioso, nos llevará a conseguir el camino para la perfección humana. La paciencia en los deportes, nos llevara a conseguir los objetivos de marcas, que nos hayamos propuestos. La paciencia en el trabajo, nos llevara a la mejora del mismo. Cada actividad tendrá unos frutos diferentes.

También hay que aprender a educar la virtud de la paciencia, para saber escuchar a otros, siempre se podrá aprovechar algo, además de ejercitar la caridad de escuchar, al que necesita o quiere comunicar algo.

Hay padres que se comportan como energúmenos, porque los hijos no han sacado buenas notas escolares, no se han portado bien en la casa, no comen a la velocidad exigida, no han ganado en los deportes o no consiguen los triunfos sociales programados. El no saberse dominar y ponerse a gritar, hasta conseguir que los hijos lloren y se dobleguen ante la autoridad paterna, aunque sean demasiado jóvenes para entender la importancia de la supuesta falta, que les dicen que han cometido, supone que esos padres tienen una gran falta de paciencia y un problema de autocontrol, lo que les impide, el poder reflexionar para buscar y encontrar las soluciones, a esos supuestos problemas. No se dan cuenta los padres, que están criando hijos a gritos, que terminarán siendo violentos. Los gritos y las humillaciones son la antítesis de la buena educación a los hijos. Mucho más se consigue con miel que con hiel.

Si los padres no tienen equilibrada la paciencia, con los estudios y formación de sus hijos, es muy difícil que estos progresen. Tienen que idear acciones creativas, para buscar y encontrar las soluciones a los problemas, que se presenten o que se intuyan que van a llegar. Nada adelantan los padres con gritar, asustar o castigar a los hijos, porque han tenido un problema si no se pone en marcha, una buena solución para corregirlo. Los hijos están reclamando de sus padres, soluciones creativas, ya que suponen que tienen el conocimiento y la experiencia necesaria, para ayudarles pacientemente. Los padres tienen que tener la paciencia de entregarse a sus hijos, pues eso es la grandeza del amor paternal, que convierte a los padres en servidores de sus hijos.

¿Cómo no se va a tener paciencia con esos hijos, que son lo que más aman los padres? Si no tienen paciencia con sus hijos, que tanto quieren y ellos la necesitan, es imposible que la tengan con otras personas.

Con los familiares de edad avanzada

Bien sean padres, suegros, hermanos, tíos, etc. Hay que tener mucha paciencia y reconocer que pueden tener limitaciones físicas o mentales, en su forma de actuar. La manera de comportarse, casi siempre difiere de la de las siguientes generaciones, de hijos y nietos. No se les puede tratar como si fueran todos de la misma edad. Si se convive con ellos, hay que tener mucha paciencia, para no hacerles sentirse mal, porque no pueden seguir el mismo ritmo, que los otros componentes de la familia en las comidas, conversaciones, lecturas, actividades, horarios, etc.

¿Como no vamos a compensar, la extraordinaria paciencia que demuestran los abuelos con los nietos, cuando se pasan horas explicándoles cosas, que algunas veces los padres no han sabido o no han querido comentarlas? Incluso cuando los nietos, para contar sus cuitas e inquietudes, han preferido refugiarse en la sabiduría y experiencias acumuladas de sus abuelos.

La paciencia expresada en la familia, tiene que ser también firmeza de los padres, en los principios no negociables, especialmente en el amplio concepto de la educación y seguimiento de las virtudes y valores humanos.

La paciencia esta relacionada también, con el sacrificio personal, ya que muchas veces, supone un gran esfuerzo tener la paciencia para escuchar a los hijos, esposos, nietos o padres que tienen la necesidad de hablar sobre temas, que no son de nuestro agrado. Pero hay que tener paciencia, escucharlos, procesarlos mentalmente y ponerse a trabajar, para encontrar las soluciones adecuadas.

Ser pacientes practicando el silencio, ya que muchas veces nuestro interior, está pidiendo que expresemos algo que no es adecuado, porque no va a servir para nada, que va a herir a los demás o que no nos han pedido nuestra opinión y que es posible, que no sea adecuado que la demos.

Los familiares entre si, esposos, padres e hijos tiene que practicar la paciencia, también en la base de la tolerancia hacia los sentimientos y actos de los demás, pero dando la importancia debida a lo que la tiene.

¿Cómo no va a haber paciencia y tolerancia, en una familia que se quieren, si es la mejor forma de convivir, aceptándose unos a otros con sus defectos y virtudes, actos y omisiones?

Es muy importante que los hijos, se den cuenta de la paciencia que tienen los padres, en sus relaciones con los maestros, vecinos y amigos personales, ya que por su cercanía y porque muchas veces se realizan en su presencia, las conversaciones o comentarios, son esas actitudes las que mejor pueden comparar y analizar.

 

Con la esposa o el esposo

Siempre hay un periodo de adaptación en el matrimonio, donde ambas partes tienen que exhibir sus mejores dotes, para intentar conseguir esa perfección en las relaciones matrimoniales. La paciencia es el antídoto, para los malos humores y para la adaptación de esas vidas diferentes, que cada uno aporta al matrimonio. La paciencia se relaciona íntimamente, con el cariño hacia las personas. A mayor cariño, mas paciencia tiene que haber.

¿Como no se va a tener paciencia con las madres, que ofrecen ese derroche de entrega, en la crianza de los hijos y esa gran comprensión con su esposo?

 

Con los hijos

En cada una de las edades, el tipo de paciencia tiene que ser diferente, siempre con el fin de procurar el bien de los hijos, desde cuando hay que enseñarles, con mucho cariño y creatividad a comer, andar, vestirse, lavarse, estudiar, etc. Ese tipo de paciencia y creatividad, es completamente distinta, con la que se tienen que ir adoptando, a medida que los hijos van creciendo. No es lo mismo tener paciencia con un hijo de un mes que no quiere comer, que la que hay que tener con un hijo o hija de 17 años, que quiere llegar o llega siempre tarde a la casa y en malas condiciones. En la primera etapa, la paciencia no conlleva riesgos para el hijo, ya que los padres se encargarán con creatividad, para hacerle que coma. En la segunda etapa, la paciencia mal ejercitada, puede llevar a que ocurran hechos graves e irreversibles, por haber tenido demasiada paciencia, antes de hablar muy claro sobre los peligros.

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La virtud de la paciencia explicada a los hijos

 

 

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La soledad explicada a los hijos

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Soledad es la carencia voluntaria o involuntaria, de la falta de contacto con otras personas y está relacionada con el aislamiento, la incomunicación, el destierro, la clausura religiosa, la separación, el alejamiento, el abandono, el desamparo, la orfandad, la viudez, la tristeza, la nostalgia, la ansiedad, las alucinaciones, la distorsión de la percepción del tiempo, etc.

El peligro de la Píldora del Día Después, explicada a los hijos adolescentes

Escrito por -. Publicado en Adolescencia y juventud.

 

Se acaba de aprobar la venta sin receta médica a las personas mayores de 17 años la Píldora del Día Después, también llamada PDPPlan B, o RU-486. Aunque la publicidad está dirigida a las adolescentes, la mayoría las compran los jóvenes para persuadir a las jóvenes. Desgraciadamente también hay padres con negligencia culpable que la compran para entregarlas a sus hijas menores de edad que son activas sexualmente

 

No voy a comentar las características técnicas de esta píldora abortiva recientemente aprobada, ni las de las otras píldoras similares. Tampoco las consecuencias médicas que produce su consumo. Hablar de eso les corresponde a los médicos, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes.

 

Si esta píldora no fuera abortiva no la recomendarían para tomarla después del acto sexual, como anticonceptiva, sino como abortiva por si se ha producido la fecundación del embrión, que ya haya creado un individuo con la identidad e información genética necesaria para su pleno desarrollo hasta convertirse en un adulto. El embrión constituido tras la fecundación, llamado cigoto, es un ser humano con carácter propio y específico antes de su implantación en el útero. Uno de los principios no negociables para la religión y para la Ley natural es: "La protección de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural y esta píldora mata la vida humana que se acaba de formar, para eso la recomiendan.

 

La píldora que es de muy bajo costo, también la entregan en muchos lugares gratuitamente a los jóvenes de ambos sexos junto a los preservativos: En clínicas comunitarias, organizaciones femeninas, grandes concentraciones de jóvenes como conciertos populares, salidas de discotecas, etc.

 

Con esta permisividad se ha abierto todavía mucho más, la veda para aumentar la promiscuidad entre los adolescentes. Esa costumbre tan extendida en algunos segmentos de la sociedad de pedir a la pareja "dame una muestra de tu amor" y luego no te preocupes por nada, porque te tomas la píldora del día después y no te quedarás embarazada. O la otra versión de no te preocupes por tu posible responsabilidad paternal, porque cuando terminemos nuestras relaciones sexuales me tomo la píldora del día después. Así podremos hacer esto mismo tantas veces como queramos, sin temor al embarazo. Mientras exista la promiscuidad y el todo vale para alcanzar lo que cada uno quiere, no habrá preservativos, anticonceptivos o píldoras del día después que solucionen los graves problemas que originan esas actitudes.

 

Los padres no se pueden quedar impasibles ni callados con estas medidas de repartir las píldoras sin receta médica o gratuitamente como los preservativos. Tienen que actuar rápidamente explicando y convenciendo a sus hijos de los graves problemas que acarrea su utilización. También explicándoles insistentemente las ventajas de practicar continuamente las virtudes y valores humanos para llevar una vida lo más lejana posible a las acechanzas de esta sociedad permisiva

 

Los padres tienen que luchar inteligentemente contra los mensajes que lleva las campañas publicitarias cuando dicen a los jóvenes que pueden tener la cantidad de relaciones sexuales que quieran y cuando quieran, porque las consecuencias de un posible embarazo serán cortadas inmediatamente por esta píldora abortiva.

 

Es muy difícil medir la eficacia exacta contra los embarazos de las píldoras del día después, ya que cada mujer y sus circunstancias son muy diferentes. Los estudios técnicos hechos por los laboratorios que venden las píldoras estiman que estas hacen disminuir el riesgo de embarazo entre el 89% y el 95%, nunca lo disminuyen el 100%. Si por la toma de esa píldora se aumenta la cantidad del uso indebido del sexo y aumenta la promiscuidad, el resultado es catastrófico para los jóvenes que no sepan practicar la abstinencia sexual antes del matrimonio, así como para las personas que no mantengan la fidelidad conyugal que en su día se prometieron.

 

Lo que esas campañas publicitarias no citan a los jóvenes son las consecuencias morales, religiosas ni médicas de quienes las toman o de quienes las ofrecen, pues además de que sus componentes químicos son excesivamente fuertes, las relaciones sexuales promiscuas conllevan un aumento muy considerable de las otras enfermedades sexuales relacionadas, como son el sida y las enfermedades venéreas. 

 

Nadie sabe cual será el siguiente paso comercial y técnico de la industria del sexo, que siempre está apoyada y financiada por los gobiernos. El objetivo puede ser destruir a una gran parte de la juventud haciéndole ver que pueden hacer lo que quieran y que el papá gobierno o las empresas mediante precio, ya se encargarán de intentar solucionarles los problemas en los que se metan. Pero nadie va a solucionarles las secuelas que quedan para toda la vida después de los embarazos no deseados, los abortos, las enfermedades sexuales o las responsabilidades económicas, sociales y religiosas libremente asumidas.

 

El siguiente paso es posible que sea el rebajar todavía más la edad de los 17 años para que los jóvenes puedan hacer lo que quieran y cuando quieran sin tenerlo ni siquiera que consultar con sus padres y sin que la autoridad legal les ponga reglas. De la misma forma que en la mayoría de los países la edad para el consentimiento de las actividades sexuales comienza a los 14 años y en algunos a los 13 años, posiblemente los legisladores con esta autorización de la píldora del día después han roto la barrera de los 18 años de la mayoría de edad para muchas cosas, y así podrán más fácilmente editar nuevas leyes que permitan comprar y utilizar la píldora del día siguiente a los jóvenes menores de 17 años. Después es mucho más fácil ir disminuyendo esa edad, hasta llegar a la edad del consentimiento.

 

Nadie habla a las jóvenes que esas píldoras les van provocar unos peligrosos efectos secundarios en su ciclo hormonal. Solamente les cuentan lo de practicar el sexo cuando quieran sin el temor a quedarse embarazadas, pero sin decirles que juegan a la ruleta rusa con el cálculo de probabilidades del embarazo.

 

Poco a poco se van introduciendo leyes que parecen que benefician a los derechos de las personas, pero lo que hacen es encadenar cada vez más a determinados segmentos de la población para que queden a merced de los poderes políticos y económicos. Muy pocas clínicas comunitarias u organizaciones femeninas que dan las píldoras del día después hablan a los jóvenes de las obligaciones que tienen con sus semejantes y las de mantener las leyes morales. Siempre les hablan de sus derechos, sin añadir que a cada derecho corresponde una obligación. Ahí es donde los padres tienen que poner énfasis en ser muy claros, para eso tienen que formarse bien y consultar con sus sacerdotes, pastores, rabinos o imanes. Ellos están muy bien preparados para resolver todas las preguntas que conlleva el hecho de haber puesto en las farmacias al alcance de los menores de edad la píldora del día después.

 

El problema más grande no es el que esos jóvenes puedan comprar o recibir gratuitamente esta píldora abortiva, con o sin la aprobación de los padres, pues cuando un joven está decidido a utilizarla, es casi seguro que no les pediría una previa autorización a los padres. Sencillamente es porque esos jóvenes no están bien educados en las virtudes y valores humanos y piensa que puede hacer con su cuerpo lo que le de la gana, como continuamente se lo dicen los medios de comunicación y los malos ejemplos de la sociedad.

 

La juventud cada vez estará más polarizada entre ganadores y perdedores, entre los que estén bien formados moralmente, sepan dominar sus instintos y conozcan perfectamente las consecuencias de sus actos, y los que estén mal formados moralmente y decidan hacer lo que les parece conveniente, incluso sin medir las consecuencias. También en este aspecto habrá una sociedad de perdedores y otra de ganadores a los que se les ve su trayectoria desde los primeros años de sus vidas. Luego no vale echar la culpa al fatalismo ni a la pobreza, es un problema de falta de formación e información por parte de los padres y de los educadores.

 

Uno de los grandes problemas de los adolescentes, cuya nombre quiere decir "que adolecen", es su cobardía para luchar contra la corriente de la sociedad permisiva. Solamente a través de la práctica continua de las virtudes y valores humanos podrán mantener la virtud de la abstinencia sexual hasta la época de entregar su cuerpo a la persona amada a través del matrimonio.

 

Los adolescentes son las victimas de la cobardía de los profesores porque no quieren meterse en líos con los alumnos, padres y administradores. Cobardía de los medios de comunicación porque ofrecen modelos de conducta aberrantes como ejemplos a seguir. Cobardía de los oficiales electos porque legislan en contra de la ley natural solamente para complacer a sus electores. Cobardía de los padres porque no quieren o no saben educar a sus hijos, incluso por no enfrentarse a ellos, a pesar de la autoridad irrenunciable que tienen.

 

Principalmente los padres no pueden ser cobardes ante esta píldora del día después, tienen que ser muy valientes. No vale decir yo no sabía, a mi no me han dicho, etc. Tienen que enterarse de lo que supone para la juventud esta píldora del día después y los peligros que le va a originar a sus hijos. Después ya no sirven para nada las lamentaciones. Los padres se creen muchas cosas porque les conviene creérselas para no sentirse mal ante la irrenunciable obligación de educar bien a sus hijos.

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Siete maneras de destriur a nuestros jóvenes

Escrito por -. Publicado en Adolescencia y juventud.

El Gobierno, el Partido Socialista, los partidos que le apoyan, una determinada cultura mediática que tan bien expresa el grupo PRISA, Público, la Sexta, y el grupo Zeta, están destruyendo a nuestros jóvenes. Es decir, los está condenando a un futuro más bien negro, infame en algunos casos. Esto sucede sin demasiada oposición política ni protestas de los padres de los afectados, que son muchísimos y que en teoría deben velar por el futuro de sus hijos. Por no despertar iras, ni tan solo las provocan entre los propios concernidos, los jóvenes. La mayoría, en un estado alienado, pasan, y una minoría se dedica a mirar a otros problemas, que son importantes pero que no representan ni mucho menos algo tan decisivo como es cómo van a vivir los próximos 40-50 años. 

Se les destruye de esta manera:

 

  1. Manteniendo legalmente, es decir enviando el mensaje favorable, de que a una edad tan temprana como los 13 y ahora, ridícula modificación, a los 14 años son libres de mantener relaciones sexuales del tipo que quieran, con quien quieran sin que los padres tengan autoridad legal para intervenir.
  2. La novedad, la propuesta de aborto a los 16 años sin autorización de los padres. Un fardo más encima de las espaldas de las chicas, un factor más favorable al machismo creciente de los muchachos, y un problema añadido a los padres de estas jóvenes. No tendrán edad para fumar, beberse una cerveza, conducir, votar, ni tan siquiera para hacerse un pearcing sin permiso paterno, pero sí podrán embarcarse en el oscuro túnel del aborto sin que los padres puedan hacer ni decir nada.
  3. Póntelo, pónselo” El título de aquella campaña explica el proyecto político dominante, absolutamente absurdo, irracional, peligroso pero levantado como la bandera de la progresía.  mantén relaciones sexuales cuanto puedas porque lo único importante es tener el condón puesto. Es así de brutal y así de estúpido, pero así funciona. El resultado es que crecen las enfermedades de contagio sexual entre las adolescentes, que el preservativo por diversas razones falla y que en casos concretos, como el del virus del papiloma humano, simplemente no sirve. Entonces, la gran solución en una sociedad que se pretende cada vez más ecológica, es meterles la vacuna a las chicas. En ningún caso intentar procurar reducir la relación sexual, implantar la cultura de la contención y la prudencia. Apesar de que, como se ha constatado, esta vacunación masiva entraña riesgos y se desconoce su eficacia en un plazo mayor de cinco años.  No se sabe si se deberán usar dosis de recuerdo, se desconoce cuál es el mínimo necesario para obtener protección, se desconoce que factores modifican su eficacia, y, también, si la vacunación masiva modificará los patrones de conducta sexuales y alentará la promiscuidad al infundir una falsa seguridad. Por no saber ni tan siquiera saben si las dos vacunas existentes Gardasil y Cervarix, son intercambiables. No saben nada, sí sabemos que producen efectos adversos, y la están aplicando masivamente.
  4. Se fomentan hábitos que mermarán sus capacidades futuras. Los fines de semana insomnes, el uso intenso del alcohol y de determinadas drogas va a generar grupos numerosos de personas que a los 30 o 40 años tendrán serios problemas de salud que limitarán sus capacidades profesionales y de desarrollo personal. El uso generalizado de los auriculares, unido a la costumbre de oír música a elevado volumen, la adicción a los móviles, es también otra fuente de enfermedades futuras.
  5. La proletarización de su trabajo. En un modelo laboral como el nuestro, los jóvenes están condenados a engrosar las filas del trabajo a precario. En España existe una gran flexibilidad en contra de lo que se dice pero que afecta solo a una parte laboral: la que se va incorporando más tarde, y que no ha tenido y no tiene demasiadas posibilidades de pasar a incorporarse a los contratos fijos. En este proceso hay que apuntar la clara proletarización de los universitarios. Tener un titulo de licenciado hoy en día no significa ni garantía de trabajo ni buenos ingresos a los 10 años de haber finalizado la carrera. Másabajo todavía en la estructura laboral encontraremos los resultados de un irresponsable sistema educativo que condena al 30% de los jóvenes a ser unos fracasados escolares, lo cual en una sociedad tecnifica y competitiva es anunciar antes de que empiecen a vivir con plenitud una posible vida de estrechez. Esta dificultad es muy superior en los muchachos que en ellas, porque su tasa de fracaso es mucho más amplia.
  6. La deuda pública. La crisis está enfocando a los gobiernos a utilizar el endeudamiento público como una vía de solución. Quizás no exista otra solución –cosa de lo que personalmente discrepo- pero en cualquier caso hay que decir con claridad que a partir de un determinado nivel de endeudamiento público, que España ya ha sobrepasado, estamos sacrificando el futuro de nuestros hijos en beneficio nuestro. Vamos a depositar sobre sus espaldas otra pesada mochilla, la de asumir lo que nos hemos gastado, la solidaridad integeneracional está más olvidada que nunca. Mucho discurso, mucha boquilla, mucho carné joven, pero la factura la van a pagar ellos.
  7. Y, para redondearlo, las pensiones. Como los gobiernos, los partidos, la propia sociedad no han sido capaces de encarar con tiempo las reformas necesarias para obtener un sistema más equilibrado, ahora, deprisa y corriendo, vamos a combinar la crisis del sistema de pensiones con un déficit público que paralizará la capacidad de compensarlo por parte del Estado. Resultado: los más afectados serán los más jóvenes, que en un gran número tendrán unas pensiones de miseria que no podrán compensar con planes privados porque su salario no se lo permitirá, y que tampoco podrán esperar del Estado ayudas complementarias porque estará empeñado hasta el tuétano.

Hasta ahora cada generación pensaba que podría encontrar una situación mejor que la que habían vivido nuestros padres, ahora ya no es así. Pero lo que está por escribir es que lo que les vamos a aportar como herencia va a ser una situación difícil y adversa. Estas generaciones de adultos serán recordadas en un futuro en términos abrumadoramente negativos ¿Pero a quien diablos le interesa el futuro?

 

 

 

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No se lo digas a mamá

Escrito por -. Publicado en Adolescencia y juventud.

ME gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.



El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado. Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.

Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé? Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia. Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas". Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.

 

DIARIO DE SEVILLA            21/03/09

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