Familia y Educación

Desinformación afectiva en los medios de comunicación

Escrito por Miguel Ángel García López. Publicado en Afectividad-Sexualidad.

El hombre es un ser social que se comunica con sus semejantes. Todos los hombres, sin excepción, tenemos derecho a conocer la verdad y en consecuencia a no ser engañados ni inducidos a error. Las personas necesitamos conocer, para computar, una serie de datos a partir de los cuales poder obrar consciente y responsablemente.

Desinformación = Manipulación.

Una persona parcialmente informada o desinformada es tierra abonada para la manipulación .

Al pensar en la convivencia entre hombres y mujeres, si silenciamos la afectividad en esas relaciones, estamos cometiendo una grave omisión que impide comprender la verdadera dimensión de la realidad. Los hombres no sólo se entienden, también se quieren, y tal vez porque se quieren llegan a entenderse. El cariño es sin duda el auténtico catalizador de las relaciones humanas. La vida del hombre se resuelve en el juego de querer y ser querido, y es en esa dirección donde se proyecta toda su existencia. Hablar hoy de afectividad es acercarse al nervio mismo de las relaciones humanas.

Los hombres estamos de tal manera hechos que lo agradable nos parece bueno y lo desagradable nos parece malo. Por lo tanto, es fácil reconocer que muchas personas piensen que el placer es el bien supremo.

No obstante, les invito a reflexionar: hay placeres que se derivan de actividades nobles y otros cuyo origen es bastante vergonzoso. Muchas cosas por la que merece la pena luchar no son placenteras, por la tanto ni el placer se puede identificar con el bien ni todo placer se debe apetecer.

¿Qué ocurre hoy?.

Los medios de comunicación a fuerza de presentarnos pautas de conducta anormales, que están en la mente de todos, y a través de todas las series, películas, spot, comentarios, etc..., han conseguido que estas anormalidades tomen carta de naturaleza entre nosotros y que terminemos admitiendo como normales comportamientos abiertamente enfrentados con la ética o con la realidad.

Por los MMMM, y a través de ellos, se nos ha impuesto la idea de que el placer sexual, conseguido por cualquier medio, a cualquier precio y a cualquier edad, es necesario y, además, lo único realmente humano. Es, en definitiva, el auténtico fin del hombre.

En esta manipulación de la afectividad, tengámoslo presente, existe una base de comercio pornográfico tremendamente rentable.

Una de las mejores maneras, que después analizaremos en profundidad, y más sibilinas formas de desinformar, para ser rigorista con el título de esta conferencia, es la que los medios de comunicación tienen de presentarnos las cosas sin alcanzar el fondo de ellas.

Si se fijan en todos los programas de debate al uso, los debates se reducen a la polémica y se dá más peso al conflicto en sí que a los argumentos.

Examinemos un poco más a fondo a los MMMM.
- Vocabulario pobre y soez.
- Fomento de un desorbitado afán consumista.
- La violencia como recurso "normal" para conseguir algo.
- Manipulación del pasado.
- Falseamiento intencionado de la realidad: anuncios de tabaco, coches, estadísticas ...
- Utilización de nuestros insuficientes como si fueran mayoritarios. ¿Cuántas veces hacen el amor los españoles?.(Volveré más adelante a esto de hacer el amor).
- Generalización de hechos parciales (violencias en las aulas).
- Presentación parcial de la verdad: lo que se silencia no existe.
- El sensacionalismo. La intimidad de los demás puesta al descubierto (Gran Hermano).
- Presentar circunstancias de la convivencia familiar, como por ejemplo el divorcio, como uno de los mayores logros de la democracia y, a fuerza de darnos a conocer los divorcios de aquellos que no por su cantidad y por su notoriedad, nos pueden llevar a pensar que si ellos lo hacen, yo voy a ser menos.
- Supresión de determinadas informaciones. Siguieron con el ejemplo anterior, silenciar los silencios que producen.
- .............
El placer: el hombre como ser racional se distingue precisamente por su capacidad para en la que radica el sentido de nuestro señorío, saber que no todo lo que se puede hacer se debe hacer.

Uno de los primeros síntomas de manipulación o presentación de la verdad a medias o en definitiva es desinformación, es cómo se presenta la libertar en estos medios:

Para muchas de las series que los jóvenes están acostumbrados a ver "Al salir de clase", "Siempre amigos"...) la libertad se reduce a que cada uno haga lo que le apetezca (con tal de no hacer daño a los demás). Bajo este punto de vista, resulta muy difícil que a cualquiera de los aquí presentes nos apetezca trabajar o estudiar y sin embargo tenemos que hacerlo si es que queremos llegar a ser algo en la vida. Al igual que a ninguno nos apetecerá someternos a una intervención quirúrgica y, sin embargo, las personas lo elegimos libremente, porque lo consideramos conveniente para recuperar la salud.

Apetecer o no apetecer está siempre relacionado con los instintos y con los sentimientos irracionales. Ahora bien “querer” algo se relaciona siempre con la voluntad libre y eso es sólo característica de los seres humanos.

Hoy los MMMM están empeñados en afirmar que, si el ser humano se deja arrastrar por el instinto del sexo, será más libre.

Yo me pregunto ¿es cierta esta afirmación?. Para contestar os pregunto otra pregunta:

¿Se puede decir que una persona dominada por el vicio del alcohol, de las drogas o del juego, es una persona más libre que los demás? .

Todos sabemos que el alcohol, las drogas y los juegos de azar producen adición o dependencia; es decir, suprimen el dominio, la libertad del individuo. Pues también el sexo puede producir adición.

Otras de las simplificaciones más típicas, descubiertas a través de los MMMM, es la de falsear el concepto del amor.

Es desde hace unos años cuando hemos puesto de moda llamar al acto sexual "hacer el amor". De esta forma se ha conseguido que en la mente identifiquemos, falsamente, amor y sexo.

Al presentarnos esta forma de ver las cosas, cualquier persona joven tendrá tanta experiencia amorosa como vida sexual hubiese tenido con anterioridad.

Si se dan cuenta, no se habla de la educación de la afectividad y sí únicamente de educación sexual, entendiendo por tal una minuciosa información anatómica y fisiológica de los órganos genitales masculinos y femeninos, así como de la fisiología del acto sexual en sí.

Tener conocimiento de los hombres o de las mujeres equivale, según éstas desinformaciones, a haberse acostado con ellos o con ellas y, en consecuencia, ser novio de un muchacho significa convertirse en su querida, viviendo bajo un mismo techo o no (Al salir de clase).

De acuerdo con estos postulados la virginidad antes del matrimonio, además de ser síntoma de cobardía, también lo es de ignorancia.

Por lo visto una persona que viva la castidad ignora lo que es el amor (que le pregunten a la madre Teresa de Calcuta...).

Miren Vdes: El amor no se ve ni se toca, como tampoco se ven o se tocan el resto de los afectos. Por eso, los que se aman necesitan manifestarse mutua y externamente su amor, y para manifestarlo hay mil formas diferentes: palabras amables, sonrisas, pequeños servicios,...

Una de las manifestaciones de amor -todo lo cualificada que se quiera- es el acto sexual. Sin embargo, sino existe amor previo y estable, esperar que la unión de las almas -que eso es el amor- surja de unas relaciones sexuales, es tan inútil como esperar que un torrente lleve agua sin que al inicio de él exista un manantial que lo alimente.

La tercera afirmación, errónea como las demás, es decir que la felicidad humana consiste, por encima de todo, en el goce de las sensaciones eróticas: según este principio, cuanto más placer físico, más feliz sería la persona.

Si esto fuese cierto, probablemente las personas más felices del mundo serían las prostitutas, lo mismo las que se ofrecen al primero que pasa que las otras, las de cliente fijo y por tiempo. En uno y otro supuesto estamos ante personas totalmente liberadas: personas a las que no ata ningún prejuicio social, moral o religioso, la libertad de la prostituta en el campo sexual es plena y total.

Sin embargo, la realidad desmiente esa visión tan simplista: las prostitutas, lejos de ser personas felices, se declaran muy desgraciadas.

La felicidad humana no radica en el goce de los placeres corporales. La felicidad humana, con todas sus limitaciones, apunta en otra dirección. La felicidad, como dijimos al principio, se encuentra en el hecho de amar y saberse amado por el ser al que ama, no con un amor cualquiera sino con un amor profundo y estable. De ahí la necesidad de garantizar la estabilidad del amor.

(El autor es Ldo. en Ciencias de la Información, Diplomado en Ciencias Empresariales y colaborador de GEA Málaga)

Recomendamos

Noticias de ageanet

Escriba su correo electrónico