Familia y Educación

Dar una familia a un niño, no un niño a una familia

Escrito por Pepita Taboada Jaén - GEA Málaga. Publicado en Afectividad-Sexualidad.

El 26 de febrero del 2001 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) exculpó a Francia de haber incurrido en discriminación al rechazar la solicitud de adopción presentada por un homosexual. En los fundamentos jurídicos de la sentencia, los jueces aluden a la división de opiniones en la comunidad científica y a las profundas divergencias en las sociedades occidentales sobre las "consecuencias para los niños" de ser educados "por uno o más padres homosexuales".


Los magistrados establecen que, por encima de cualquier consideración, prima la protección de la salud y los derechos del niño, y que corresponde a las autoridades nacionales decidir en cada caso.

El recurso rechazado fue puesto por Philippe Fretté, soltero de 47 años, homosexual. En 1991, Fretté presentó una solicitud para adoptar un niño. La Administración rechazó la pretensión por el "estilo de vida" de Fretté y la "ausencia de referente materno" para el menor.

Fretté recurrió al Tribunal Administrativo de París, que le dio la razón en 1996, pero un año más tarde el Consejo de Estado anuló la sentencia, alegando el "interés del menor".

Fretté acudió entonces al TEDH argumentando que la negativa a permitirle adoptar por ser homosexual constituía una injerencia en su vida privada y familiar, contraria al artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, así como una discriminación (artículo 14).

Por su parte, el abogado del Estado francés alegaba que la Administración perseguía un "objetivo legítimo: proteger el bienestar psicológico del menor". En este tema las autoridades francesas siempre han recalcado que, con la adopción, se trata de "dar una familia a un niño, no un niño a una familia".

El TEDH señala en su sentencia que la pretensión de Fretté no está amparada por el Convenio de Derechos Humanos: "El Convenio no garantiza, como tal, un derecho a adoptar. Como el derecho al respeto a la vida familiar presupone la existencia de una familia, el artículo 8 no puede proteger el simple deseo de fundar una familia

Por otra parte, atendiendo a la opinión del especialista doctor Ignacio Villa, profesor de Pediatría de la Universidad Complutense y jefe de la Unidad de Docencia, Investigación y Dismorfología del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), deja claro que si se tiene en cuenta que la misión del pediatra -como define la Organización Mundial de la Salud- es hacer posible la entrada del niño en la etapa adulta en perfectas condiciones físicas, psíquicas y sociales es difícil entender que un niño que no tiene en su hogar el influjo conjunto de las figuras paterna y materna puede desarrollarse en esas condiciones.

"No existe ningún estudio científico que avale esta tesis", dice Villa. En cambio, considera científicamente probado que la estabilidad de la relación con los padres influye decisivamente en el desarrollo físico, psíquico y social del niño. "Existen -apunta Villa- estudios serios que sitúan la inestabilidad de las parejas homosexuales en niveles muy superiores a la de las parejas hetero sexuales".

"Como miembro de la Comisión Deontológica del Colegio de Médicos de Madrid, sigue diciendo no me parece ético que los pediatras prestemos apoyo a la adopción de niños por parejas homosexuales. Los homosexuales merecen todo mi respeto, pero 1a pretensión de entregar niños en adopción a parejas homosexuales supone un riesgo irresponsable que no debemos correrlo, insiste. Esas parejas son atípicas, una cola de la curva de Grauss. La adopción debe procurar una familia un padre y una madre) a un niño. El niño tiene derecho a un padre y una madre pero no existe el derecho de ser padre o madre. Bastantes problemas tenemos los pediatras con los nuevos trastornos conductales en los niños, que están obligándonos a afrontar' una revolución en la patología infantil".

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