Familia y Educación

Portadores de una capacidad diferente

Escrito por Carlota Sedeño Martínez. GEA Málaga. Publicado en Educación-Enseñanza.

Parece bastante lógico que las tareas o actividades que se realizan a diario ocupen un puesto destacado en nuestra cabeza y eso es lo que me sucede a mí en cuanto a las personas con minusvalía. Son muchos años trabajando en contacto con ellos, conociendo y tratando a muchos, aprendiendo constantemente de su actitud ante la vida, teniendo la suerte de profundizar cada día en las relaciones humanas que son enriquecedoras siempre.


Por todo ello, cuando tuve la ocasión de asistir a la inauguración de Expoval 2000, en donde se exponían las iniciativas empresariales y artesanales de las personas con discapacidad, admiré la tenacidad, el esfuerzo, la constancia y el trabajo de tanta gente: personas con minusvalía, familias y asociaciones.

Cada vez se hace más evidente que es muy necesario eliminar barreras, y no solamente aludo a barreras arquitectónicas y facilitar la accesibilidad físicamente, sino que también me refiero especialmente a barreras de tipo mental que pueden constituir serios obstáculos para la integración de personas con discapacidad.

Vivimos en una sociedad que da un gran culto al cuerpo, es una sociedad superficial que no percibe, que no sabe ver cuál es la verdadera belleza y cuáles son los verdaderos valores humanos: fortaleza, valentía, belleza moral, esfuerzo, solidaridad.

Testimonios de este tipo abundan entre los discapacitados y sus familias. Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de trabajar con ellos porque, aparte de cuál sea mi trabajo o lo que yo pueda hacer, es importantísima la experiencia personal tan positiva que he acumulado en el transcurso del tiempo. He aprendido tantas cosas de tantas personas... Cuánta valía y cuánta riqueza en valores, en personas anónimas que, a veces, son auténticos héroes, ellas sí que merecen salir en los medios de comunicación con frecuencia, ellos nos enseñan a todos con su saber afrontar los distintos retos con afán de superación y no parándose en las dificultades de la vida cotidiana.

Y si me refiero concretamente a las personas más gravemente afectadas, ¿qué podría decir? Aspiran a tener mejores condiciones de vida, que se les ayude eficazmente, que se les hagan llegar recursos efectivos; quizá sean más creadores que muchas de las personas que se consideran normales, y ofrecen testimonios, hechos valiosos para todos nosotros.

Quiero hacer especial mención de una verdadera artista cuyas obras admiré en Expoval 2000, la conozco desde hace años, se llama Mavi. Ella utiliza como firma de sus cuadros la palabra IZA, resultado de unir las últimas letras de su nombre y apellidos. Es una autodidacta en el difícil arte de la acuarela; el pincel se convierte en el transmisor de sus sentimientos. Ella pinta con la boca porque es tetraplégica, y aunque los paisajes que presenta en sus cuadros no las ha visitado, sabe plasmar lo que sus amigos le transmiten. También escribe en la revista de la Asociación "Frater" y utiliza el ordenador como herramienta para sus trabajos literarios.

¿Y qué decir de las familias? Si la familia es lo más importante para cada uno, el lugar donde se es valorado por lo que cada uno es como persona y en donde se recibe el afecto desinteresado, cuando se trata de las familias en las que hay un miembro con minusvalía, habría que descubrirse ante tanto amor y tanta generosidad que las madres, principalmente, despliegan con sus hijos.

Recuerdo casos en los que las madres, tendrían que haber obtenido el mismo título universitario que sus hijos, ya que, durante años, los han acompañado y han permanecido con ellos apoyándoles, día a día, en los centros de enseñanza, en la Universidad y en tantos lugares en los que encontraban barreras o falta de atención especializada. J

Recientemente, en el Día de los Discapacitados del Año Jubilar, Juan Pablo II pidió a los políticos medidas para mejorar la vida de los discapacitados, habló de la necesidad de superar las barreras sociales de la separación y de la indiferencia. Les dijo que eran portadores de una capacidad diferente y afirmó que, por sus circunstancias, ponen "en crisis la concepción de la vida ligada sólo a la satisfacción, a las apariencias, a la prisa, a la eficacia".

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