Familia y Educación

No le compete al Estado decidir qué moral se debe enseñar

Escrito por La Razón (Madrid). Publicado en Educación-Enseñanza.

“No pertenece al Estado determinar qué moral se debe enseñar”... “pero creo que el Estado debe respetar el derecho fundamental de los padres a educar según su propia conciencia. Yo soy polaco, y he vivido muchos años en régimen comunista, que también buscó imponer, usurpar, determinar según qué ética, según qué principios deben ser educados los hijos. Esto ciertamente era una violación de los derechos de los padres”

Entrevista con el cardenal Zenon Grocholewski, que ha sido el encargado de inaugurar el primer congreso internacional sobre la Educación Católica en el siglo XXI, organizado por la Universidad Católica de Valencia.

 

Desde su experiencia como prefecto de la Congregación para la Educación católica, el cardenal polaco analizó esta realidad para LA RAZÓN desde las estancias que ocupó Benedicto XVI en el palacio arzobispal de Valencia, en su visita a la ciudad en 2006.

 
-En una sociedad cada vez más secularizada, ¿cuál es el futuro de la educación católica?

-En una sociedad así la escuela católica no pierde actualidad, incluso parece que es todavía más necesaria. Es muy significativo que en Europa los porcentajes más altos de niños presentes en la escuela católica se encuentren en los países más liberales, como Bélgica u Holanda...


- ¿La escuela católica corre el riesgo de adaptarse a la secularización?

- No lo debe hacer nunca. Debe evangelizar el mundo pero no dejarse cambiar por él. Algunas escuelas católicas siguen siendo buenas escuelas... pero poco católicas. Este uno de los problemas que intentamos evitar desde nuestra Congregación. Muchas veces son los padres los que protestan, porque quieren educación católica para sus hijos y la escuela no se la da. Es entonces una escuela mentirosa que proclama lo no ofrece. Pero afortunadamente este problema no está generalizado.

- ¿Qué hace tan atractiva esta escuela, incluso para los no creyentes?

-Que es muy seria. Un creyente, en base a su propia fe, intenta dar a los niños siempre algo más, se compromete más a la hora de preparar a sus alumnos. En la escuela católica siempre hay más orden. Transmite ciertos valores de honradez, de verdad, de amor. Suscita un espíritu crítico hacia las drogas y la delincuencia, trasmite los valores de la belleza y de la bondad que todos agradecen. Por eso envían a sus hijos, incluso los no católicos. He oído a embajadores que, no siendo católicos, alaban a la escuela católica porque dicen que forma integralmente personas y no sólo trasmite cierta verdad.

 

- Estos valores ¿son un freno para el relativismo que usted ha denunciado en este congreso?

- El relativismo destruye el fundamento de la educación. Ante los educadores la primera pregunta que hay que hacerse es ¿Qué hay que educar? Y la segunda, ¿cuál es el modelo para educar?. Si no hay valores firmes, si todo es relativo, ¿en qué debemos educar? El profesor se desorienta y se desmotiva. Por eso el relativismo es el peligro más grande para educar en serio.

 

- En España hay quien afirma que la Religión deben quedar fuera de la escuela pública. Incluso se les niega a los obispos la posibilidad de opinar sobre Educación. ¿Cuál debe ser el papel de la Iglesia en la escuela pública?

- En la visión que la Iglesia tiene sobre la escuela, los principios base son los mismos. La Iglesia defiende y reivindica el derecho de los padres a educar sus hijos de acuerdo a su propia conciencia. Esto no es sólo un principio que defendamos los católicos, sino que figura en muchas declaraciones internacionales. El segundo principio que la Iglesia defiende es que el Estado, en base al principio de subsidiariedad, debe ayudar a los padres en aquello que es necesario para educar a los niños según su propia conciencia. Pero debe reconocer que ellos son los primeros educadores.

 

- Otra de las cuestiones conflictivas en España es la valoración sobre Educación para la Ciudadanía. Los obispos han alertado de que supone una «formación de la conciencia moral de los alumnos». ¿Cómo valora esta polémica?

-No pertenece al Estado determinar qué moral se debe enseñar. No conozco ese documento en profundidad, pero creo que el Estado debe respetar el derecho fundamental de los padres a educar según su propia conciencia. Yo soy polaco, y he vivido muchos años en régimen comunista, que también buscó imponer, usurpar, determinar según qué ética, según qué principios deben ser educados los hijos. Esto ciertamente era una violación de los derechos de los padres. Hubo una gran resistencia por parte del pueblo hacia esta imposición, hasta que finalmente nos hemos liberado de esta demagogia, en cierto sentido, déspota, por parte del Estado. Hoy, afortunadamente, sí son respetados los derechos en Polonia y se ha introducido la Religión en la educación. Es extraordinario comprobar cómo durante el comunismo se impuso en todas las escuelas y universidades aquella ideología, y que, ahora, una vez caído el comunismo, muchas universidades estatales quieren una facultad de Teología.

 

- ¿Qué deben hacer los padres católicos si consideran que el Estado vulnera sus derechos?

- Tienen el derecho a defenderse y deben oponerse a ello. El Estado no puede imponer ni siquiera una historia de las religiones, en detrimento de religión católica, por ejemplo, porque sólo esto, este modo de hablar un poco «de todas las religiones» ya predispone a un cierto indiferentismo religioso, a una formación antirreligiosa. Viola, ese derecho de los padres a educar a sus hijos según su propia fe. El Estado no puede determinar qué ética se debe enseñar, ni tampoco imponer que en lugar de religión católica para los católicos o protestante para los protestantes, se deba impartir «todas las religiones».

 

Recomendamos

Noticias de ageanet

Escriba su correo electrónico