Familia y Educación

El problema no está solo en la escuela

Escrito por Forumlibertas 22/06/10. Publicado en Educación-Enseñanza.

Cada vez que en España surge un informe sobre la enseñanza saltan todas las alarmas. Se produce un rasgamiento de las vestiduras durante unos días y después si te he visto no me acuerdo. Hasta ahora, cada vez que se ha producido un informe PISA el resultado ha sido malo. Pero, lo peor del caso es que desde que se empezaron a publicar los resultados, el fracaso escolar en España ha crecido ligeramente mientras que el gasto por alumno lo ha hecho de una manera extraordinaria. Quien quiera conocer estas y otras extrañas paradojas de la enseñanza en España puede consultar en "El rendimiento escolar. La anomalía española" (Instituto del Capital Social. Universitat Abat Oliba-CEU).

Ahora, el ministerio ha hecho público el estudio sobre los escolares de 4º de primaria después de la evaluación de una muestra de 28.708 alumnos de 887 centros públicos, privados y concertados, que afectan a 25.741 familias y a 17 Comunidades Autónomas, Ceuta y Melilla. Los resultados una vez más han sido malos, y en inglés peores. Naturalmente, hay diferencias sustanciales entre CC.AA. Por ejemplo, entre las Baleares, que ocupa el último lugar si exceptuamos Ceuta y Melilla, y Asturias, que ocupa el primero en competencia lingüística, hay una diferencia de 63 puntos, sobre una base, la de las Baleares, de 471. Es decir del orden de un 15%.

El estudio, sobre el que hace falta trabajar a fondo, porque se trata de la presentación de datos que no han sido correlacionados unos con otros, se manifiesta claramente algo por otra parte bien sabido: que un factor determinante radica en el capital social, cultural y económico de las familias. No solo en la renta, atención. Una persona puede tener más ingresos que otra y no leer el periódico, comprar pocos libros, no acudir nunca a un concierto, limitar su interés al futbol y al dinero, y a las tapitas y a los vinitos antes de comer; mientras que otra con menores ingresos puede ser un lector atento de periódicos, comentar con sus hijos en entorno vivo, ser aficionado a la música, al excursionismo en el mejor sentido del término. La renta del primero será mayor, pero el capital social resultante que va a influir sobre el rendimiento escolar del hijo será mucho menor. También resulta decisivo el tiempo real de atención dedica al juego, ocio y estudios de los hijos. No hay mejor clase que la que da el padre y la madre, sobre todo en educación para la ciudadanía.

Ahora, el mundo oficial de la enseñanza parece, y digamos sólo parece, que necesita ir retrocediendo en el tiempo para encontrar las claves del fracaso escolar. De momento, ya se ha situado en el cuarto de primaria, es decir entorno a los 10 años. También parece que se interesa por las condiciones de las familias. Es un paso en el buen sentido, pero abiertamente insuficiente.

España tiene dos problemas. Uno grave y el otro simplemente terrible. El grave es el bajo rendimiento, es decir, el imperio de las notas mediocres cuando no simplemente bajas, y el escaso número de alumnos que se sitúan en los niveles de máximo rendimiento. Pero lo terrible es que a pesar de predicar que su objetivo es la máxima inclusión social, la práctica demuestra que España posee uno de los sistemas educativos más excluyentes de Europa porque condena al 31% de los alumnos al fracaso escolar. Es decir, los encierra en un laberinto de difícil salida a causa de subtitulación y conocimientos insuficientes.

El primero de estos dos factores se puede, sin duda, mejorar en el ámbito de la escuela, con dificultades pero, se puede hacer. Pero el segundo no. Porque no es un problema de recursos sino de las condiciones familiares, sociales, que imperan. España está viviendo una gran ruptura que influye negativamente en todos los terrenos. La vive a destiempo, con mucho más retraso que la que sufrió EEUU y después los países europeos, y en un mal momento económico, el peor. Porque sucede no en una fase de expansión sino en un período crítico. Y esta ruptura, que es liquidadora del compromiso educativo de los padres y de la existencia de una ética social basada en las virtudes personales, está en la raíz del derrumbe de la enseñanza. Todo esto, la escuela por si sola, nunca podrá resolverlo.