Familia y Educación

¿Ha fracasado la Ley Contra la Violencia de Género?

Escrito por Elena Iñigo - publicado en el Diario de Navarra. Publicado en Familia-Matrimonio-Vida Conyugal.

Las medidas legales son necesarias pero sólo con eso no se resuelve el problema: mientras no se haga un acertado diagnóstico de las causas, será problemático –por no decir imposible- que se pueda aplicar una terapia que conduzca efectivamente a esa ingente tarea de mejorar el comportamiento de las personas y, como consecuencia, se produzca también una mejora en el conjunto de la sociedad.


En esta cuestión de la violencia doméstica –recuerda oportunamente
Rafael Navarro-Valls- lo primero que parece advertirse es que “se está produciendo aquello que Octavio Paz denominaba ‘uno de los tiros por la culata de la modernidad’. Según el poeta mexicano: ‘Se suponía que la libertad sexual acabaría por suprimir tanto el comercio de los cuerpos como el de las imágenes eróticas. La verdad es que ha ocurrido exactamente lo contrario. La sociedad capitalista democrática ha aplicado las leyes impersonales del mercado y la técnica de la producción en masa a la vida erótica. Así la ha degradado, aunque el negocio ha sido inmenso’.”

 

Ante esa degradación social, es bastante ingenuo pensar que sólo con medidas legales se puede erradicar el problema de la violencia doméstica. “El Derecho –sigue diciendo Navarro-Valls- es un modesto instrumento de paz social. Pero echar sobre sus espaldas la ingente tarea de variar los comportamientos sociales una vez alterados, es olvidar que el Derecho tiene un influjo mayor mediante lo que podríamos denominar su actividad negativa.

Esto es, puede contribuir a no erosionar el ecosistema familiar y social con más eficacia que a restaurarlo, una vez modificado por perturbaciones sociales.”

 

Las medidas legales son necesarias pero sólo con eso no se resuelve el problema: mientras no se haga un acertado diagnóstico de las causas, será problemático –por no decir imposible- que se pueda aplicar una terapia que conduzca efectivamente a esa ingente tarea de mejorar el comportamiento de las personas y, como consecuencia, se produzca también una mejora en el conjunto de la sociedad.

 

Navarro-Valls apunta algunas pautas diagnósticas que merecen un poco de reflexión y que enseguida nos sugieren acciones de humanismo cívico, como diría Alejandro Llano:

 

"La revolución sexual ha sido absorbida en buena parte por la cultura y ha dejado en ella una huella profunda"…

 

…”se requiere una nueva revolución hecha por ciudadanos que borre esa huella patológica y siembre a cambio paz social, solidaridad, alegría”…

 

…"ha pasado de la exaltación del sexo a su trivialización y, de ahí, al desencanto"...

 

…”el desencanto suele llevar, como es sabido, al aburrimiento, a la búsqueda de sensaciones fuertes y, muy frecuentemente, al comportamiento agresivo: con la mujer, o con un conductor novato, o con un mendigo que duerme en un portal”…

 

…"existe una hipertrofia de la afectividad en la que el fluir de los impulsos se convierte en la estrella polar que guía el comportamiento humano"…

 

…”no conviene que el estado de ánimo, los sentimientos alterados y los impulsos más o menos neuróticos sean –sustituyendo a la razón- quienes orienten las decisiones de una persona”…

 

…"esta mezcla de inmadurez afectiva e hipersentimentalismo provoca un desequilibrio anímico que desemboca en la tendencia a entablar relaciones interpersonales basadas tan sólo en el egoísmo"…

 

…”no nos puede extrañar que haya reacciones violentas contra personas del entorno doméstico si, en lugar de la razón, es esa mezcla demencial y explosiva de egoísmo e inmadurez quien rige la vida de tantos y tantas”…

 

¿Cómo podemos atajar estas causas de violencia? Concluye Navarro-Valls, haciéndose eco de otros muchos: “Desde instancias diversas se sugiere un esfuerzo combinado de reconstrucción social en el que intervengan todas las fuerzas sociales: Estado, sociedad civil, religión y poder mediático. Tal vez debamos comenzar por la escuela y la familia en un esfuerzo de verdadera socialización de los valores.”

 

En la misma línea de buscar soluciones, se ha celebrado en la Universidad de Navarra una mesa redonda sobre Los malos tratos en el seno familiar y profesional.

 

El Presidente del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, Juan Manuel Fernández, declaro que "ninguna ley ni la creación de órganos especializados sirven por sí solos para eliminar los malos tratos. La mejor protección frente a cualquier tipo de violencia es la educación en valores éticos, morales y religiosos.”

 

El abogado y profesor Eduardo Ruiz de Erenchun trató sobre el acoso en el ámbito profesional y ofreció un perfil aproximado del maltratador en el centro de trabajo: "No posee sentido de culpabilidad, es cobarde, mentiroso compulsivo y mediocre profesionalmente. Además, suele padecer complejo de inferioridad y busca siempre el respaldo de la dirección de la empresa".

 

Acerca de las razones de esta lacra social, explicó que "en la actualidad se combinan dos factores: la necesidad de responsabilizar por nuestros problemas a los profesionales -como médicos, abogados o docentes- que sufren de manera creciente denuncias y vejaciones; y la cultura de violencia en la que estamos sumergidos, que nos lleva a resolver los desacuerdos con agresiones".

 

Elena Iñigo, es  profesora de Derecho penal en la Universidad de Navarra

Consideró positiva la última Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género. Sin embargo, criticó que, "a pesar de ser una norma clara e integral, define este fenómeno como el maltrato de hombres contra mujeres cuando comparten o han compartido relación de afectividad. Así se dejan fuera otros casos que también suponen acoso". Asimismo, recordó que "existe una gran concienciación sobre la agresión contra la mujer, pero nadie se ocupa de los ancianos y los niños, dos colectivos muy frágiles que también la padecen".

 

 

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