Familia y Educación

La familia sí importa

Escrito por Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia (Publicado en ABC). Publicado en Familia-Matrimonio-Vida Conyugal.

Una vez más hemos podido comprobar en las calles de Madrid que a los españoles «la familia sí nos importa», ¡y mucho! Sólo la familia y el derecho a la vida son capaces de convocar a una multitud como la que ayer ocupó, en una marea de alegría, el centro de Madrid. La Iglesia Católica ha vuelto a prestar en España, con esta convocatoria, un gran servicio a la causa de la humanidad y es de justicia agradecérselo.


Todavía impresionado por esos cientos de miles de personas que dan la cara con naturalidad exhibiéndose en familia, creo que la reflexión obligatoria exige preguntarse: si los españoles vivimos mayoritariamente en familia y nos sentimos muy satisfechos de ello, si la inmensa mayoría estamos dispuestos a dar la cara por la familia como vimos ayer en Colón, ¿por qué las leyes se empeñan en atacar el matrimonio , como hacen la ley que suprimió el matrimonio al equipararlo a las uniones de personas del mismo sexo o la del divorcio exprés que banaliza el contrato matrimonial hasta el ridículo?; ¿por qué la legislación educativa se empeña, a través de Educación para la Ciudadanía, en expropiarnos a los padres el derecho a educar a nuestros hijos en libertad?; ¿por qué la legislación sobre aborto y embriones se esfuerza cada vez más por cosificar la vida humana naciente, despreciando abiertamente la gran aportación de la familia a la sociedad que es precisamente las nuevas vidas?; ¿por qué se nos quiere imponer a todos la sectaria e inhumana ideología de género?

La respuesta es clara: nos gobierna una ideología minoritaria que no representa el sentir mayoritario de la sociedad española respecto a la familia; y lo mismo sucede en gran parte de la «opinión publicada» que no coincide con lo que piensa la «opinión pública». Y muchos otros -por cobardía, miedo a lo «políticamente correcto», complejos históricos difíciles de racionalizar, etc…- ocultan sus convicciones más íntimas, no despliegan con audacia sus presupuestos antropológicos y se pliegan a la dictadura de los presuntos «progresistas» que representan ideologías rancias y ya probadas con consecuencias desastrosas, como es el caso del «feminismo de género» que es la mortecina expresión en el siglo XXI de lo peor del siglo XX.

La solución nos la indicaron ayer con naturalidad las familias españolas: miremos a la calle, a la realidad de la vida de nuestros conciudadanos que es profundamente familiar. Defendamos en público lo que valoramos en privado: la familia. Votemos en las elecciones por lo que amamos de verdad: la familia. Elijamos los medios de comunicación que hablan bien de lo que nosotros apreciamos: la familia. Eduquemos a nuestros hijos en el aprecio a lo que merece la pena: la familia. Hablemos bien de lo que se lo merece: la familia…

Es la hora de la responsabilidad de la familia: para construir la propia con dedicación y mimo y para defender la de todos en la sociedad pluralista en que vivimos.