Familia y Educación

Comunicación confiada en el hogar

Escrito por Victoria Cardona. Publicado en Familia-Matrimonio-Vida Conyugal.

"Las relaciones más importantes a nuestras vidas y las que más incidencias parece que tienen sobre la salud son las que mantenemos con las personas que convivimos cotidianamente" Jhon Cacioppo

Empezamos un nuevo año con ilusión y deseos de amor mientras en nuestro entorno en alguna parte del mundo siguen en guerra y con muy poca paz. Parece que desgraciadamente nosotros, ciudadanos de calle, podemos hacer muy poco por resolver los conflictos internacionales pero sí que podemos al menos tratar de convivir con armonía con aquellos que tenemos cerca de nosotros.

No es difícil que haya confianza al rescoldo del hogar donde tenemos unos vínculos afectivos que nadie puede malograr, donde vivimos con nuestros seres queridos, donde todos nos conocemos, nos aceptamos totalmente, procuramos comprendernos y donde hacemos piña en tiempo de alegrías o en tiempos de contrariedades o de dolor. No es difícil cuando tenemos la actitud de comprensión y de diálogo entre padres, hijos y nietos.

Algunos sabemos aquel chiste de aquel niño que no hablaba. El niño no abría boca y los padres. Después de haber recorrido todos los especialistas y hacer un largo itinerario a todos los médicos por hacer que hablara, decidieron conformarse. Una mañana almorzando - el chico ya tenía 30 años - dijo: "Madre, falta azúcar". La madre avisó al padre: "El chico habla, ha dicho: no hay azúcar". Padre y madre le interrogaron: "¿Cómo es que no has hablado hasta ahora?". Les contestó: "Es que hasta ahora todo estaba bien".

Es casi natural que en el trato diario con los demás, dentro del ámbito familiar, en el lugar del trabajo o bien en las relaciones sociales, los adultos tengamos tropiezos y fricciones, así como los niños las tendrán en el hogar, la escuela y en su grupo de amigos. Ahora bien cuando vivimos la comunicación nos tendremos confianza y cuando se vive un clima de confianza de hogar se ahorran muchas desazones.

La confianza dentro del espacio familiar es el resultado de dialogar y comunicarse y de ser personas comprensivas, y, sobre todo flexibles - si fuéramos rígidos por no adaptarnos a los cambios, por amor propio o por estar cansados o preocupados en mil problemas - no podríamos escuchar lo que nos dicen realmente los hijos, no calzaríamos los mismos zapatos (tanto si son del veintitrés como si son del cuarenta) y no nos interesaría lo que les preocupa.

A veces con un: "haz lo que te he dicho y no me des la lata", no escuchamos las razones que tienen para llevarnos la contraría, razones que deben saberse, sobre todo, si el hijo es adolescente y ya calza el cuarenta.

Ningún padre ni ninguna madre pueden cortar que sus hijos se expliquen. Encontramos en la leyenda de Robin Hood, como éste advierte a un joven simpatizante: "habla libremente y revélanos tus cuitas. El fluir de las palabras apacigua el corazón de quien sufre; es como abrir las compuertas cuando el embalse está a punto de desbordarse".

Este consejo del intrépido Robin nos hace pensar que no es bueno que quede nada dentro del corazón sin expresarlo, desde luego tampoco puede quedar en el corazón de los adultos, por lo tanto a todas horas es bueno dejar que los hijos se expliquen libremente y hacerlo también padre y madre con sinceridad. Los abuelos también tienen su papel. Todavía encontramos a abuelas que cuando escuchan a un pequeño llorar dicen: "a este niño le falta regazo"... y es consolador que los niños encuentren el regazo del abuelo o de la abuela. ¿O es que pensamos que los abuelos y las abuelas sólo sirven por malcriar? Pues de verdad que no, hay muchos que transmiten mucho afecto y por lo tanto mucha autoestima a los niños. Y son portadores de la gran comunicación, la no verbal, la del gesto y la mirada.

Entre padres y abuelos procuremos - tanto con la comunicación verbal como con el lenguaje no verbal - crear un clima de confianza, comunicación, buen humor y alegría al hogar que beneficie la paz y la salud psicológica de la vida de familia en este año 2009 que empieza.

Victoria Cardona

Orientadora familiar y escritora

www.vidadefamilia.org

 

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