Familia y Educación

¿Cómo funciona la relación madre-hija?

Escrito por Marcela Méndez. Publicado en Familia-Matrimonio-Vida Conyugal.

 

Miércoles, 28 de abril de 2010

¡Ya casi es 1 de mayo! Se acerca una de las fechas más celebradas y significativas en nuestra sociedad, el Día de las Madres. Nos damos cuenta que el tiempo apremia y que faltan pocos días para conseguir el regalo perfecto que logre expresar todo lo que le queremos decir a una d Nos preocupamos por encontrar el mejor regalo, por planear un buen festejo, pero no pensamos en la importancia real que las madres tienen en nuestra vida, a lo largo de cada etapa, tanto para los hombres como para las mujeres, pero sobre todo para nosotras.

Y es que es gracias a nuestra mamá que aprendemos a ver el mundo de nuevas formas, es ella quien nos guía y nos escucha, y también la que vive con nosotras las más intensas peleas. Para las mujeres, ella es indispensable, por lo que resulta muy necesario construir una buena relación madre-hija.

¿Qué tan complicado podría llegar a ser? Seguro podemos pensar que basta con hacer un gran esfuerzo de ambas partes, pero lo cierto es que además de eso es vital que comprendamos cómo es que funciona dicha relación a lo largo del tiempo. Una de las etapas más importantes de esta interacción se da durante la infancia de la hija. ¿Quieres saber por qué?

Cuando somos niñas, es decir, cuando nos encontramos en la llamada etapa de la infancia, que va desde que nacemos hasta alrededor de los siete años, nuestra madre juega diversos papeles y la forma en que nos relacionamos con ella se va transformando.

En una primera etapa, posterior al nacimiento, nuestra madre representa la supervivencia, por decirlo de alguna manera, ya que ella nos alimenta, cubre nuestras necesidades físicas y psicológicas y nos brinda protección, además de que ella es lo único que alcanzamos a reconocer del mundo exterior.

El psicólogo alemán Erich Fromm describe el significado de la madre para el niño o niña durante esta etapa, "la madre es calor, es alimento, es el estado eufórico de satisfacción y seguridad". En pocas palabras, ella es nuestro mundo.

Durante esta etapa, la relación que se forja entre la madre y la hija es intensa y de vital importancia, pues de ella penden la confianza y seguridad que la niña (o niño) puedan tener en un futuro. Aspectos básicos que se deben cuidar para tener éxito, son la comunicación (a través de una observación cuidadosa de las manifestaciones de la pequeña), además de que la atención, el amor y los cuidados se deben brindar de manera oportuna, para que la niña, con el tiempo, aprenda a independizarse.

En una etapa posterior, nos damos cuenta de que aparte de nuestra mamá, existen muchas cosas más. Comenzamos a conocerlas, ya no a través de ella sino a través de nosotros mismos, nos vamos volviendo independientes.

Y aunque no es algo que sepamos, vamos necesitando nuestro espacio, "la relación con la madre pierde algo de su significación vital", afirma Fromm. Y es básico que las mamás sepan comprender este desapego para fomentar en nosotras los mismos aspectos: independencia, confianza y seguridad en nosotras mismas.

Más tarde, nuestra madre se convierte en un modelo a través del cual construimos nuestra identidad femenina. Gracias a ella nos sabemos mujeres, no sólo en el aspecto físico sino también en el conductual. Aprendemos formas de ser: pasamos horas usando su ropa y accesorios jugando a ser ella, la imitamos. Aprendemos a actuar según un molde biológico y emocional.

Aunque pequeñas, vamos combinando ambos aspectos: la independencia que necesitamos para descubrir el mundo, pero también la necesidad de una guía, la dependencia de aún ser cuidadas por ella.

El actuar de la madre durante esta etapa es fundamental por todo lo anterior, no sólo es la que satisface nuestras necesidades, sino quien nos ayuda a moldear nuestro carácter ya desde pequeñas, pues propicia en nosotras la seguridad, la confianza y la independencia, aspectos no sólo importantes hacia nuestro interior (tener confianza en nosotras mismas), sino como valores que siempre estarán presentes entre nosotras, y que nos ayudarán a librar los conflictos que en las posteriores etapas de nuestras vidas se presenten.

Mamá es la figura que, de cierta forma nos configura, y cuya relación durante nuestra infancia es fundamental para nosotras y para ella también. Me atrevo a decir que es una de las figuras más importantes para nosotras, y Fromm no pudo decir de mejor manera lo que eso significa: "La madre es el océano, el lugar de dónde venimos, la naturaleza, el suelo, el océano".

 

 

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