Familia y Educación

Mujer, familia y vida

Escrito por Por Carlota Sedeño Martínez. GEA-MÁLAGA. Publicado en Mujer,Tabajo y Familia.

Al parecer, se ha introducido una "moda" en Suecia: la familia numerosa. Los matrimonios de uno o dos hijos "ya no se llevan". Y lo llamativo es que esta "moda" la han introducido las mujeres más instruidas, las universitarias. Se está comprobando una tendencia clara en la sociedad sueca, está cambiando sus costumbres y esto se nota hasta en el relanzamiento de comercios especializados en artículos pre y postnatal . Estas mujeres, a las que llaman "supermamás", ya están exigiendo a la Administración mayores subsidios para las familias numerosas y descuentos en los transportes públicos.


Lo cierto es que Europa envejece a pasos agigantados y se hacen muy necesarias actitudes como las de estas mujeres suecas ya que, de otro modo, algunos países serán desapareciendo con el paso inexorable del tiempo u serán los inmigrantes los que repoblarán muchas zonas. La mentalidad moderna que, en materia de natalidad, es regresiva, aceptó sin discusión las afirmaciones de Malthus sin exigir pruebas científicas.

El anterior director de la FAO dijo en marzo de 1994, en "Le Monde": "tenemos excedentes alimentarios aunque la población del mundo se haya duplicado". Si existe hambre en muchos lugares de la tierra es debido a la injusticia social por parte del llamado tercer mundo. El mito de la superpoblación dio lugar a la difusión de anticonceptivos, industrias que, además de enriquecer a empresas multinacionales, esta consiguiendo el envejecimiento de la población y arruinando la salud de no pocas mujeres.

El escritor Chesterton, bien conocido por su sentido del humor, cuando oía hablar del control de la natalidad, no dudaba en calificarlo como hipocresía y embuste. Encontraba un paralelismo, en este modo de impedir que ciertos actos del instinto produzcan sus efectos naturales, tomando sólo el placer u evitando sus resultados, con algunas costumbres de la época más decadente del imperio romano. Estas son sus palabras: "el paralelo más cercano y respetable sería el des epicúreo romano que tomaba vomitivos a intervalos todos los días de modo que pudiese tragar cinco o seis suculentas comidas a ".

Y lo que realmente grave es que muchos estados están colaborando en esta monstruosidad desde hace años. Algunos ya quieren dar marcha atrás cuando comprueban los resultados y los números no cuadran... No saben, por ejemplo, cómo se pagarán, en un futuro, las pensiones en una sociedad con escasez de ente joven.

Las injusticias sociales del pasado no se han superado todavía y a ellas se añaden otras injusticias y opresiones actuales en tantas partes del mundo, en nuestro país también. La contradicción entre la solemne afirmación de los derechos humanos y su trágica negación en la práctica da lugar a que la convivencia social se deteriore profundamente. El relativismo moral conduce a que todo sea pactable y negociable, incluso el primer derechos fundamental de cualquier ser humano: el de la vida. Este derecho deja de se tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de la persona sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte. La democracia no puede mitificarse convirtiéndola en un sustitutivo de la moralidad o en una panacea de la inmoralidad. Leyes que legitimen el aborto o la eutanasia, no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. Algunos lectores ya habrán reconocido ideas de la encíclica "Evangelium vitae", en la que Juan Pablo II hace valer su voz en defensa de los más débiles de esos seres humanos que se ven agredios en el comienzo o en el final de sus vidas.

Se hace muy urgente en nuestra sociedad un esfuerza ético común para poner en práctica una gran estrategia a favor de la vida y no dejar que avance la cultura de la muerte. Como dice el Papa: "El evangelio de la vida no es exclusivamente para los creyentes: es para todos. El tema de la vida y de su defensa y promoción no es prerrogativa única de los cristianos".

Y las mujeres tenemos la última palabra. Alguien dijo que "corrompida la mujer, corrompida la familia y corrompida la sociedad". Por ello, la corrupción de la mujer ha sido un objeto perseguido con tanta inteligencia como constancia y eficacia. Generalmente, se el hombre falla, la familia se mantienes por la mujer. Pero si falla lo mujer, la familia está muy próxima a su destrucción porque verdaderamente la mujer es la que sostiene y cohesiona con fortaleza a la familia. Y mientras las mujeres quieran, la familia perdurará a pesar de los gobiernos, de los parlamentos y de las campañas organizadas posteriormente para destruirla.

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