Familia y Educación

¡Hasta nunca: Gran Hermano¡

Escrito por Domingo Delgado. Presidente de la Asociación Profesional de Consultores Familiares de Murcia.. Publicado en Ocio y TV.

Llegamos, un año más, al fin de una edición del programa televisivo "Gran Hermano", cuya primera edición supuso un morboso revulsivo en la audiencia televisiva por la insana curiosidad sobre intimidades ajenas, y aportó nuevos efectivos al "famoseo nacional". Programa que algunos quisieron presentar como "experimento científico" de una supuesta dinámica grupal artificialmente creada, si bien aquella pretensión no aguantaba la menor crítica.

 

¿Cuál es el objetivo del programa?. Experiencia científica desde luego no. ¿Quizá concurso de entretenimiento?. Posiblemente sea ese el objetivo, aun cuando no está lejos el negocio de la audiencia y el del premio al ganador. En definitiva: ¡el dinero..!, que es el valor clave en la actual sociedad hedonista y consumista.

¿Dónde queda el "pudor" que ha de acompañar a la persona?. El pudor es la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia pública. Su desaparición comporta una disminución de la personalidad.

El pudor tiene un significado antropológico, y aún cuando no tenga reglas fijas aparece en todos las culturas, su clave es que el ser humano es personal, se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización y la masificación. Si se trata de llamar la atención a toda costa, se cae en el exhibicionismo. Entonces la persona se transforma en cosa. Esta cosificación es degradable por contagio, estropea las relaciones humanas, porque los que se sienten atraídos por el exhibicionismo se cosifican también.

Además, ¿qué valores ha aportado dicho evento?. Más bien, diríamos que ha aportado "contravalores", desde la falta de pudor comentada, al más puro individualismo competitivo, renuncia temporal a la libertad, murmuraciones continuas, trato desleal, actitudes iracundas de bronca, etc; que acusaron recibo inmediato en los concursantes con escenas de amargura e infelicidad.

El ser humano, para comportarse como tal, ha de tender al bien que la razón le propone como objetivo de su natural tendencia a la felicidad. Hablar de "valores humanos" significa asumir que el hombre es el supremo valor creado. Por consiguiente, apelamos a una "pedagogía del valor" que lleve al hombre a autorrealizarse con libertad y consciencia, que forje su propia personalidad, que le sustraiga del adocenamiento inerme y vacuo.

Por todo, damos nuestra despedida -que deseamos sea definitiva- al programa "Gran Hermano", e instamos a los medios televisivos a realizar una programación más coherente con una pedagogía de valores personales y sociales que resulte más edificante para nuestra sociedad.

Recomendamos

Noticias de ageanet

Escriba su correo electrónico