Familia y Educación

Combatir la telebasura con imaginación, creatividad y sin lamentaciones

Escrito por -. Publicado en Ocio y TV.

Reproducimos, por su interés, la entrevista que el periódico "La Razón" hizo a Mons. Mons. Josep Àngel. Sáiz Obispo auxiliar de Barcelona, y los comentarios realizados por el periódico

Monseñor Sáiz al ser nombrado obispo auxiliar de Barcelona se convirtió en el prelado más joven de España.

- ¿A qué cree que se debe el fenómeno conocido como telebasura?

- Las causas son variadas. Yo señalaría que vivimos inmersos en una especie de cultura del consumismo y el aburrimiento. Se trata de pasárselo bien, de olvidarse de los problemas, de evadirse de las preguntas fundamentales de la vida, de llenar el tiempo con lo que sea, excepto con reflexión y silencio.

- ¿Quiénes son los responsables?

- La responsabilidad es de todos. De las cadenas, de las instituciones y de los espectadores. Unos por programar los contenidos y los demás por omisión, por no reaccionar suficientemente, a nivel individual y de forma asociada.

-¿Obedece la proliferación de esta televisión a algo premeditado?

- Es difícil establecer las causas y efectos. Ciertamente puede haber interés en anestesiar la capacidad de pensamiento y crítica de las personas. También puede ser debido a la competencia feroz entre las cadenas y a la búsqueda de audiencia.

- ¿Cómo combatir la telebasura?

- Con imaginación, creatividad y sin lamentaciones. Educando integralmente a las personas. Ayudando a que profundicen. Pidiendo a los profesionales de la comunicación que den lo mejor de sí mismos para elevar los niveles individuales y sociales. Que las asociaciones de telespectadores se impliquen cada vez más en la defensa de los valores éticos y tengan el apoyo popular e institucional necesario.

"La telebasura es una perversión moral y un atentado a la dignidad", dice la Iglesia

Una educación crítica o que los niños no vean la televisión solos, alternativas al reinado del morbo

La Iglesia considera que el fenómeno definido como telebasura, influye "de manera implacable" en la "degeneración moral de nuestra sociedad". Obispos y responsables de medios de comunicación eclesiales se posicionan frente a programas que no dudan en definir como un "atentado a la dignidad humana". Frente a estos degradantes contenidos televisivos, la Iglesia propone alternativas como una educación en valores que fomente la reflexión y la crítica o que los espectadores se asocien y boicoteen los productos de los anunciantes de estos programas para hacer presión económica.

Han pasado cuarenta y cinco años desde que el Papa Pío XII alertara en su carta encíclica "Miranda Prorsus" sobre los "tremendos peligros" para las sociedades que podían surgir junto con los avances técnicos en medios como la televisión.

Hoy esos peligros parecen cumplirse, a la vista del panorama televisivo. El fenómeno definido como "telebasura", una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, la violencia y el sensacionalismo para atraer audiencia, tiene cada vez más presencia en las cadenas españolas.

Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, ha calificado este tipo de televisión como una "perversión moral" y un "atentado a la dignidad humana" desde las páginas de la revista valenciana "Paraula". Lamenta que se presente "lo que es soez y degradante con aspecto atractivo" y denuncia "intromisiones inaceptables en la intimidad de las personas y de sus relaciones familiares, o sentimentales".

¿Por qué esta televisión?

LA RAZÓN ha consultado a varios miembros de la Iglesia acerca de este fenómeno y todos han coincidido en la decisiva influencia del entorno social y la búsqueda de mayores beneficios por parte de las cadenas en la proliferación de los "contenidos basura" en la televisión. El Obispo de Mondoñedo-Ferrol, José Gea Escolano, explica que "tanto los dirigentes de esas televisiones como los televidentes están metidos dentro de un mundo hedonista" por lo que "es fácil dejarse llevar por lo que a uno le apetece y por los propios intereses". Juan Pedro Ortuño, director de la cadena de televisión TMT, del arzobispado de Madrid, indica, en el mismo sentido, que la "televisión basura" es un reflejo de la sociedad actual" la del hombre "light" o insustancial, que "cada vez tiene menos valores, adquiere menos compromisos... y busca satisfacciones inmediatas y efímeras".

Por su parte, Juan Díaz-Bernardo, director del canal diocesano de televisión de Toledo, indica que tanto los intereses económicos como los factores ideológicos "confluyen en una finalidad que responde al interés por crear un determinado "estilo" de vida que se fundamenta en la anulación del sentido crítico del espectador para favorecer el control y dominio de su opinión", convirtiéndose en una "expresión más del monopolio de la información y de los medios". Algo parecido dice Manuel Bru, delegado diocesano de Medios de Comunicación Social del arzobispado de Madrid, que considera que la "continúa y creciente pérdida de las raíces culturales y de los valores morales" va de la mano con la "desenfrenada carrera de competitividad de las televisiones en abierto, que las hace "clónicas" no sólo en su programación, sino en los "subidones" momentáneos de audiencia provocados por instantáneas morbosas".

Ante esta telebasura, que "degrada la condición humana", en palabras de Juan Pedro Ortuño, que "influye, insensiblemente, pero de manera implacable en la degeneración moral de nuestra sociedad", según monseñor Gea, y que gracias a los mecanismos del sistema audiovisual "disminuye o anula" la capacidad de decisión del espectador, en opinión de Díaz-Bernardo, la Iglesia recomienda a los espectadores varias actitudes: La promoción "en el ámbito familiar, escolar y profesional de una educación crítica", que los padres vean la televisión con sus hijos, y que, sobre todo, se huya de la "solución fácil que es dedicar el tiempo libre a la televisión". Ortuño asegura que "con imaginación se pueden encontrar alternativas gratificantes, que a su vez hacen que la TV no se convierta en esclavitud o dependencia: lectura, reuniones familiares, deportes...". Gea propone, para paliar los efectos de estas televisiones, asociarse "para hacer, entre otras cosas, alguna campaña para dejar de comprar los productos que se anuncian como patrocinadores de esos programa" y para "dignificar la televisión", ante este problema que debe ser "tomado en serio".

"Extravagancia y morbo"

Este periódico ha pedido a los miembros de la Iglesia consultados que explicasen cuales consideraban los programas de gran difusión menos recomendables de toda la oferta televisiva española.

Manuel Bru explica que entre otros, están "una retahíla de pseudo-debates en los que lo último que se busca es el diálogo. Se busca el enfrentamiento, la extravagancia, el morbo".

Juan Pedro Ortuño afirma no conocer toda la programación pero destaca los programas en los que se exponen personas encerradas como animales y aquellos que de alguna forma u otra siguen sus mismas pautas. También alude a programas de dibujos animados que atentan claramente los valores humanos, como cierta serie estadounidense, que incluso se emiten en horarios donde los niños pueden acceder a ellos sin dificultad".

Juan Díaz-Bernardo responde a la pregunta explicando que "no es necesario dar nombres porque están en la mente de todos, pero visto el problema desde una perspectiva más amplia, yo incluiría también algún programa, considerado "políticamente correcto", que se ha convertido en un auténtico negocio y que tiene también unos perfiles ideológicos muy claros..."

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