Familia y Educación

Los casos GTA San Andreas y Los Sims 2

Escrito por Jesús Juan Pardo y Fernando García Fernández. Publicado en Ocio y TV.

El caso “GTA San Andreas”

 

El GTA es un caso digno de reseñar, tanto por la polémica que ha suscitado como por sus ventas. En España fue el videojuego más vendido en 2004, a pesar de salir al mercado a finales de octubre. En sólo dos meses generó más ingresos que la película más taquillera del año, Shrek 2 (32,5 millones de euros), y en todo el mundo ha vendido más de 12,5 millones de copias.

 

Se trata de un videojuego muy abierto, en el que el jugador tiene gran libertad para interactuar con el entorno a lo largo de unas trescientas horas de juego. El protagonista –Carl Jones– es un exconvicto que se mueve en el mundo de las bandas callejeras de la Costa Oeste de Estados Unidos. Ofrece un amplio repertorio de violencia indiscriminada, fuerte contenido sexual, consumo de drogas y lenguaje soez y blasfemo. El ramillete de misiones es de lo más florido: peleas con otras bandas, linchar a un traficante, recoger a unas prostitutas y llevarlas a una fiesta a la comisaría, tiroteos, persecuciones, etcétera. Puedes robar más de 150 vehículos, conducir coches y motos, pilotar aviones y helicópteros. Puedes recargar vida tomando hamburguesas o acudiendo a un prostíbulo. Al terminar la cita puedes matar a la prostituta para recuperar el dinero. Si te aburres, puedes atropellar transeúntes, dispararles, quemarlos, matarlos a palos o despedazarlos con una motosierra.

 

El verano pasado, tras comercializarse la versión para PC, se descubrió que incluía un minijuego con escenas de sexo explícito –además de los espectáculos en prostíbulos y demás, ya incluidos en la versión original–, que podía liberarse con un modificador disponible en internet. En Estados Unidos estaba calificado para mayores de 17 años, y se recalificó OA (Only Adults, sólo para adultos)  tras una intervención de Hillary Clinton en el Senado. Esto supuso la retirada del juego de los supermercados y centros comerciales. La cadena WalMart, que vende un 20% de los juegos en el país, y Best Buy también lo retiraron, ya que no comercializan juegos de esa calificación.

 

En España es el juego preferido de muchos menores. Según una encuesta realizada por civertice.com, lo que más les gusta de él es la posibilidad de conducir gran variedad vehículos –motos, coches, bicis, etcétera– a toda velocidad y haciendo el loco, las peleas y la libertad de movimientos y acciones que permite. Lo que menos, el exceso de violencia y que, si haces algo malo, viene la policía.

La experiencia que tenemos, tras impartir el verano pasado más de un centenar de sesiones con familias sobre aspectos educativos relacionados con los videojuegos, es que muchos de los padres que regalaron a sus hijos el “GTA San Andreas” las pasadas Navidades se quedaban horrorizados y estupefactos al mostrarles diversas escenas del juego. En esta misma línea, Javier Urra, antiguo defensor del Menor de Madrid, declaraba en una entrevista publicada en El Correo (9.5.05) que los padres prohibirían muchos videojuegos si conociesen su contenido.

 

En muchos establecimientos comerciales cualquiera puede adquirirlo, aunque sea menor de edad, porque no hay una legislación clara que regule su venta. Como mucho, el comerciante puede aconsejar sobre su no conveniencia.

 

El caso “Los Sims 2”

 

Otro caso destacable es el de “Los Sims 2.” Se trata de un “simulador social” o “simulador de Dios”, porque permite tanto crear como controlar las vidas de los más variados personajes. Pertenece a la saga de los Sims, el producto más vendido en la historia de los videojuegos para ordenador personal. Por su temática, ha conseguido conectar también con el público femenino.

 

A simple vista parece apto para todas las edades, dado que no contiene escenas sangrientas o de violencia brutal, no se escuchan palabras malsonantes, porque los personajes se expresan en una jerga ininteligible. Sin embargo, pueden permitir temas poco recomendables para niños y niñas que todavía no tienen formada una idea clara de las relaciones entre adultos.

 

Sorprendentemente, según los criterios del código PEGI, vigente en la mayor parte de los países de Europa, se clasifica para mayores de 7 años. En Estados Unidos se recomienda que no jueguen con él los menores de 13 años, porque contiene humor basto, posibilita la violencia física como medio para resolver las controversias entre los distintos personajes y, sobre todo, permite cualquier variedad de sexo entre adultos (promiscuidad, adulterio, etcétera). Al igual que en el caso del “GTA San Andreas”, muchas familias desconocen todas las posibilidades que presenta este videojuego.

 

Además, tras unas primeras versiones apropiadas para cualquier público, las posteriores ampliaciones se han ido enriqueciendo con contenidos propios de un público más adulto. Así, a partir de “Los Sims 2”, que como hemos comentado tiene una temática bastante “adulta”, han venido los “Sims Universitarios”, los “Noctámbulos”, los “Deluxe”, etcétera, que se van “endureciendo” progresivamente.