Familia y Educación

Los menores ante las pantallas – Algunos datos estadísticos

Escrito por Jesús Juan Pardo y Fernando García Fernández. Publicado en Ocio y TV.


Para analizar el perfil de los jugadores menores de edad, presentaremos algunos datos extraídos de un estudio realizado por civertice.com durante el último trimestre de 2004 y el primero de 2005. En este periodo se entrevistó a más de cuatro mil escolares de todo el país, de ambos sexos y con edades comprendidas entre 10 y 18 años.

 

Interrogados sobre si prefieren la televisión o los videojuegos, se aprecia una diferencia significativa en función del sexo y de la edad. Entre los 10 y los 12 años, dos de cada tres chicos prefieren los videojuegos, mientras que tres de cada cuatro chicas se decantan por la televisión. En ambos casos la preferencia por los videojuegos disminuye con la edad. Entre los 10 y los 18 años el 85% de los chicos suele jugar con la consola o el ordenador, mientras que sólo la mitad de las chicas lo hace. Además, en el caso de los chicos, los porcentajes permanecen casi invariables con la edad. Las chicas, sin embargo, disminuyen la frecuencia de juego al crecer, pasando de un 68% a los 12 años al 30% cuando alcanzan la mayoría de edad.

 

El consumo aumenta durante el fin de semana y es mayor en los chicos. Durante la semana, nueve de cada diez chicas y ocho de cada diez chicos juega menos de una hora al día. Las familias tienen la percepción generalizada de que el consumo de videojuegos entre semana repercutiría negativamente en los resultados académicos. Al llegar el fin de semana, sólo uno de cada diez chicos supera las cuatro horas de juego, porcentaje testimonial en el caso de las chicas. Estos datos no están apenas relacionados con la edad de los individuos.

 

A la vista de estos números, parece apuntarse un consumo muy comedido, sobre todo si lo comparamos con el consumo de televisión, que según los estudios oscila entre dos y tres horas y media diarias a estas edades. Sin embargo, los hábitos de consumo de videojuegos y de televisión no son comparables.

 

Generalmente, el consumo de televisión es constante, mientras que el consumo de videojuegos tiene un relieve desigual. Es frecuente que un chico apenas juegue a los videojuegos durante dos o tres semanas, y luego haya un fin de semana en el que apenas haga otra cosa.

 

En cuanto a si juegan solos o acompañados, casi la mitad de los varones declaran jugar algunas veces con hermanos o amigos, mientras que, sorprendentemente, sólo una de cada tres chicas comparte momentos de juego. Estos datos se corroboran al analizar la cuestión de si prefieren jugar solos o en compañía, la mitad de los chicos y una de cada tres chicas prefieren compartir el juego.

 

Los progenitores juegan muy poco, sólo un 10% de los padres y un 4% de las madres juega con videojuegos. Como cabía esperar, estos datos están relacionados con la edad de los hijos: así, encontramos que a medida que aumenta la edad de los hijos disminuye entre dos y tres veces el porcentaje de padres y madres que juegan. Como curiosidad, uno de cada cien abuelos juega con sus nietos.

 

Si atendemos a las discusiones que se originan en el hogar a cuenta de los videojuegos, encontramos que discuten apreciablemente más los chicos y que la controversia más frecuente se origina por el tiempo que pasan jugando, cuatro de cada diez así lo reconoce. Sólo uno de cada diez discute por el tipo de juego que utiliza, es decir, los contenidos no parecen preocupar demasiado a los progenitores. Además, se observa que casi el 40% de los padres no discute por nada, por lo que aparentemente no efectúa ninguna mediación educativa. En todos los casos la variable edad no parece representativa.

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