Sociedad

¿Gobierna Dios el universo?

Escrito por Carlota Sedeño Martínez - GEA Málaga. Publicado en Religión.

El científico británico Paiú Davies, profesor en la Universidad de Adelaida (Australia), planteó durante años en sus escritos todo tipo de objeciones frente a la existencia de un Dios personal Creador. Recientemente ha reconocido la influencia positiva del cristianismo en el desarrollo de la ciencia moderna y, tras un análisis de la situación de la ciencia en la actualidad, sugiere que hay un plan superior que explica nuestra existencia. El profesor Davies ha escrito, también, libros divulgativos y uno de ellos ha sido "La mente de Dios". Hablando de la tan denostada época medieval, afirma lo siguiente: "Nuestras actuales ciencias hunden sus raíces en la Europa medieval y han surgido bajo la influencia doble de los filósofos griegos y de la teología judeo-cristiana".


Por lo tanto, frente al cliché que presenta a la Edad Media cristiana como una época oscurantista y anticientífica, Davies subraya que la racionalidad medieval, que tenía fuentes teológicas, fue uno de los factores que hicieron posible el nacimiento de la ciencia moderna. Dice lo siguiente: "Cuando Isaac Newton y sus contemporáneos del siglo XVII crearon los fundamentos de la física, estaban convencidos de que con sus descubrimientos seguían las huellas de Dios y de sus obras".

El cristianismo presenta al ser humano como creado por Dios a su imagen y semejanza, dotado de una inteligencia que le coloca por encima del resto de los seres naturales y que le capacita para conocer y dominar la naturaleza. Por lo tanto, el trabajo humano es una participación en el poder creador de Dios y a través del trabajo colaboramos en los planes divinos.

La relación entre seres racionales, capaces de pensar matemáticamente, y la estructura matemática del mundo natural no es una coincidencia. La inteligencia humana no ha surgido casualmente en el universo. Paul Davies dice: "De un modo extraño, quizá por caminos inescrutables, parece que hubo alguien que quiso que los humanos estuviéramos aquí".

No puede olvidarse o querer ocultar que, gracias al cristianismo, la cultura y la ciencia fueron avanzando ya que se refugiaron, en un momento dado, en monasterios y conventos. ¿Se olvida que la Universidad debe su existencia a la Iglesia? Esa Universidad que hoy, en nuestro país, le regatea o le intenta negar un sitio a la Iglesia en su ámbito. Muy claramente, hay personas que intentan suprimir a Dios de la vida social, erigiéndose en dioses, y se comprueban los resultados: degradación de la vida social, corrupción en las instituciones y gran insatisfacción de tantos seres humanos en su vida individual. Creo que es oportuno destacar unas palabras de la Reina Sofía a la periodista Pilar Urbano cuando ésta le preguntó por el valor de la religión en su vida: "Intento vivir como una buena cristiana.

Gracias a mis padres, he podido engarzar siempre la fe y la moral cristiana. No cada cosa por su lado. Si de verdad crees, la fe te exige una conducta moral. Si no crees en nada ¿para qué te vas a exigir? Y con el amor al prójimo, lo mismo: si no amas a los demás, ¿en qué Dios dices que crees? Vemos alrededor una pérdida brutal de los valores morales, pero eso tiene una causa. Antes, se ha perdido la fe. Es la gran tragedia del mundo de hoy".

Es bien claro que se mueve a nuestro alrededor un continuo flujo y reflujo de corrientes de opinión, de doctrinas, de ideologías, de interpretaciones muy diferentes del hombre y de la vida, y no a través de libros para especialistas sino a través de novelas de moda, revistas gráficas, periódicos, programas de televisión al alcance de grandes y pequeños... Y en medio de esta confusión, es necesario una norma de discernimiento, un criterio claro, firme y profundo, que permita ver todo con coherencia, una visión cristiana de la vida que sabe que todo procede de Dios y a Dios debe ordenarse.

Como dijo el Papa Juan XXIII: "El aspecto más siniestramente típico de la época moderna consiste en la absurda tentación de querer construir una orden temporal sólido y fecundo sin Dios, único fundamento en el que, puede sostenerse".

( Artículo publicado en SUR de Málaga)