Sociedad

Cristo no es un guía espiritual más

Escrito por Administrator. Publicado en Religión.

La declaración "Dominus lesus" crea un debate sobre un tema tan trascendental como la salvación

Resumen de la Declaración "Dominus Iesus "

1. Sale al paso de los siguientes errores:

a) Hay varias teorías que afirman que las diversas religiones no cristianas son en sí mismas caminos de salvación paralelos o complementarios al cristianismo. Según esas teorías Jesús de Nazaret sería una figura histórica particular y finita que revela lo divino de una manera no exclusiva, sino complementaria a otras presencias reveladoras y salvíficas. Estas otras presencias reveladoras ajenas a Jesucristo, tendrían su origen en un plan salvífico del Verbo eterno separado de Jesucristo y que tendría lugar también después de la Encarnación. Otra teoría propone que el Espíritu Santo ejercería una actividad salvífica con carácter más universal que la del Verbo encarnado. El fundamento de estas afirmaciones erróneas es la afirmación de que la verdad acerca de Dios no puede ser manifestada en su plenitud por ninguna religión histórica y, por tanto, tampoco por el cristianismo ni por Jesucristo.

b) Todas las religiones valen lo mismo. Para cada uno la religión verdadera es la suya, y lo importante es respetarse y no tratar de convencer a los demás. Por tanto se identifica lafe teologal con la creencia en otras religiones. La Iglesia se presenta en estas teorías como un camino de salvación al lado de aquellos constituidos por otras religiones. Por tanto el diálogo de la Iglesia con otras comunidades religiosas ha de hacerse en paridad y Jesucristo es considerado al mismo nivel que los fundadores de otras religiones.

2. Ante la difusión de esos errores, la Iglesia en la "Dominus lesus" afirma:

A. La unicidad y universalidad salvífica de Jesucristo y de su Iglesia, es decir, que Jesucristo, Dios hecho hombre, es el único Mediador entre Dios y los hombres, que la Iglesia que El ha fundado es la única verdadera Iglesia, y que la salvación llega a todos los hombres sólo por Cristo y por la Iglesia. "En Jesucristo se da la plena y completa revelación del misterio salvífico de Dios. ( ... ) La verdad de Dios no es abolida o reducida porque sea dicha en lenguaje humano. ( ... ) Igualmente debe ser firmemente creída la doctrina de fe sobre la unicidad de la economía salvífica querida por Dios Uno y Trino, cuya fuente y centro es el misterio de la Encarnación del Verbo". Sólo hay un único sacrificio redentor: el de Cristo. Esta acción salvífica del Verbo hecho carne es inseparable del Verbo en cuanto tal.

La fe católica afirma que la acción del Espíritu no está fuera o al lado de la acción de Cristo, ya que se trata de una sola economía salvífica de Dios Uno y Trino, realizada en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios, llevada a cabo con la cooperación del Espíritu Santo y extendida en su alcance salvífico a toda la humanidad.

B. La fe teologal -acogida de la verdad revelada por Dios Uno y Trino, en la gracia- es distinta de la creencia en otras religiones -una experiencia religiosa todavía en búsqueda de la verdad absoluta que el hombre ha ideado en su referencia a lo Divino-. Los elementos de religiosidad presentes es esas tradiciones religiosas pueden servir de preparación evangélica en cuanto estimulan a los corazones a abrirse a la acción de Dios. La voluntad salvífica universal de Dios Uno y Trino es ofrecida y cumplida una vez para siempre en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios. Jesucristo tiene para el género humano y su historia un significado y un valor singular y único, sólo de Él propio, exclusivo, universal y absoluto. Existe una continuidad histórica entre la Iglesia fundada por Jesucristo y la Iglesia católica: la Iglesia de Cristo sigue existiendo plenamente sólo en la Iglesia católica. Los elementos de verdad que se pueden encontrar en las Comunidades separadas derivan de la misma plenitud de gracia y de verdad que fue confiada a la Iglesia católica, Por tanto la Iglesia de Cristo no puede imaginarse como la suma de las Iglesias o comunidades eclesiales. El diálogo forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia, pero la paridad se refiere a la dignidad de la persona, no a los contenidos doctrinales ni mucho menos a Jesucristo, que es el mismo Dios hecho hombre. La Iglesia debe empeñarse primariamente en anunciar a todos los hombres la verdad de Jesucristo y en ofrecer los sacramentos para estar en comunión con Dios.

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