Sociedad

El caso del sacerdote Mantero

Escrito por -. Publicado en Religión.

Reproducimos, por su interés, el comentario realizado en la cadena COPE el lunes 4 de febrero, después de las noticias de mediodía


El lamentable caso del sacerdote de Valverde del Camino, que ha proclamado a los cuatro vientos su tendencia y su práctica homosexual, es aprovechado por muchos para abrir un nuevo frente desde donde atacar a la Iglesia.

Afortunadamente en este caso el sentido común, que no necesita de muchas especulaciones, ya está formulando un veredicto que no es contradictorio con las normas eclesiales que, han de observarse en este caso. Ese veredicto popular es muy sencillo y directo. Consiste en que toda persona consagrada al sacerdocio debe esforzarse en la práctica de la virtud de la castidad y en observar el mismo comportamiento que le exige la vida de celibato que libremente aceptó, cualquiera que sea su orientación sexual.

En este sentido, como ha declarado el secretario del Episcopado, monseñor Asenjo, "la Iglesia acoge en su seno a los homosexuales, pero no admite la práctica de la homosexualidad a lo que se une en el caso de un sacerdote, la ley del celibato".

Eso ha sido siempre así y seguirá siéndolo, porque los fundamentos morales son permanentes.Acusar a la Iglesia, como con tanta ligereza se está haciendo, de desatar una insultante campaña contra el sacerdote Mantero, es no sólo injusto sino grotesco. Si alguien es responsable del escándalo que este hecho está originando habrá que pensar en las declaraciones perfectamente orquestadas que lo han desatado.

Y habrá que pensar también si tales declaraciones no han sido un acto de deslealtad de quien pertenecía libremente a una institución como la Iglesia Católica. Porque antes de asumir su condición y compromiso sacerdotal conocía sus normas morales, y sin embargo, posteriormente, pretende hacer prevalecer sus inclinaciones personales a sus deberes con la institución y con los fieles creyentes.

Nadie persigue a este sacerdote. Pero al contrario, desde los círculos que jalean su decisión, ya se ha esbozado una especie de chantaje moral contra la Iglesia.

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