Sociedad

Por qué debemos considerarnos cristianos

Publicado en Religión.

“Suprimir los símbolos religiosos lleva perder la memoria y ser incapaz de defender los derechos humanos”. “Si se niega el cristianismo, vienen los totalitarismos”. “Los partidos populares europeos han olvidado la cultura de la libertad”. “La tolerancia y la laicidad vienen de la tradición cristiana”

Nacido en Lucca en 1943, Marcello Pera fue presidente del Senado italiano entre 2001 y 2006. Ha venido a España para presentar su libro Por qué debemos considerarnos cristianos. Un alegato liberal (Encuentro).

-¿Es usted poco crítico con la Iglesia?

-La Iglesia debe ser criticada como cualquier institución. Pero si negamos el cristianismo, el resultado es una tragedia cultural. Europa ha pasado ya por una fase de negación del cristianismo. El resultado ha sido dictaduras e ideologías totalitarias: nazismo, comunismo, antisemitismo. Eso pasa cuando negamos el fundamento cristiano de nuestra libertad.

-¿No mezcla religión y política?

-La distinción entre política y religión, Iglesia y Estado, es herencia del cristianismo: dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. El fundamento de la laicidad se sitúa en la tradición cristiana. En el islam no hay distinción entre Estado y religión.


-¿Hoy se olvidan los aspectos positivos del cristianismo?

-Sí, es un olvido selectivo, se quiere recordar las relaciones entre Iglesia y dictaduras, cuando las hubo, pero olvidar la importancia del cristianismo.

-¿Al comunismo todo se le perdona?

-Recordamos continuamente los crímenes del nazismo, del fascismo o del franquismo, y con mucha más facilidad olvidamos los del comunismo. Los intelectuales de izquierda siguen pensando que la idea en que inspiraba el comunismo era buena, que se realizó mal. La utopía sigue obrando dentro de la cultura de izquierda, aunque no produce ninguna idea nueva.

-¿El liberalismo, en cambio, no es utópico?

-Los partidos populares europeos tienen una gran responsabilidad política por haber olvidado la importancia de la cultura liberal. Ellos deben, no elaborar una utopía, sino una teoría política liberal cristiana.

-¿Es optimista sobre el futuro de Europa?

-No, soy muy pesimista. Europa hoy tiene dos crisis a la vez. Una moral y espiritual, porque no reconoce sus orígenes, su historia, el valor de la religión cristiana. Por otra parte, tiene una crisis económica notable, que pone en entredicho el Estado democrático y social. En Grecia, en España, en Italia, pienso que la crisis se extenderá. Juntando ambas crisis, Europa corre el riesgo de hundirse y ser presa del islam. La crisis espiritual produce el multiculturalismo y el relativismo, que es un elemento de debilidad espiritual frente al islam. La crisis económica supone otra fragilidad. Hoy ya no somos un continente protagonista.

-¿Benedicto XVI aporta esperanza?

-Es un punto de referencia muy importante para muchas personas que necesitan una identidad, principios, valores. Está lanzando un mensaje de esperanza a Europa.

-¿El Estado debe ser neutral y quitar los crucifijos de las escuelas?

-Es la tesis del multiculturalismo. Todas las religiones son iguales y todas deben ser eliminadas de la esfera pública. Es un error, porque Europa no se funda sobre la igualdad de todos los mensajes religiosos. Debemos respetar todas las confesiones, pero los principios fundamentales en que se basan nuestras constituciones, como la tolerancia o la laicidad, derivan de la tradición cristiana. Si eliminamos los símbolos religiosos, si abolimos el cristianismo, perdemos la memoria de este legado, y ya no sabremos cómo defender los derechos fundamentales.

-¿Se puede ser multiculturalista y liberal?

La democracia se basa en el principio fundamental de que las personas son todas iguales. ¿Cómo se justifica? Porque todos hemos sido creados iguales, somos hijos del mismo Dios, somos hermanos, pertenecemos a la familia humana. La democracia se basa en este concepto cristiano. No podemos aceptar que un grupo o comunidad diga: estos derechos no valen para nosotros; para nosotros la mujer vale menos que el hombre. El multiculturalismo no acepta derechos inviolables, esto es lo que no comprende la cultura de izquierda, que hoy en Europa se casa con el multiculturalismo, con el relativismo, niega la identidad europea y entrega Europa al islam.