Sociedad

Los 4 retos para una alternativa católica

Escrito por Forum Libertas. Publicado en Laicismo-laicidad.

Sin duda, la agenda política del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sus declaraciones y las de buena parte de sus ministros han dinamizado al pueblo católico haciéndole ver necesidades que ya existían pero que ahora se manifiestan con mayor crudeza. Pero el desentreno en la acción pública de los católicos todavía hace que las vías de la repuesta, que con sentido común son sencillas de identificar, aparezcan todavía demasiado confusas, de manera que se presenten como encrucijadas (es decir, como vías alternativas) cuestiones que no lo son, o que se den por superados estadios en los que todavía nos encontramos inmersos.

 

Empecemos por esto último. Es evidente que todo un sector del catolicismo pensante ya no discute la necesidad del actuar, sino en todo caso sobre cómo hacerlo. Pero esta sensibilidad no debe hacerse extensiva a la mayoría de católicos, incluso los practicantes, que todavía constituyen individualidades más o menos aisladas sin marco de referencia, sin estructuras, sin significantes que permitan que todo su potencial se vuelque en la vida pública. Por tanto, la tarea de crear conciencia, organizar y movilizar a los católicos está en la base de todos los trabajos que hay que hacer, como lo está la urgencia de coordinar el máximo número posible de entidades y plataformas en una gran corriente social dotada de objetivos concretos, sin merma de las finalidades y tareas específicas de cada uno de los componentes.

 

Es un error presentar como una encrucijada aquélla que presente la disyuntiva entre la defensa pública de unos valores de una concepción moral y el partir del acontecimiento de Cristo presente en la Iglesia, porque la primera va ligada inexcusablemente a la segunda.

No puede existir o, en todo caso, se pervierte si la vivencia de aquella búsqueda y aquel encuentro no se mantienen bien vivos. La necesidad de vivir el cristianismo como propuesta existencial de vida no tiene ninguna razón lógica para que se plantee contrapuesta a la defensa y promoción de unos determinados valores sociales y morales que se desprenden de la doctrina católica, que forman parte de ella.

En realidad, existe el riesgo de un reduccionismo católico que reduzca la respuesta a un solo plano obviando así la complejidad de la situación en que nos encontramos. Obviando toda reflexión política como si fuera un cacharro inútil. Este reduccionismo opera de formas distintas. Citemos dos:

 

-   Aquella que dice que no es necesaria la acción pública porque basta vivir la fe de la Iglesia y el testimonio personal. Naturalmente éste es un planteamiento que contraría el más elemental sentido común y que resulta perfectamente antihistórico. Nunca ha procedido así el catolicismo. Cuando Soloviev hace en el marco de la ortodoxia su defensa del papado, afirma con razón que la Iglesia católica, a diferencia de la ortodoxa, no sólo reza sino que también actúa.

 

-   Otra forma de reducir el problema es limitando la respuesta a un aspecto específico, por ejemplo situando la solución sólo en la educación, como si ésta viviera al margen de las condiciones reales y concretas en que se desempeña. Y si ésta no expresase a su vez como en todo lo humano, resulta plenamente contradictorio. ¿O es que acaso Zapatero no fue educado en un centro católico? La educación es fundamentalmente básica, pero está insertada en unos marcos referenciales que marcan la vida pública, sobre los que es preciso incidir. Y ello sólo se consigue a través de la acción social o política.

 

Aquellos que con buena intención quieren reducir la respuesta a la concentración en tres enclaves (la vida religiosa en el marco de su comunidad, la familia y la escuela) no pueden ignorar que difícilmente estas islas pueden prosperar en medio de un mar, el espacio público, donde solamente exista una voz y unas razones: las del laicismo, la exclusión religiosa y la ideología de la sociedad de la desvinculación.

 

Por tanto, cuatro tareas resultan fundamentales:

 

-primera, mover a los católicos a la acción compartida portadora de sentido y a la unidad de propósito;

 

-segunda, formular una alternativa a la política fundamentada en la ideología del laicismo y la desvinculación y desarrollarla mediante una corriente social organizada capaz de hacerse presente en el espacio, en la vida pública, de incidir en la agenda política española;

 

-tercera, vivir todo el proceso desde la intensidad de la vida de la fe, del asombro ante el misterio y del encuentro siempre renovado en Jesucristo;

 

-y cuarta y última, tener la capacidad para ir transformando los proyectos y las proposiciones de vida en común en términos que interesen a la mayoría de la sociedad, no por renuncia a nada fundamental sino por mostrar una mayor capacidad de solución y un mejor espíritu de servicio y entrega.

 

Forum Libertas

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