Sociedad

La gente busca a Dios en Internet

Escrito por Zenit.org - Entrevista con Lucrecia Rego de Planas. Publicado en Medios de comunicación.

La gente está buscando a Dios en Internet, constata Lucrecia Rego de Planas, directora del Catholic.net. Tras la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año ha sido dedicada por Juan Pablo II al tema "Los medios en la familia: un riesgo y una riqueza", Zenit ha entrevistado a esta madre de nueve hijos de nacionalidad mexicana.


--¿Qué busca Catholic.net?

--Catholic.net busca esencialmente unir todos los esfuerzos de los miembros de la Iglesia en la red, brindando al católico de hoy, un espacio en el que pueda encontrar contenidos actuales, sólidos, profundos y fieles al Magisterio de la Iglesia; un espacio que le permita conocer, amar e imitar a Jesucristo cada vez con mayor profundidad; un espacio en el que pueda compartir con otros católicos sus experiencias y carismas específicos y un espacio en el que encuentre servicios en línea que le ayuden a resolver sus dudas, a recibir orientación y formación sistemática, a transmitir sus conocimientos e inquietudes y a realizar con eficacia su misión apostólica para la salvación de las almas.

--¿Qué frutos concretos se han logrado gracias a Catholic.net? ¿Hay algún ejemplo en especial que nos quiera compartir?

-- Son cientos los frutos apostólicos de los que somos testigos cada día, por los mensajes de agradecimiento que recibimos de nuestros visitantes. Deben de ser muchos más, pero no nos enteramos de ellos, pues Internet es un espacio sin fronteras.

Tengo muchos ejemplos y anécdotas que podría contar acerca de pequeños apostolados que se han hecho inmensos en unos pocos días al llegar a Catholic.net.

Por ejemplo, el Apostolado del Mar en el que el material desarrollado por el pade Eufrasio Campayo de la diócesis de Málaga, ha llegado y se está aplicando ya en muchos puertos alrededor del mundo para la acogida y evangelización de los marinos y pescadores, a partir de que lo tenemos publicado en nuestro portal.

Pienso también en una pequeña iniciativa apostólica como la de "Un regalo para el Niño Jesús", habiendo sido ideada por una chica de Monterrey sólo para su parroquia, se aplicó en cientos de parroquias la Navidad pasada, sólo porque la anunciamos en nuestra página principal.

El apostolado de oración por los sacerdotes ya cuenta, en sólo unos meses de estar en nuestro portal, con 2300 sacerdotes inscritos y 6700 laicos que rezan por ellos cada día.

Nuestra comunidad de "vocaciones" ha hecho que surjan muchos grupos de promoción vocacional alrededor del mundo, con una metodología concreta y eficaz. Nuestros consultorios vocacionales han atraído y guiado a decenas de vocaciones religiosas, sacerdotales y de vida consagrada en España y diversos puntos de Latinoamérica.

Los materiales que publicamos, gracias a la colaboración desinteresada de nuestros visitantes y aliados, han servido como base para el desarrollo de programas de catequesis para muchos lugares a los que nunca imaginamos llegar: los presos hispanos en la cárcel de Nueva York, las comunidades hispanas de Boston, varios obispados castrenses, el colegio militar de Chiclayo en Perú, por poner algunos ejemplos.

Hemos recibido muchas notificaciones de personas que gracias a la asesoría en línea y el material de Catholic.net han logrado rescatar a familiares y amigos de grupos sectarios.

--¿Cómo puede un proyecto católico sin fines de lucro salir adelante en un mundo como el de los medios de comunicación que está determinado por las reglas del mercado?

-- Catholic.net ha resultado un éxito en el plano editorial y apostólico. Nuestros contenidos y servicios se despliegan cada vez en más portales comerciales, y se transmiten en otros medios de comunicación tradicionales: programas de radio, televisión y prensa. A la gente le gustan nuestros contenidos y los buscan y distribuyen entre sus familiares, empleados y amigos. Cada día crece el número de personas que visitan nuestro portal, al grado que hemos tenido que cambiar varias veces de servidores para poder soportar el tráfico generado.

Sin embargo, no hemos encontrado aún a alguien que quiera patrocinar este apostolado. Desgraciadamente existe un temor inmenso entre los empresarios católicos de manifestar abiertamente su catolicismo, apoyando económicamente desde su empresa, a un proyecto católico. Hemos recurrido a instituciones, fundaciones y empresas que patrocinan obras culturales, sociales y ecológicas, dirigidas por empresarios católicos y siempre hemos recibido una negativa rotunda a patrocinar una obra abiertamente religiosa.

Catholic.net sobrevive solamente gracias a los pequeños donativos que nos hacen generosamente nuestros visitantes y a algunos bienhechores a los que recurro cada mes para lograr solventar los gastos de mantenimiento del portal.

--¿Qué le motiva a estar al frente de este proyecto?

-- Es el apostolado más apasionante que puede existir sobre la tierra. Todo lo que sucede en él es sumamente motivador:

Es hermoso ver que su alcance no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio, pues estamos abiertos las 24 horas de los 365 días del año y en él no existen distancias ni fronteras. Publicamos un artículo un día y meses después, descubrimos que éste ha sido reenviado por miles de personas a sus respectivas listas de direcciones y estos a su vez lo han reenviado y así hasta no saber hasta dónde y hasta cuántos hemos llegado.

Estando al frente de Catholic.net he conocido y hecho grandes amistades con personas sumamente interesantes, inteligentes, sabias y santas. Para mí es como un sueño poder estar dialogando con fundadores de congregaciones, con superiores de comunidades religiosas, con escritores y autores de libros que he usado para el estudio y la meditación desde que era pequeña.

A través de Catholic.net he podido conocer también los grandes problemas que sufre la Iglesia en su interior y esto me motiva a trabajar cada día con más entrega y entusiasmo.

Pero lo mejor de todo, es sin duda, ver que Catholic.net es un proyecto que estamos construyendo juntos todos los católicos. Aquí no existe el "Yo soy de Pablo y yo soy de Apolo". Contamos con colaboradores de todas partes y de todos los carismas: sacerdotes del Verbo encarnado, del Opus Dei, carmelitas, claretianos, jesuitas, salesianos, maristas, legionarios de Cristo, dominicos, franciscanos, diocesanos, etc. También los diversos movimientos se han unido en este gran proyecto, trabajando hombro con hombro Focolares, Opus Dei, Regnum Christi, Camino Neocatecumenal, Schönstatt, Cursillistas, Carismáticos, Acción Católica, Heraldos del Evangelio y muchos más.

--En su experiencia, ¿cuáles cree que son las acciones más urgentes que debemos emprender los católicos en los medios de comunicación?

-- Antes que nada, urge que los comunicadores católicos seamos congruentes con nuestra fe. Un comunicador católico no debería prestarse jamás, a escribir o difundir cosas que hablaran en contra de sus convicciones y de su Iglesia. Sin embargo, vemos que esto sucede con demasiada frecuencia: periódicos, estaciones de radio y canales de televisión, que tienen dueños y directores católicos, de los que van a misa, bautizan a sus hijos y se casan por la Iglesia y que permiten tranquilamente que a través de sus medios se difame a la Iglesia, a los sacerdotes, se haga propaganda de programas contrarios a la fe y a la moral cristianas. Esto tiene que dejar de suceder.

En segundo lugar, urge que los comunicadores católicos seamos pro-activos y no sólo reactivos. Me sucede a menudo, que cuando surge algún ataque directo a la Iglesia, como una película o un libro, cientos de personas me bombardean con artículos escritos por ellos, ansiosas de denunciar, de atacar al agresor, de defender la verdad y lo único que logran es hacerle publicidad al atacante. En cambio, pocos me escriben cuando se trata de anunciar las grandes verdades. Sale un nuevo documento de la Iglesia y muy pocos comunicadores católicos nos preocupamos por explicarlo, difundirlo, escribir artículos de opinión, organizar talleres, conferencias y cursos para que la gente lo conozca. Esto ha hecho que los católicos no se enteren más que de lo que hacen los malos, pero no de lo que hacen los buenos. Creo que debemos preocuparnos más por anunciar lo bueno y dejar de denunciar lo malo.

Una tercera acción que debemos realizar es crear medios de comunicación católicos, en donde se noten los criterios católicos en todos los temas y logren transformar la cultura moderna. No me refiero a publicaciones y programas religiosos, pues de esos tenemos muchos. Me refiero a publicaciones y programas científicos, culturales, empresariales, familiares, educativos, en los que hablen, actúen y escriban católicos de verdad, de esos católicos convencidos, que transmiten en cada palabra, en cada gesto, en cada mirada, su amor a Jesucristo y a las almas, su esperanza en una vida futura, su fe y confianza en Dios Padre, sin necesidad de estar hablando de temas religiosos.

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