Sociedad

Existe otro mundo mejor

Publicado en Medios de comunicación.


En un artículo anterior llegaba a la conclusión de que todos necesitamos una información veraz y un entretenimiento de más calidad. Es una realidad que, si se accede a Internet, se puede encontrar una buena información, un aceptable entretenimiento y medios para que la formación global crezca, siempre que se sepa elegir adecuadamente, descartando toda la bazofia que sale al paso. Exige, naturalmente, el uso activo de la inteligencia y de la voluntad. No obstante, la mayoría de personas se “nutre” a través de la televisión. Se le da a un botón o, en el mejor de los casos, se zapea y, después, cómodamente sentado se deja “invadir” por el canal de televisión que llame más su atención.

 

 

Es fácilmente comprensible la situación de quienes, cansados de su jornada laboral y de otras actividades varias, busquen descansar viendo una película alrededor de la hora de la cena. Sí, es bastante lógico y… ¿qué se encuentra? La mayoría de las veces: violencia, sexo, pasotismo, banalidad en grado extremo, procacidad, malos modos, etc. Y, en el caso de que se presente una temática de tipo espiritual o religioso, hay que desconfiar desde el principio. ¿Por qué? Me explico. Hace unos años, muchos quizá, las películas que se proyectaban tratando un tema religioso, inducían a la admiración, a la imitación de conductas ejemplares. Ahora, sólo saber que en una filmación aparece un sacerdote, se trata un tema religioso o de ideas, es suficiente para elegir no verla, sobre todo si es española. Casi siempre, se producirá una burla, una agresión o una tergiversación que conducirá al espectador medio al engaño.

Por supuesto que hay muchas personas que quieren saber realmente la verdad, conocer la realidad y esto les conducirá a indagar sobre el tema tratado. Se han producido, a veces, hasta cambios personales a mejor partiendo de algo negativo en principio. Pero es evidente que ésta no es la actitud de la mayoría ya que reflexionar y buscar con esfuerzo requiere una actitud muy activa y predomina la pasividad, el dejarse llevar por la corriente aunque pueda conducir a una ciénaga. ¿No es penoso contemplar la exposición que se promueve de cantantes, actores y actrices o profesionales de otros medios, presentados como “iconos” mientras dicen vulgaridades y muestran sus vidas erráticas? En la televisión, en el cine, en revistas, se muestra a la juventud el camino a seguir para alcanzar el dinero, el poder, el placer fuera de control, las drogas, el trepar aplastando a los de alrededor, la violencia contra las mujeres, los niños y los mayores, la calumnia, el engaño, etc. Y lo curioso es el asombro de muchos adultos ante determinadas conductas juveniles… ¿?

Creo que viene al caso considerar algunas de las opiniones vertidas en una magnífica entrevista que “XL Semanal” realizó, en marzo de 2009, a los hermanos Fuster, Joaquín y Valentín, psiquiatra y cardiólogo, dos de los mejores científicos españoles, reconocidos a nivel mundial, que desarrollan su trabajo en Estados Unidos. Algo de lo que opinan sobre la información es que resulta curioso que cuando algo va mejor, en este mundo en el que vivimos, hay que “adivinarlo” ya que la prensa y la televisión hablarán poco de ello. Con humor, opinan que ver demasiada televisión y leer demasiada prensa es nocivo para la salud ya que ambas venden malas noticias y se callan las buenas. Además, sugieren que ese tiempo puede ser empleado en deporte, arte y filantropía. Sobre el consumismo, dicen que muchas “necesidades” las inventa esta sociedad y los medios se encargan de difundirlas. Como médicos, afirman que se producen ansiedad, estrés, soledad y vida sedentaria que conviven con el afán de poseer, con la envidia y, siempre, el dinero y más dinero. Resultados: insatisfacción, infidelidad, conductas inhumanas, etc. Una frase de Valentín Fuster (cardiólogo): “Curiosamente, la estrategia de investigación biológica dirigida a defender y promover la salud avanza mucho mas rápidamente que la estrategia para establecer la paz entre los seres humanos.” Ahora, una opinión de Joaquín Fuster (psiquiatra): “Todas las crisis económicas tienen algo de positivo. Me atrevo a predecir que la presente llevará al resurgimiento de dos virtudes sociales que hoy escasean en el mundo civilizado, donde la codicia abunda: el ahorro y la generosidad. Ambas vienen de abajo, del hogar, de la familia y de la buena escuela.”

En esa extensa entrevista, los dos científicos exponen que la búsqueda del placer por el placer es la antítesis de la felicidad auténtica, como lo es al amor verdadero. La felicidad es dar más que recibir, tan simple como eso. Todas las demás felicidades son típicas de anuncios de televisión. Es muy interesante lo que Valentín Fuster dice, con humildad y verdad, en relación a los científicos: “A veces, los científicos caemos en el error de ignorar conceptos que no podemos cuantificar, por miedo o arrogancia. Y hay que salir de esta actitud. Por ejemplo: ¿cómo explicar o cuantificar algo tan intangible como el alma, el espíritu? Muchos pretenden hacerlo. Para un científico hay dos actitudes ante lo desconocido: si algo no es cuantificable, “no me interesa porque soy científico”. O una actitud menos arrogante, por la que yo apuesto: “De acuerdo, no lo entiendo pero me fascina no entender y observar, simplemente. La ciencia no tiene respuestas para todo.” Creo que divulgar noticias como la de esta entrevista, en la que aflora lo mejor del ser humano, es interesante para todos nosotros. En ocasiones, podemos descubrir que tenemos potencialidades no desarrolladas y siempre se está a tiempo de descubrirlas.

Carlota Sedeño Martínez

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