Sociedad

La única película que habla bien de los curas, un éxito sin precedentes en taquilla

Publicado en Medios de comunicación.

"Los expertos me lo han dicho claramente. Si hoy crucifico a un sacerdote en público, voy a tener éxito y me van a dar importantes premios. Si por el contrario hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí.

Pues tengo un problema, porque he conocido a un sacerdote buenísimo. Y me encantaría contarlo…"

Juan Manuel Cotelo dice estas palabras con gesto irónico mientras mira fijamente a una cámara que él mismo se ha encargado de colocar minutos antes. Es el arranque de La última cima, documental dirigido por el propio Cotelo que loa la figura de Pablo Domínguez, un cura madrileño, decano de la San Dámaso, que murió a las 42 años cuando intentaba descender el nevado monte Moncayo (Aragón), la última cumbre española de más de 2.000 metros que le quedaba por coronar.

 

La última cima es un documental de 82 minutos de duración que está cosechando un éxito sin precedentes en la taquilla española. Se estrenó el 3 de junio solamente en cuatro salas de todo el país, muestra de la escasa confianza que los exhibidores habían puesto en la cinta, una obra pequeña, de muy bajo presupuesto. Se equivocaron. En aquella primera semana de exhibición, la película, que apenas contaba con una página web como apoyo publicitario, consiguió escalar hasta el puesto número 24 de la taquilla. Fue la cinta más rentable del fin de semana (recaudación por copia), triplicando los ingresos de blockbusters hollywoodienses como Sexo en Nueva York.

 

La página web creada por la productora Infinito+1 empezó entonces a colapsarse con mensajes que pedían el estreno de la película en otros lugares de España. Con esta información, los exhibidores vieron el negocio y respondieron. El fin de semana siguiente hasta 60 salas de toda España programaban La última cima, que se colo en el top 15. Algo extraordinario si tenemos en cuenta que se trata de un documental. Y más de estas características. "Estamos absolutamente sorprendidos con la acogida de esta película. No entraba dentro de nuestras previsiones más optimistas", comenta Juan Manuel Cotelo, su director, a El Confidencial. Los productores sentencian: "Y la cosa sigue en la misma línea. De momento, todas las salas donde se exhibe, salvo una, nos han prorrogado una semana más. Y otras doce nos han confirmado ya que la quieren exhibir a partir del viernes 23".

 

"Madrid se llena de hostias consagradas"

Los productores de la cinta, al ver el recibimiento que había tenido su película, llenaron las marquesinas de Madrid con el cartel de la misma, en el que aparecen las manos de Pablo Rodríguez consagrando el pan en su última misa, la que ofreció en la cima del Moncayo. Una irónica nota de prensa acompañó esa imagen: "Después de los autobuses ateos, una campaña inunda Madrid de hostias consagradas". Sin embargo, la clave del éxito de esta película, según los productores de la misma, no ha sido en ningún caso la publicidad: "La gente. Esa es la clave. El movimiento que la gente ha originado en Internet".

 

Hasta la fecha, 55.000 personas han visto la película y más de 900.000 se han descargado gratuitamente los cinco primeros minutos de la misma en la web. ¿Y todo esto por qué? "En principio cabría pensar que la vida de Pablo no da para una película, porque no es pederasta, no es mujeriego, no es ladrón, tampoco es exorcista o misionero en la selva. Pero Pablo es un buen cura", dice Cotelo. "Estamos hartos de historias de violadores y maltratadores. Era la hora de hablar bien de alguien. Esta es la única película que habla bien de los curas. Y se ha demostrado que a la gente le gusta", añade.

 

La última cima recoge el testimonio de algunos de los familiares y amigos de Pablo Domínguez, que sostienen que él mismo profetizó que moriría joven y que le gustaba la idea de hacerlo en la montaña. Pocos días antes de fallecer en la cima del Moncayo, Pablo, fiel escudero del cardenal Antonio María Rouco Varela, fue recibido en audiencia privada por el Papa. A su entierro acudieren más de 3.000 personas, entre ellas 26 obispos. "Fue un hombre extraordinario. Yo le escuche en una conferencia y supe que tenía algo especial. Era un cura que hablaba con inteligencia e ironía. Un tipo que decía: 'Para creer en Dios hay que usar la cabeza'. Tras acabar la conferencia, me acerqué y me dijo: 'Si necesitas algo, pídemelo'. Unos días después, me enteré por la televisión de que había muerto. Y supe que tenía que hacer esta película", afirma Cotelo.

 

"No se trata de una película de creyentes hecha para creyentes. Hay gente en la productora que no lo es. Se trata de una historia humana, que provoca que la gente que la ve quiera ser mejor persona", concluye el director. Algo que podría dar explicción a un sinsentido: que una película vaya ganando salas de exhibición con el tiempo, en lugar de perderlas.

 

Cines en los que se puede ver La última cima >>>

 

 

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