Sociedad

El Papa y su portavoz no se contradicen

Escrito por Jose luis García. piensaunpoco.com. Publicado en Terrorismo.

La legitima defensa no está reñida con la búsqueda de la paz


Las declaraciones del portavoz vaticano respecto a la legitimidad de una posible respuesta armada de EE UU tras los atentados terroristas han servido de escándalo para muchos pusilánimes y un motivo más para atacar a la Iglesia por parte de otros. De este modo, así rezaba un hipócrita titular de el diario el Mundo: "El Vaticano bendice la guerra del presidente Bush ", con un subtitular más avieso todavía: "Navarro-Valls invoca el principio de autodefensa, aunque el Papa había insistido en la salida pacífica y negociada del conflicto". El contenido de la información remarca estas hipotéticas diferencias de criterio y hasta se hablaba de una posible conspiración vaticana contra la voluntad "pacifista" del pontífice o se apuntaba otro dislate aún mayor: el supuesto maridaje entre el vaticano y los EE UU. En términos similares se manifiesta hoy también el diario la Razón al destacar premeditadamente que Navarro-Valls contradice a Juan Pablo II.

Las razones de El Mundo para recrear una supuesta división interna dentro de la Iglesia son fáciles de imaginar teniendo en cuenta la desinformación religiosa a la que nos tiene acostumbrados y el anticatolicismo militante que le caracteriza. No es el caso del diario La Razón, que en su línea editorial suele respetar a la Iglesia, salvo cuando contradice el pensamiento político de la casa. Por eso, no es de extrañar que en esta ocasión haya vuelto a sacar los pies del tiesto. Pero la explicación es muy sencilla. Luis María Ansón, Fundador y editor del susodicho diario, no puede perdonar a Navarro-Valls la retirada de la acreditación al diario Abc -del cual era director entonces- por no haber respetado el rotativo en varias ocasiones las fechas de embargo establecidas para dar a conocer los documentos pontificios.

En cualquier caso, solamente una elemental falta de sentido común o de mala fe puede ser capaz de apreciar contradicción entre la declaraciones del portavoz vaticano y las insistentes llamadas del Papa a la paz. Que Juan Pablo II abogue -como toda persona de bien aboga y desea- por una solución pacífica de los problemas no se riñe con el derecho moral a defenderse con las armas que tiene todo aquel que es injustamente atacado. En este sentido señalaba el portavoz vaticano que «es cierto que si alguien ha inflingido un gran daño a la sociedad y existe un peligro de que si continúa libre pueda hacerlo otra vez, uno tiene el derecho a apelar a la autodefensa, incluso aunque los medios para ello puedan ser agresivos. Algunas veces es más prudente actuar que permanecer pasivo. En este sentido, el Papa no es un pacifista porque hay que recordar que incluso en el nombre de la paz pueden cometerse las más horribles injusticias» Y para no dejar lugar a dudas de hasta donde de puede llevar esa defensa Navarro-Valls indicaba que «en ocasiones, la autodefensa implica una acción que puede llevar a la muerte de una persona», y precisó: «O se pone a la gente que ha cometido un horrible crimen en una situación que no pueda repetirlo más, deteniéndola o poniéndola a disposición de la justicia, o se utiliza la autodefensa con todas sus consecuencias».

El mismo lunes el cardenal Ruini, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana y vicario del Papa para la diócesis de Roma afirmaba que es un «deber» neutralizar con la fuerza al terrorismo internacional, pero al mismo tiempo dejaba claro que la reacción principal a los atentados debe orientarse a la superación de los motivos que los provocaron. «Queda fuera de dudas el derecho, es más, el deber de combatir y neutralizar, en la medida de lo posible, el terrorismo internacional y sus promotores o defensores», precisó. Ahora bien, Ruini aclaró que es «indispensable que este derecho-deber se ejerza no sólo a través del recurso de las armas --que debe ser siempre lo más limitado posible, sin represalias indiscriminadas--, sino también y principalmente movilizándose para remover los motivos y los núcleos que alimentan el terrorismo».

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