Sociedad

Los jóvenes piden que el trabajo les deje tiempo para su familia

Escrito por Publicado en La Gaceta de los Negocios. Publicado en Empresa-Trabajo-Inmigración.

Entrevista a Nuria Chinchilla, profesora del IESE-Universidad de Navarra,

  

Las empresas que no flexibilicen sus horarios y faciliten la conciliación entre vida laboral y familiar tienen difícil la captación de los me­jores talentos para que for­men parte de su plantilla. Lo dice Nuria Chinchilla, que es experta en conciliación, premio mujer directiva en España, profesora del IESE, autora de infinitos libros re­lacionados con la mujer y la empresa (La ambición femenina, ediciones Aguilar) única mujer en el Top Ten Management española y ma­dre de familia. “Los jóvenes exigen como primer criterio a la hora de escoger un traba­jo que les deje tiempo para dedicar a su vida personal y a su familia”, dice.

 

Nuria  Chinchilla partici­pa en el III Simposio internacional San Josemaría y la Familia: La transmisión de la fe en la familia, que se celebró en Jaén los pasados días 17 y 18 de noviembre. Allí más de 500 personas se dieron cita en estas jornadas (www.simposiosanjosemaria.com), con gran éxito en ediciones anteriores, con la colaboración de la UNESCO, la Alumni Navarrenses y la empresa educativa Attendis. El simposio esta vez contó con la participación del Cardenal López Trujillo, de la senadora del Polo de la Izquierda Paola Binetti; la modelo y Miss Sevilla 2005, Pilar Domínguez;  Pedro Juan Viladrich catedrático e investigador senior del lnstituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra, entre otros doce ponentes. “La familia es el medio más adecuado para la realización personal y la formación integral”. Así defino esta institución, Antonio Sán­chez Font, secretario de la Fundación Catalina  Mir de Jaén. Chinchilla habló sobre La familia, la empresa y la sociedad: un triángulo en constante evolución para destacar que la familia es el lugar por antonomasia de crecimiento de la persona y, por lo tanto, de desarrollo del capital humano y social. Si no dejamos tiempo a los traba­jadores para que se desarrollen en el ámbito familiar, estamos perjudicando a la empresa, por­que al final llegan a trabajar personas egocéntricas, incapa­ces de generar vínculos sanos con los demás para establecer empresas unidas y fuertes”, explica Chinchilla.

 

¿Cómo lograr la reconcilia­ción entre trabajo y familia?

Creo que la mejor opción es que cada pareja decida qué es lo que conviene en cada momento para mantener la familia fuerte y unida. Esta reconciliación debe realizarse de forma creativa y siem­pre teniendo en cuenta que el trabajo es para la familia y no la familia para el trabajo.

 

¿Alguna fórmula mágica?

Creo que la madre sigue llevando en muchas ocasiones toda la responsabilidad del hogar y aunque los padres se van haciendo cargo de las ta­reas domésticas, por ahora, su aportación no va más allá de la ayuda a la mujer. Hay que lograr que den un paso más hasta que lleguen a ser co-responsables y tomen de­cisiones conjuntas sobre los problemas del hogar, sabien­do qué cosas pueden delegar-se en un tercero y cuáles de­ben asumir ellos como pro­pias.

 

¿Las nuevas generaciones están más sensibilizadas con la conciliación?

Si, creo que mucho más. La antigua generación ha vivi­do con mucha rigidez y velan muy normal trabajar de sola sol porque creían que eso era comprometerse con la em­presa. Sin embargo, según el último estudio que hemos realizado en los másters del IESE, que son jóvenes de en­tre 28y 30 años, el primer cri­terio que tienen en cuenta es si el trabajo les va a permitir seguir estudiando, porque quieren ser ‘empleables” y, al mismo nivel, si van a po­der tener vida después del trabajo, tiempo para su fami­lia”.

 

¿Les importa más que los sueldes?

Parece ser que sí. El tercer criterio ya sí que es el dinero, pero eso supone un giro co­pernicano porque antes esto era impensable. Ahora los candidatos exigen flexibili­dad y las empresas deben adecuarse, porque sino van a perder a los mejores talen­tos. Cada ves son más los que buscan las empresas fami­liarmente responsables.

 

¿Es rentable que la empresa cuide a la familia de los em­pleados?

Por supuesto. Hay que con­tar con que al empleado no es un individuo aislado, sino una persona con familia e hi­jos. Si la empresa no tiene en cuanta a las personas com­pletas sale perdiendo. Hay una serie de políticas que no son costosas, sino que son de reorganización interna, para que todos puedan hacer unos horarios flexibles. Cuidar a la familia es siempre renta­ble, porque atrae a las mejo­res y los retiene, y los em­pleados adquieren un com­promiso con la empresa mucho mayor. No se quedan en mínimos; dan máximos.

 

¿Por qué en España todavía no hemos asimilado que más trabajo no supone más pro­ductividad?

Creo que se astá demostran­do que trabajar nata da ocho horas no supone más produc­tividad, sino menos porque, pare sobrevivir, el tiempo que invertimos en comidas, pasilleos y cafés es enorme. Con eso, lo único que hace­mos es retrasar la hora de lle­gar a casa y no cumplir con la maravillosa obligación de construir familia y hogar. Es­to ha ocurrido así en el pasa­do porque le mujer estaba en case y no era tan necesario que volviera a casa.

 

Sin embargo, los directivos son muchas veces los que asocien rentabilidad con más boros del trabajo,..

Creo que las cosas han cam­biado y se está comprobando que no por estar más tiempo en la empresa estás más com­prometido. Las nuevas tecnologías nos están permi­tiendo todo tipo de flexibili­dad, todo tipo de horarios.. si realmente dirigimos por ob­jetivos y no por control presencial. Pero esto cambio tiene que hacerse también en la cabeza de los empresarios y de los directivos. El proble­ma está en que no ven el lu­cro cesante, lo que han deja­do de ganar por exigir a sus empleados unes horas de trabajo en las que ya no rinden. Ven el éxito, hasta dónde han llegado, pero no lo que han dejado de ganar.

 

¿Porqué en España el traba­jo a tiempo parcial está mu­cho menos desarrollado que en otros países?

España es el país con jorna­das laborales más largas de toda la Unión Europea y con una de las productividades más bajas. Además, aquí el trabajo a tiempo parcial es al­go bastante poco habitual —5% frente a 16% dala Euro­pa—y además está unido al concepto de temporalidad, cuando no tendría por qué ser así. Los trabajos compar­tidos son otra buena solución, pero para eso se debería contar con la ayuda del Esta­do...

 

Que también podría coope­rar mucho más en esto de la conciliación...

Sí. Creo que los poderes públicos deberían pensar más a largo plazo que a corto. En la situación actual, el capital humano está deteriorado tanto en cantidad como en calidad.

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