Sociedad

Estamos obligados a superarnos

Escrito por Manuel de la Hera Pacheco. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

Los seres humanos - mujeres y hombres - estamos obligados a superarnos, a ser mejores, de más calidad y ello debe comenzar desde el primer día de nuestras vidas y mantenerse hasta el momento de morir. Es difícil y duro, claro que sí, pero totalmente necesario y, además, es causa de espléndidas experiencias tanto en lo pequeño como en lo grande; lo que vale - en cualquier caso - es ese impulso del alma que nos mueve y nos conduce a la lucha personal para la superación de nuestra calidad humana.

Es la lucha interior que toda persona ha de mantener para ser totalmente libre, para no estar dominada o manejada por fuerzas ajenas a la verdad, en toda su amplitud y profundidad. Lucha interior para superar todo aquello que en el ambiente de la sociedad suponga un ataque a la verdad. Hay que estar en la sociedad y formar parte activa de ella, tanto en el trabajo profesional como en cualquier otra actividad digna para el ser humano. En todo momento estamos llamados a hacer el bien y actuar bien. Cualquiera que sea la edad que se tenga; no hay límites.


Esta mañana, la del sábado 31 de Marzo, unos chiquillos acudían a las clases de formación cristiana en la Parroquia. No se habían quedado en la cama, aprovechando que los sábados no hay Colegio, sino que cumplían con el deber de formarse, de conocer con detalle lo que la Religión le ofrece; trabajar con amor por la paz de su alma y la de toda otra persona a la que puedan conocer y tratar. Con esa misma alegría y generosidad de esos chiquillos hemos de trabajar siempre los que ya tenemos otras edades. Siempre hemos de seguir aprendiendo para lograr superarnos en nuestras actividades, orientándolas siempre a hacer el bien.


Cada día estamos inmersos en las diversas actividades de la sociedad; desde las más simples de ir a comprar el pan, la fruta o el periódico, que ponen a prueba tu amabilidad con aquellas personas que te atienden y también con las que allí han ido a hacer esas compras, u otras más complicadas como entender las informaciones que se ofrecen en los periódicos u otros medios de opinión. Esto ya supone una dedicación de la voluntad y del entendimiento para tratar de separar la paja del grano; no todo lo que se nos ofrece puede ser lo mejor para la sociedad, para la persona en concreto a la que puede lesionar gravemente y hay que reaccionar adecuadamente. Unos lo harán desde tribunas de alto rango y otros hasta en la cafetería charlando con los amigos de siempre y con cualquier otra persona más.


No se debe intentar estar al margen de la realidad de la vida, pues ésta la tenemos en nosotros mismos y no debemos cargar sobre otros la responsabilidad total de cuanto ocurre: nosotros, cada persona, tiene responsabilidad de sus actos y de aquellos otros que llegan a producirse por nuestra omisión o debilidad personal. No se trata de salir a la calle, cada día, portando una bandera y lanzando consignas por medio de un megáfono, pero sí que es necesario hacer bien todas las cosas, desde ceder el paso a otra persona con un gesto amable hasta agotarse en el trabajo diario, aunque éste sea muy modesto o sea, simplemente, vivir los últimos días de la vida. Siempre hay que superar el egoísmo que se apodera de la persona en cuanto hay un resquicio aprovechable.

Ya estamos en la Semana Santa y mira que ocasión tan estupenda se nos presenta para vivirla en profundidad, aunque se esté de vacaciones. Por muchas que sean nuestras dificultades y pesares, levantemos la vista y veremos al Crucificado en su sufrimiento inmenso por cada uno de nosotros. Ahí está, para todos, el Nazareno en la Cruz, dolido y herido hasta la muerte. Ahí tenemos la invitación para el camino a seguir: superarnos siempre en nuestra alma hasta dar la vida por Amor.

Manuel de la Hera Pacheco.- 31 Marzo 2012