Sociedad

Moda y comunicación

Escrito por Juana Castro. Gea-Santiago. Publicado en Historia-Cultura-Noticias-Entrevistas.

Una de las facetas más características de la moda es el intento de comunicar algo a los demás; lleva implícito un mensaje que se dirige a la Sociedad en general y que cada individuo adecúa a sus preferencias personales.


Por ello podemos hablar de "estilo" dentro de una misma moda. Decimos que una persona tiene mucho estilo cuando sabe aprovechar la ropa y los adornos, y comunicar elegancia, sencillez, naturalidad, etc. En cambio, de otras personas decimos que van a la moda, pero sin estilo. De aquí que puede triunfar una moda cuando es atractiva para la mayoría y cuando permite a los individuos expresar su manera de ser, con elegancia, a través de ella.

Las modas son pasajeras, a veces efímeras, cuando no son aceptadas, pero siempre cambiantes y esperadas con impaciencia. Responden a la necesidad de cambio externo que experimenta el ser humano. Es como cambiar de postura. Siempre lo mismo, cansa.

Las nuevas ideologías y actitudes ante la vida impulsan moda nueva en el vestir, los adornos, etc. que intentan comunicar a la sociedad las nuevas ideas. La segunda mitad del siglo XX ha contemplado una verdadera revolución de la moda, paralela a la revolución ideológica, social y política experimentada al mismo tiempo en el mundo occidental.

Desde los años 60 se pierde la uniformidad de la moda y se impone el eclecticismo en telas, diseños y confección.

LA FALSA LIBERTAD DE LOS "HIPPIES"

Hubo un primer período de moda unisex parejo a la lucha feminista. Los hippies propiciaron después el "viste como quieras" a través de los estampados florales que querían expresar la liberalización de las costumbres y la ausencia de normas. Fue la imposición de la falsa libertad de la juventud universitaria en el mundo occidental.

Más tarde se impusieron los vaqueros americanos, rotos, usados o envejecidos, que nos trasladaron al mundo del trabajo, la "ropa azul", Con la incoherencia de que también servían para las fiestas, combinados con abalorios y bisuterías llamativas, que todavía hoy se ven en adolescentes y cantantes, que quieren triunfar llamando la atención a cualquier precio.

El inconformismo en el vestir que fue, en principio, expresión del deseo de libertad de nuestras sociedades fue sagazmente utilizado por la moda. El monto económico que suponen las empresas textiles mueven a un mundo de diseñadores, empresarios y tiendas al servicio de la moda. Ésta es cada día más negocio que ideal estético al servicio de los ciudadanos. Saben que la "masa" acepta sin "cribar" los mayores despropósitos. La manipulación de los adolescentes y jóvenes a través de las modas es cada vez mayor y el slogan del "viste como quieras" hay que trasladarlo o traducirlo en "viste lo que yo te pongo en el mercado", aunque parezca que lo eliges tú.

Actualmente, comenzando el tercer milenio, la decadencia de los valores tradicionales y la degradación moral es tan grande que llevó a una moda que barre la intimidad, sobre todo para la mujer, que es la más influible. La intimidad femenina está al alcance de todos mediante la publicidad de las pasarelas, en TV y revistas especializadas.

Esto nos da una idea clara de nuestra sociedad. Comunicamos a través de la moda, materialismo, consumismo, "usar y tirar", descaro, estridencia, etc. Características del mundo en que vivimos, aunque nos lo presenten como moda y funcional, apta para las prisas y el trabajo fuera de casa cuando no hay tiempo para el arreglo personal. La traducción de todo esto en la masa de la población es de una monotonía abrumadora, sin toque personal, sin distinción y sin "imagen".

UNA MODA QUE EXPRESA LA MANERA DE SER

Pero, afortunadamente, y dejando a un lado las creaciones de los grandes modistos para las élites sociales adineradas que tienen asegurada la elegancia y la distinción en origen, hay muchas personas de clases medias trabajadoras, que son las que quedan, salvo excepciones, que recrean la moda a través de una elección que expresa la manera de ser. Porque la moda crea imagen y la imagen comunica la identidad de una sociedad en conjunto o de una persona en particular. El aspecto exterior de una persona expresa lo que ella es o quiere ser. Por esa imagen externa comunica a los demás su mensaje y transmite, a través de él, sus valores.

En nuestra sociedad es muy importante, cada vez más, la imagen. La imagen hace que la moda sea la clave de la comunicación. Como la moda cambia en períodos de tiempo breves comparados con la vida de una persona, ésta tendrá que ir adaptándola a su propia imagen. Tendrá que controlar, pues, todo aquello que le desagrada o no se ajusta a los ideales que quiere transmitir a los demás.

Es muy importante este "cribar" la moda. Ahí actúan las convicciones de la persona, sus valores, en definitiva, su personalidad.

El interpretar la moda es signo de madurez interior, saber librarse de las tiranías, aceptar únicamente aquello que esté de acuerdo conmigo misma, dentro de una cierta flexibilidad.

La moda no puede "esconder" la personalidad del que la lleva. No es lo mismo diseñar y vestir a una quinceañera que, probablemente, aceptará todo lo que llame la atención para ir a la última, que diseñar para personas maduras que buscarán el confort y el equilibrio entre el fondo y la forma.

Una persona mayor, equilibrada, recogerá de la moda aquello que sea dulce y que realce la dignidad y el respeto a sus años. En cambio las personas inmaduras de cualquier edad se moverán entre lo cursi y lo llamativo.

Afortunadamente con el "pret a porter" pueden solucionarse todas las exigencias de imagen y comunicación en cualquier edad, sabiendo elegir.

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